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Si en 2015 era el PSOE el que cayó en picado tras la irrupción de Podemos y Ciudadanos, es ahora el PP el que puede desmoronarse por la subida electoral de Vox que el propio Feijóo, que logró que el partido de extrema derecha no consiguiera entrar en el Parlamento gallego, no se ve capaz de tapar el agujero por el que se le han ido en los últimos meses casi un millón de votos que van a engordar al partido de Abascal.
Durante die días, los que van del tres al trece de noviembre, por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo pasarán el Fiscal General del Estado, como acusado, y otros ocho fiscales, como testigos. Pasarán los periodistas a los que escucho el juez Angel Hurtado y a los que no escuchó. La esencia de la Democracia y la base de la Justicia van a sentarse como espectadoras en primera fila. El acusador, Alberto González Amador, si gana, le entregará en bandera una tarjeta platino política de cara a las siguientes elecciones a la actual presidenta madrileña; si pierde, será el gran rival de Isabel Díaz Ayuso y el PSOE los que lograrán una victoria que necesitan para mantener su estrategia de “víctimas” en los casos Koldo, Abalos y Cerdán. Las claves de lo que será 2026, con citas obligadas a las urnas tienen en esos diez días gran parte de los resultados finales.
Cada fin de semana el presidente del PP utiliza una Comunidad Autónoma en la que gobierna su partido para ir desgranando lo que sería el programa de su futuro Gobierno. El último acto, en Murcia, le ha servido para abordar lo que las encuestas, por un lado, y las noticias que afectan a las mujeres y a las pulseras que deben llevar sus maltratadores. Por otro, Emigración descontrolada y promesas feministas.
Nais Gambara / El Triangle
Carles Puigdemont está más que preocupado. Cada día esconde menos la inquietud que le produce la sangría de votos que se le escapan hacia otras opciones políticas. Así lo apuntan los sondeos internos de que dispone Junts per Catalunya (JxCat), que han hecho encender todas las alarmas en el partido del expresidente.
Escoger el nombre de una diosa griega, nacida de la cabeza de Zeus y que representaba tanto la sabiduría como la guerra estratégica, es toda una declaración de intenciones políticas para el inmediato futuro. Ivan Espinosa de los Monteros ha tardado dos años en organizar su propia alternativa bajo la forma de Fundación o, lo que es lo mismo, una entidad dedicada a estudiar y proporcionar alternativas de oposición y de gobierno a la derecha española. Estamos en la larga recta final de la Legislatura, con citas electorales que se irán sucediendo hasta mediados de 2027, y sumario y juicios que afectan a los dos grandes partidos.
El sábado 27, a las seis de la tarde, el juez Peinado informará oficialmente a Begoña Gómez, a Carolina Alvarez y a Francisco Martín de su decisión de que los tres sean juzgados por el delito de malversación por un Jurado Popular, qjue estará formado por nueve ciudadanos, que serán elegidos mediante sorteo desde la Delegación Provincial en la Oficina del Censo Electoral de Madrid, dentro de una “bolsa” que se crea cada dos años. A las personas seleccionadas se les envía un cuestionario que deben completar y devolver. Los jurados cobrarán 67 euros diarios mientras dure el juicio.
La derecha española hace tiempo que perdió el sentido de la realidad. En 1945 algunos periódicos franquistas, como el Informaciones, se negaron a dar la noticia de la rendición de la Alemania nazi y nunca reconocieron la existencia de las fábricas de muerte para gasear a judíos. La derecha franquista fue anti sionista y anti norteamericana hasta que Aznar cambio su sentido ideológico y se hizo pro estadounidense, con su famosa foto de las Azores con Bush, y proisraelí. Los mismos que antes calificaban como burdas mentiras lo ocurrido en los campos de exterminio nazis ahora proclaman que los casi 100.00 muertos palestinos es una burda patraña inventada de los propios asesinados por el genocida Netanyahu.
No son muchos sus votos, ni los escaños que consigue en el Congreso de los Diputados, apenas seis durante los últimos cuarenta años, pero el PNV de hoy, con Imanol Pradales y Aitor Esteban, al igual qu el de ayer con Xabier Arzalluz y Carlos Garaicoechea, es uno de los partidos indispensables para la estabilidad de España y para muchos de los gobiernos de la Democracia. Son capaces de moverse con enorme rapidez para poner y quitar a presidentes y siempre conseguir unos buenos réditos económicos. Más que cartas lo que utilizan son hojas de cálculo. Las últimas declaraciones/amenazas del Esteban vuelven a colocar en la balanza el precio de la Legislatura mientras Puigdemont intenta lo mismo desde Waterloo o Ginebra.
La crónica del último acto de la Vuelta ciclista a España estaba escrita desde hace semanas. El escenario pensado y planificado desde la izquierda cumplía varios propósitos, desde unificar uno de los pocos mensajes en los que todo el Gobierno y una gran parte de los ciudadanos están de acuerdo, la violencia del Ejecutivo de Netanyahu sobre el pueblo palestino que está extendiendo por todo el mundo un sentimiento contra Israel; a intensificar la presión sobre el Partido Popular desde su centro neurálgico, que es la capital de España. El PSOE se ha colocado al frente de las manifestaciones con las sucesivas declaraciones del propio presidente y de algunos de sus ministros.
En un mes cumplirá 47 años y lleva siete convertida en la rival más dura e importante que tiene la izquierda en general y el partido socialista en particular. Con 40 años consiguió unir en torno a ella a un tambaleante Ciudadanos y a un duro Vox. El entonces presidente del PP, Pablo Casado, la eligió para que pudiera hacer una transisicón dentro de la estructura interna del partido, que ya había perdido a cinco presidentes de forma sucesiva y necesitaba “reparar” su maltrecha imagen tras la salida de Esperanza Aguirre, de Ignacio González, de Cristina Cifuentes y de Ángel Garrido y Pedro Roldán, a los que habría que añadir los otros ocho años de mandato de Alberto Ruíz Gallardón. Veintiséis años de mantener el poder en la Autonomía por parte de la derecha, camino de otros dos más, por lo menos.
La Princesa de Asturias ya ha comenzado la tercera fase de su formación como futura Reina de España. Un paso más desde que jurara la Constitución ante las Cortes Generales, del mismo que lo habían hecho su padre y su abuelo. Un acto necesario para mantener la Monarquía Constitucional dentro de un Estado que padece los males de un desarrollo que intentó unir cuarenta años de franquismo con las experiencias y normas de la II República. Tres momentos políticos que serán la herencia que reciba Leonor de Borbón Ortiz.
La Apertura del Año Judicial coloca al Rey Felipe VI ante una coyuntura parecidas a la que tuvo su padre hace 48 años. En el inicio de la Democracia el “ruido de sables” en la vida pública era evidente, con seguimiento puntual en los medios de comunicación, hasta desembocar en el intento de golpe de estado protagonizado por altos mandos militares y con la presencia de un grupo de guardias civiles, a las órdenes del teniente coronel Antonio Tejero, mandando a los parlamentarios al suelo a la espera de un cambio en el Gobierno que sustituyera a Leopoldo Calvo Sotelo - que iba a ser elegido presidente - por un militar que parara la deriva constitucional que habían iniciado el Rey Juan Carlos y Adolfo Suárez, en su papel de primer ministro.
Con una vicepresidenta candidata en Andalucía y otros tres ministros teniendo que enfrentarse a las urnas en territorios hostiles, en Moncloa se les ha ocurrido la operación casi imposible: convertir al presidente de Castilla la Mancha en vicepresidente primero del Gobierno, en una remodelación del Gabinete que parece obligada y hasta urgente. De la oposición interna al poder y a colocarse como posible sucesor. Un caramelo tan dulce como envenenado.
El mejor resumen de la entrevista que Pepa Bueno le hizo al presidente del Gobierno como gran arranque de la nueva temporada informativa lo hizo, durante una rueda de prensa en 1999, el entonces entrenador del Barcelona, Louis Van Gaal, al dirigirse a uno de los comentaristas que críticaban el futbol que hacia el equipo: “Siempre negativo, nunca positivo”. La frase tuvo éxito y durante años se aplicó a todos aquellos que siempre ven la botella medio vacía, por más líquido que contenga. Para Pedro Sánchez eso mismo es lo que lleva haciendo Alberto Núñez Feijóo desde que ganó las elecciones generales de 2023 en número de votos pero perdió el Gobierno por carecer de los apoyos parlamentarios que necesitaba.
Los distintos Gobiernos y todos los partidos les han convertido en una pieza básica de sus estrategias políticas. Cada semana, en algún medio de comunicación, aparece una encuesta sobre lo bueno y lo malo que hacen los políticos. Su fiabilidad es escasa y su metodología, también. No cumplen con su función sociológica por la simple razón de que su cometido es otro: servir de combustible para los incendios políticos. Ahora les toca justificar lo que les han pedido unos y otros: decir que los españoles sabemos quienes son los responsables. Los españoles lo sabemos, sobre todo aquellos que bien en los campos, quien no lo sabe son los llamados consultores.
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