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A la cuarta fue la vencida y por primera vez en la historia de nuestra reciente democracia una moción de censura triunfaba en el Congreso de los Diputados y obligaba hasta el entonces presidente del Gobierno a abandonar el poder. Era el uno de junio de 2018 y con apenas 84 escaños el Partido Socialista conseguía que el candidato Pedro Sánchez lograra 180 votos a favor, por los 169 que se opusieron y una única abstención. Aquel día cambió la historia política de España y supuso el primer y gran error del entonces Secretario General de los socialistas.
La balanza que decidirá el resultado final de las elecciones andaluzas tiene en sus dos platillos el peso de los temas que llevarán a Juanma Moreno a seguir gobernando con una mayoría absoluta o con un gobierno de coalición con Vox; o a una inesperada y muy poco probable derrota a manos de María Jesús Montero y el resto de la izquierda. En uno estarán los problemas de la Sanidad andaluza, con uno de los peores índice de España y los efectos de los cribados contra el cancer; y en el otro los casos de corrupción a nivel nacional que llenan las páginas de los medios de comunicación y los informativos de las televisiones.
En un mes Juanma Moreno se convertirá en el delfín más fuerte de Alberto Núñez Feijóo, por encima de Isabel Díaz Ayuso, que será su gran rival si el actual presidente del PP no consigue llegar al gran sillón de La Moncloa. Andalucía es más importante que Madrid, por los escaños que lleva al Congreso y Moreno tiene una imagen con menos aristas que Ayuso.
El mejor imitador de Donald Trump en Europa es Santiago Abascal. Lo hace en los mensajes, lo repite en sus discursos y lo lleva a la mesa de las negociaciones, sean cuales sean. Trump lo acaba de demostrar una vez más en la guerra de Iran, cuando ha esperado a que el mundo temblase con su “destrucción de una civilización” para aceptar la negociación que planteaba Iran en las reuniones que se están llevando a cabo en Pakistán, y en las que no estuvieron, ni están su yerno Jared Kushner, ni el multimillonario Steven Witkoff y si el vicepresidente James Vance, el mismo que se ha marchado a Budapest para apoyar sin fisuras al actual primer ministro de Hungria y candidato electoral, Viktor Orbán, atacando de paso a la Unión Europea y a la estructura de mando de Bruselas.
El presidente de Vox cuenta con el apoyo internacional de la derecha más dura e intransigente en temas como la emigración, la ecología o el feminismo, representado en líderes políticos tan distintos como el norteamericano Trump, el argentino Milei y el húngaro Orban, por no alargar demasiado la lista con el salvadoreño Bukele, el chileno Kast, el británico Farage y el holandés Wilders. En España le respaldan más de tres millones de votos y 33 diputados, los obtenidos en las elecciones generales de 2023, a los que hay que añadir los que se han sumado en los últimos comicios autonómicos. Tuvo más poder en 2019, con sus 52 escaños y tres millones seiscientos mil sufragios. Cuatro años de bajón popular para en los últimos doce meses volver a subir tras la legada al poder de Donald Trump.
En los próximos días comenzará el primer juicio de corrupción contra José Luis Abalos, el ex número dos del PSOE que, en otras circunstancias, provocaría un nuevo mazazo a Pedro Sánchez y a sus planes de seguir en La Moncloa hasta el verano de 2027, pero la guerra de Irán y el viaje a la Luna, por ese orden, va a servir para que los casos de Abalos, Santos Cerdán, David Sánchez, el hermanísimo, y hasta el de su mujer, Begoña Gómez, pasen a un segundo plano y no causen graves preocupaciones al presidente más obstinado que ha tenido España.
Regresa a los tribunales la corrupción política dentro de los dos grandes partidos. Llega la hora de los banquillos y las futuras sentencias, el paseillo de acusados y testigos y el mismo e insoportable olor que desprende el poder cuando se utiliza para enriquecerse y atemorizar a los antiguos colaboradores. Las dos grandes estrellas de las próximas semanas representan de forma muy directa la forma de gobernar y dirigir sus equipos que tiene Pedro Sánchez y tuvo Mariano Rajoy. Los grandes acusados por el Caso Mascarillas y por la Kitchen, José Luís Abalos y Jorge Fernández Diaz intentarán evitar que las duras condenadas, que superarían los 20 años, caigan sobre sus cabezas.
La Candidata del PSOE en los elecciones autonómicas de Andalucia sabe que de vicepresidenta todopoderosa en Madrid, dentro del Gobierno de Pedro Sánchez, va a pasar a lider de la oposición en el Parlamento andaluz, en el antiguo hospital de las Cinco Llagas de Sevilla. Vencer Al actual presidente del PP, Juanma Moreno es una misión imposible. Puwede perder La mayoría absolute que consiguió en 2022, pero los 58 escaños que obtuvieron los populares fueron casi el doble de los 30 del PSOE y 21 por encima de todo el conjunto de la izquierda. Pasa del premio del Ministerio de Hacienda y la Vicepresidencia primera, al castigo de estar cuatro años debatiendo los problemas de la Autonomía con el político que consiguió arrebatar el poder al socialismo.
El Coordinador Federal de Izquierda Unida ha conseguido lo que parecía un imposible hasta hace hace unas semanas, que toda la izquierda que se declara marxista se una en una única candidatura para afrontar las elecciones autonómicas de Andalucía. Los resultados de las urnas en Extremadura, Aragón y Castilla la Mancha, más los malos pronósticos en los comicios del próximo 17 de mayo, son el mejor regalo que podía tener Antonio Maillo, el profesor de latín y miembro del Partido Comunista desde los años noventa del siglo pasado.
Si después de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal consiguen firmar un pacto de gobierno en las cuatro comunidades que han ido a las urnas hasta ese momento, su periodo de paz duarará tan solo doce meses. En mayo de 2027 se celebrarán eleccione municipales en toda España y autonómicas en el resto, salvo en Cataluña, País Vasco y Galicia. Quedarán fuera de ese aluvión de listas electorales y de urnas los comicios generales, en el caso de que Pedro Sánchez mantenga su deseo de llevar la actual Legislatura hasta su término.
El actual presidente andaluz, Juanma Moreno, ya logró quitarse de en medio a Vox en los comicios de 2022 siguiendo un modelo de programa contrario al que usó la presidenta madrileña con el mismo efecto, lograr la mayoría absoluta y dejar a los de Abascal en la oposición. Si Isabel Díaz Ayuso uso su mano derecha para dejar sin argumentos a la extrema derecha, Juanma Moreno blandió su mano izquierda para arrebatar votos al PSOE y reivindicar el voto útil de la derecha. Si la maniobra le vuelve a salir bien, lo lógico es que Vox se quede en sus 14 diputados y que los socialistas ganen alguno a costa de los 7 que todavía tienen los herederos de Podemos. El bipartidismo estaría servido de nuevo en Andalucía.
lE Secretario general del Partido Popular tiene una misión política más importante que la de atacar al presidente del Gobierno de todas las formas posibles. Núñez Feijóo quiere conseguir la victoria en las próximas elecciones generales, sin tener que negociar con Santiago Abascal la mayoría parlamentaria de la necesaria votación de investidura. Lo sucedido en Extremadura, Aragón y Castilla y León, a lo que se unirá lo que ocurra en Andalucia en un par de meses, le lleva a negociar con los ex dirigentes de Vox, que se han enfrentado con Abascal y ven que sus nombres no estarán e las próximas listas del que ha sido su partido. El hombre elegido para esos contactos es Miguel Tellado, la persona de su máxima confianza.
El resultado electoral y político de la izquierda española y en particular el de Pedro Sánchez dependen de los dos dirigentes a los que más atacan. Sin las guerras desatadas por Donal Trump y Benjamin Netanyahu en todo Oriente Medio y la crisis energética que han producido esa izquierda no tendría el gran discurso al que colocar como su referente ante los ciudadanos.
Si la otra izquierda que acompaña al PSOE desde 2028 se empeña en perder los 31 escaños que consiguió en las elecciones generales de 2023, que es muy posible que lo consiga, colocará a Pedro Sánchez ante dos caminos que sellarán su permanencia o su salida del palacio de La Moncloa: si ese andamiaje roto de Sumar, Más Madrid, Izquierda Unida y Podemos perdiera la mitad de la representación que ahora tiene en el Congreso ( quince o dieciseis diputados), los socialistas tendrían que subir de 121 parlamentarios a no menos de 150, una cifra que hoy parace inalcanzable.
El actual presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha ganado con claridad, subiendo dos escaños respecto a lo logrado en 2022, pero tendrá que volver a negociar su investidura y su futuro Gobierno con Carlos Pollán, el cabeza de cartel y lider de Vox en esa Comunidad. No existe otra combinación alternativa. El PSOE también mejora en otros dos parlamentarios y hasta puede que la distancia de 50.000 votos respecto al PP le parezca la mejor de las noticias.
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