NACIONAL

Sánchez imita a Ayuso: ignora a Feijóo y se enfrenta a Trump

El presidente del Gobierno ya ha encontrado la mejor forma de atacar a Núñez Feijóo y levantar la moral de la izquierda, tanto la que está dentro del PSOE como la que se mueve en el Gobierno y que aún no tiene decidido quién sustituirá a Yolanda Díaz como cabeza de lista electoral para las elecciones generales. Se trata de imitar lo que lleva haciendo Isabel Díaz Ayuso desde que llegó al poder en la Comunidad de Madrid: dejar a un lado a sus adversarios más próximos, ya fuesen de Más Madrid o del PSOE y buscar la confrontación permanente con el lider nacional, en su caso, Pedro Sánchez. Le ha funcionado. Sus rivales han ido desapareciendo, desde Pablo Iglesias a Juan Lobato, y ella se ha convertido en referencia obligada de la derecha gracias a su mayoría absoluta.

Trump le hace un gran favor a Sánchez con sus amenazas fantasmas

Las duras amenazas de Donald Trump a Pedro Sánchez no tendrán ninguna eficacia a nivel real. Ni habrá cierre del comercio global, ni retirará n inguno de sus destructores de Rota y Morón, ni mantendrá durante mucho tiempo que el presidente español es un hombre terrible. El inquilino de la Casa Blanca se convierte, queriendo o sin querer en el mejor aliado de dirigentes políticos en apuros. Todo es efímero en su forma de ver y actuar en política. El amigo de hoy es el enemigo de mañana y viceversa. Los ejemplos son numerosos, desde Putin y Zelensky a Starmer y el propio Sánchez; desde la venezolano Delcy al canadiense Carney. El hombre que estará hasta las elecciones norteamericanas de 2028 al frente de la mayor -potencia militar y económica del mundo quiere que su país mantenga ese primer puesto el mayor tiempo posible. El Imperio de Occidente frente al Imperio de Oriente, que es China. Todo lo que ocurre en el resto de los escenarios es parte del nudo que ofrece cualquier drama de teatro.

Las matemáticas que hacen imposibles los sueños de Abascal

Bajo la lluvia atrasada del 23 F de 1981 y detrás de los interminables desencuentros entre el Partido Popular y Vox para intentar acuerdos que mantengan los gobiernos de la derecha en tres Comunidades autónomas, los números, las matemáticas electorales de los últimos tres años (por no hacer más abultadas las comparaciones) demuestran con claridad que los sueños de Santiago Abascal de convertirse en presidente del futuro Gobierno que salga de unas elecciones generales es un imposible.

Bajo la lluvia atrasada del 23 F de 1981 y detrás de los interminables desencuentros entre el Partido Popular y Vox para intentar acuerdos que mantengan los gobiernos de la derecha en tres Comunidades autónomas, los números, las matemáticas electorales de los últimos tres años (por no hacer más abultadas las comparaciones) demuestran con claridad que los sueños de Santiago Abascal de convertirse en presidente del futuro Gobierno que salga de unas elecciones generales es un imposible.

Abascal enfría la oferta de Feijóo para pactar Gobiernos en las Autonomías

La oferta de Alberto Núñez Feijóo a Santiago Abascal, tras una hora de conversación entre los dos y un documento programático elaborado desde el PP, ha recibido una ducha de agua fría por parte del presidente de Vox. Feijóo se ha responsabilizado personalmente de las negociaciones y ha alejado de las mismas a los dirigentes autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Quiere evitar nuevas elecciones, mantener al frente de los Ejecutivos regionales a María Guardiola, a Jorge Azcón y previsiblemente a Alfonso Fernández Mañueco tras las elecciones en Castilla y León.

La “fiebre Rufián” hunde más a Yolanda Díaz y a Irene Montero

La izquierda española actual es una amalgama de siglas y líderes que busca regenerarse tras el fin del “fenómeno Pablo iglesias” que intentó subir a los cielos tan deprisa que acabó estrellándose en el suelo. Podemos acabó con la supremacía que había gozado Izquierda Unida durante 30 años, pero fracasó en su intento de convertir lo que era una “izquierda comunista” en una “socialdemocracia republicana y plurinacional” . Lo que quedan son los restos de un desastre.

La izquierda insiste en la lucha contra Vox como eje de una unión imposible

Reunieron a mil personas - como mucho - para ofrecer a los que han sido sus disminuidos votantes que están dispuestos a mantener la lucha contra el nuevo fascismo que representa Vox y, por supuesto, la influencia que tiene en el futuro del Partido Popular, primero en las Comunidades Autónomas y luego en las futuras elecciones generales en las que se decidirá quien gobierna en España.

¿Sánchez tiene prohibido dimitir a sus ministros?

Los ministros y ministras de Pedro Sánchez están demostrando tanto aguante o más que su propio presidente, hasta tal punto que es lógico preguntarse si al integrarles en su equipo el líder socialista les pone como condición el que se nieguen a dimitir pase lo que pase, como hace él mismo. El único caso, que sepamos, fue el del vicepresidente Pablo Iglesias para irse a tratar de desbancar a Ayuso en las autonómicas madrileñas, cosa que acabó en el principio del desastre para Podemos.

Pedro Sánchez ya tiene su Roldán

Uno de los problemas más “changos” que le ocurrió a Felipe González al final de su mandato cuando se le amontonaron los casos de corrupción, de fondos reservados, del Gal, etc, que le han llevado a decir años después que tenía que haberse ido mucho antes y no presentarse a las elecciones de 1996, el más tonto –por decirlo de alguna manera- fue el escándalo que le montó el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán cuando alguien vendió a Interviú las fotos de sus orgías sexuales, y que Roldán acabó complicando y huyendo de España hasta entregarse a la policía en Laos y que acabó con el entonces ministro de Interior Antonio Asunción.

Tellado consigue que Sartre y el existencialismo entren en el Congreso

Debieron hacerlo antes cualquier de los numerosos dirigentes se la izquierda - marxista o menos - que pueblan el Hemiciclo del Congreso de los Diputados. No lo han hecho durante los últimos ocho años, ni el Pablo Iglesias que se marchó, ni el Patxi López que se quedó. Ni siquiera la inquieta y prolífica Yolanda ha ido más allá del cubano Pablo Milanés. Ha sido el Secretario General del Partido Popular el que elevado el nivel del debate político, algo que no era fácil dada la abundancia de calificativos y giros gramaticales con los que se obsequian sus señorías cada vez que tienen oportunidad. Miguel Tellado, por un instante luminoso, se ha convertido en un”monsieur Roquetin”, y con una sola palabra, “Náusea”, ha logrado que Jean Paul Sartre se convierta en el pintor de cámara del actual ministro de Interior.

Todos quieren arrancar a Sáchez alguna “merced”

Todos los partidos, menos el PP y Vox, han canalizado sus estrategias políticas en arrancar cosas concretas de Pedro Sánchez para presentarlas como objetivos conseguidos gracias a su apoyo al inquilino de La Moncloa. En la Edad Media a estas cosas se les llamaba “mercedes” que el rey absoluto concedía a los nobles que le apoyaban. Son una forma de justificar su apoyo al líder socialista al mismo tiempo que una enorme estafa hacia los ciudadanos que en la mayor parte de los casos, no ven ninguna de esas dádivas políticas convertirse en mejoras de sus vidas, salvo para que los políticos justifiquen su existencia.

Las malas vitaminas de las encuestas para saciar el apetito de los políticos

La dieta de la clase política, que viaja poco o nada por toda la geografía nacional y habla menos que escucha con los ciudadanos que se esfuerzan por mantener los ingresos necesarios para mantener a sus familias, para mantener la esperanza de una pensión, para poder afrontar el paro cuando ya se han cumplido los cincuenta años, para ver que la sanidad pública les atiende con garantías, para ver que sus hijos logran comprarse su primera casa, y que sus nietos tendrán una esperanza al enfrentarse con la avalancha tecnológica que le espera; esa dieta que consumen con regularidad los dirigentes de los partidos cada semana a base de concentrados vitamínicos de sondeos, no logra saciar su enorme apetito por el poder.

Guardiola busca el apoyo de Ayuso para mantener su pulso a Vox

La presidenta en funciones de Extremadura y ganadora de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre ha buscado el apoyo de la presidenta madrieleña para mantener su pulso ante Oscar Fernández, el candidato de Vox, con el que le separa una diferencia de 17 escaños en la Asamblea extremeña. Desde la sede central del Partido Popular, tanto Núñez Feijóo como Miguel Tellado intentan que la posición más inflexible de Guardiola no entorpezca los pactos que necesita Azcón en Aragón y los que, con toda seguridad, necesitarán los populares en Castilla y León y puede que en Andalucía.

Tercer drama que van a vivir el PSOE el PP y Vox con la izquierda en descenso

Vamos a ver la misma ecuación política en Castilla y León que la que ya hemos visto en Extremadura y en Aragón. El 15 de marzo ganará la derecha las elecciones autonómicas y las perderá la izquierda. La diferencia que existe desde febrero de 2022 es muy grande, al igual que es muy grande la distancia que separa a Alfonso Fernández Mañueco, candidato del PP y actual presidente, de Carlos Pollán, lider de Vox y casi seguro candidato. Tras lo sucedido en Extremadura y en Aragón es muy posible que el PP baje en votos y en escaños y que Vox suba, con lo que la diferencia de 18 escaños que existe se recortará y Feijóo y Abascal tendrán que volver a intentar una negociación con sus barones territoriales para que salga un nuevo gobierno.

Feijóo no es como Sánchez, ni Abascal como Iglesias

El 3 de marzo, fecha límite de la investidura de Guardiola, sabremos si Feijóo ha logrado convencer a Abascal de que apoye a la candidata del PP para que vuelva a gobernar Extremadura y cuáles son las condiciones que pone el líder de la extrema derecha al PP. Salvando las distancias el problema se parece al que tuvo que salvar Pedro Sánchez en 2019 cuando en un primer momento, tras las elecciones de mayo, decidió no pactar con Pablo iglesias y finalmente , en noviembre, cambio de opinión y le ofreció ser vicepresidente.

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