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El secretario general del PSOE, con uniforme vaquero de campaña, les ha dicho a los futuros dirigentes del partido que todos aquellos que le piden, en su papel de presidente del Gobierno, que disuelva las Cortes y convoque elecciones generales antes de que se acabe el año son unos “marrulleros”.
El pasado que se resiste a quedarse en los libros de historia y fuera de la memoria de las nuevas generaciones, y el futuro que desea mantenerse en el poder autonómico que detenta, a la espera de “obligar” al PSOE a elegirle como nuevo líder, se han unido otra vez en su única petición en estos tiempos de cólera política: Pedro Sánchez debe inmolarse y entregar el poder a la derecha.
El presidente de Castilla-La Mancha, quiera o no quiera en estos momentos, es la única alternativa que tiene el PSOE para salvarse como partido si las acusaciones que hace el juez Calama al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, siguen adelante y precipitan su caída política y social. La judicial tardará muchos meses en resolverse y, antes de hacerlo, se habrán celebrado elecciones autonómicas, municipales y generales. El resultado final del caso, con condenas o absoluciones, ya no evitará las consecuencias electorales de los próximos meses.
Si el sumario de la “Operación Kitchen”, que afecta al Partido Popular, lo dio por cerrado el juez García-Castellón en julio de 2021, y el juicio se está celebrando en estos días, cinco años más tarde, podemos calcular que el sumario sobre los hoy presuntos delitos del expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero no se cerrará en instrucción antes de un año y que el juicio en la Audiencia Nacional no se celebrará hasta los años 2031 o 2032.
La gran sorpresa en las elecciones andaluzas ha sido, sin dudam¡, la coalición Adelante Andalucía, un grupo formado por cinco subgrupos pero donde dominan los Anticapitalistas, el partido de ideología troskista que formó parte importante en la fundación de Podemos y en el apoyo en un primer momento a Pablo Iglesias con quien acabaron rompiendo cuando la formación morada formó el gobierno de coalición con Pedro Sánchez y los anticapitalistas fueron poco a poco excluidos de la dirección de Podemos.
En apenas 24 horas, el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha pasado de los mítines del PSOE en Andalucía para apoyar la candidatura de María Jesús Montero a verse como imputado por el Juzgado 4 de la Audiencia Nacional, ante cuyo titular, el magistrado José Luis Calama, tendrá que declarar el próximo 2 de junio.
Estaba condenada a bajar al infierno de la derrota al quedarse sin el suelo electoral que tuvo hace cuatro años su compañero Juan Espadas. Su misión era un imposible en la victoria y su máxima aspiración era impedir que Juanma Moreno consiguiera la mayoría absoluta. Si, de los resultados de este domingo, se quedan en los datos brutales de perder en todas las provincias y verse doblada en votos por su máximo adversario, ella y el PSOE tendrán que analizar su futuro político. El Senado y las listas de las próximas generales son dos salidas que estudiar.
Está tan descontado el fracaso electoral de María Jesús Montero en Andalucía que la única pregunta que se le puede hacer sobre ese tema al secretario general del PSOE es dónde piensa colocarla como responsable política en los próximos meses. Puede convencerla para que asuma el ingrato papel de líder de la oposición y se mantenga en él durante cuatro años para volver a intentar ganar en 2030.
El barco 'MV Hondius' llegará a Granadilla, Canarias, en tres días. Los 14 españoles a bordo serán trasladados en avión militar al Hospital Militar Gómez Ulla en Madrid para atención médica. El Gobierno asegura que la situación está controlada y se implementarán medidas de seguridad para evitar el hantavirus, respondiendo así a las críticas del Gobierno canario que acus´ço a la ministra de Sanidad, Mónica García, de no tenerls informados de la llegada del buque. El problema del hantavirus se convertirá así en una nueva arma política de la oposición para atacar a Pedro Sánchez
Este lunes José Luís Ábalos va a cerrar la primera de las etapas de su larga carrera judicial sobre la corrupción de la que se le acusa junto a Koldo García, Víctor de Aldama y el resto de exdirigentes del PSOE y empresarios.
Primero desaparecieron las pintadas en las paredes con las que trabajadores y vecinos denunciaban los errores o despropósitos de los políticos, al mismo tiempo que se desvanecían las huelgas, luego fueron menguando las manifestaciones de protesta hasta convertirse en procesiones más o menos grandes que ya no asustan a ningún gobierno ya sea nacional o autonómico, y finalmente los políticos también van perdiendo el miedo a los jueces por más que amenacen con meter en la cárcel a corruptos y miembros de “presuntas organizaciones criminales", como definió al grupo de Abalos, Koldo y Aldama el teniente coronel Antonio Balas, jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO).
La decisión del tribunal de la Audiencia Nacional que preside el magistrado José Ricardo de Prada de dejar fuera del juicio que se sigue contra la familia Pujol por el presunto envío de dinero a cuentas bancarias de Andorra al patriarca y expresidente de la Generalitat, se explica en un pequeño párrafo: “Imposibilidad de permanecer con plenitud de conocimiento y capacidades en este juicio”. Sus 95 años de edad y tres informe médicos aportados con anterioridad no impidieron que ese mismo tribunal le haya obligado a viajar a Madrid para que le sometieran a un nuevo examen ante los jueces.
El expresidente del Gobierno durante siete años, ganador de las elecciones de 2011 con mayorías absolutas tanto en el Congreso (186 escaños) como en el Senado (136 escaños), con victorias en la mayoría de las Autonomías y en los grandes Ayuntamientos; que siguió ganando en las urnas y gobernando hasta junio de 2018, no sabía nada de lo que ocurría en el Ministerio del Interior con la llamada “policía patriotica” y sus operaciones para controlar los archivos y las actuaciones del que era el tesorero del Partido Popular.
Si Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, se sienta en el banquillo para ser juzgada de todos o de alguno de los cuatro delitos de los que le acusa el juez Peinado, con un jurado popular, las posibilidades de que sea condenada son tantas como las de que sea absuelta. En cualquiera de los dos supuestos la influencia en las futuras elecciones generales será tan importante como para que Pedro Sánchez mantenga la actual Legislatura hasta su finalización o adelante la cita con las urnas.
El presidente socialista se siente a gusto con su viraje a la izquierda que comenzó en enero de 2020 tras su alianza con Pablo Iglesias aunque ello no le haya dado más votantes en las elecciones de 2023 y le haya costado perder en casi todos los comicios autonómicos y municipales. El incremento de votantes lo logra a costa de los grupos de izquierda y hasta de los nacionalistas que le ayudaron a tomar por asalto La Moncloa en junio de 2018.
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