Raúl Heras

El propio Moragas, fiel e inseparble escudero de Mariano Rajoy, ha colocado a su hasta ahora jefe al nivel del rinoceronte, debido quizá a la dureza de la pie de dicho animal frente a todo tipo de ataques
Desaparecidos desde el 21D, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han dejado huérfanos de respuestas a los millones de votantes que confían en las siglas del PSOE y de Podemos. La crisis catalana ha afectado a sus cuerdas bucales y a su probada capacidad para opinar y debatir sobre cualquier tema. Derrotadas sus opciones en las importantes elecciones autonómicas, más en el segundo de los partidos que en el primero, ante los ciudadanos dan la impresión de que, aprovechando la Navidad, el Año Nuevo y los Reyes, se han marchado de vacaciones.
Rajoy invita a Rivera a La Moncloa y hablan de los Presupuestos de 2018 y de la continuidad del 155 en Cataluña hasta que se forme el nuevo gobierno. El presidente del Ejecutivo quiere dar sensación de normalidad tras los resultados del 21D y el líder de Ciudadanos prefiere mantener su perfil de hombre de estado dispuesto a colaborar en la gobernanza de los asuntos públicos. Los dos ocultan su cruel realidad: para que el segundo consiga llegar a La Moncloa tiene que destrozar al primero; para que Ciudadanos se convierta en partido de gobierno tiene que conseguir que el PP se hunda, por sí sólo o con ayuda exterior.
La herida política que tiene el Partido Popular no es nueva. Apareció en el Congreso de Valencia y mal saturada se ha terminado abriendo y supurando con los resultados conseguidos en Cataluña. Nunca en ese territorio había tenido el partido por antonomasia de la derecha española tan escasa representación parlamentaria. Y sin que nadie asuma la debacle, salvo que consideremos la salida de Moncloa de Jorge Moragas como producto de la misma.
Si se escuchaban con atención los últimos mensajes antes de la cita con las urnas del día 21 de Pablo Iglesias y Carles Puigdemont se descubría que la palabra independencia no estaba y que había sido sustituida por otra de mayor alcance nacional: monarquía. El líder de Podemos y el ex-presidente de Cataluña reconocían, sin hacerlo de forma explícita, que el tema de la soberanía y la salida de España de esa Comunidad había perdido fuerza y relevancia y que, para el inmediato futuro, tenían que articular un nuevo mensaje más amplio y global, que se pudiera plantear en todo el estado y para el que, según sus cálculos, podían contar con mayor número de seguidores: la continuidad de la Monarquía tal y como aparece en nuestra Constitución.
La gran vencedora de las elecciones catalanas ha sido la candidata de Ciudadanos, Ines Arrimadas, que con 36 escaños se convierte en la primera líder capaz de vencer en Cataluña a las listas de los partidos independentistas. Esa es la cara de la moneda del partido naranja, la cruz está en que sus votos y sus escaños se los ha arrebatado al PP y al PSC y no podrá sumar con éstos los parlamentarios necesarios podrá gobernar.
Si les preguntamos - a cualquiera de los siete líderes que encabezan las formaciones que van a sentarse en el Parlament gracias a los votos que van a llenar las urnas en las cuatro provincias catalanas - por Luís García Berlanga lo más seguro es que alaben su cine, afirmen con enorme convicción que es uno de los grandes retratistas de la España de Franco, y que su pequeña saga de “La escopeta nacional” junto a “Bienvenido Mister Marshall” son los mejores ejemplos de cómo se han movido las autoridades de este país en cuarenta años.
Si esta carrera de fondo que termina el día 21 y a la que le quedan cien horas para saber quién es el ganador se corriera en términos de derecha e izquierda, este última ganaría con comodidad con diez u once escaños de ventaja. No es así pero la relación entre independentistas y constitucionalistas no cambia el escenario. El secreto, que no es tal, está en Podemos o en Los Comunes o en ese magma que han articulado en Cataluña Pablo Iglesias y Ada Colau con Xavier Domenech, el hombre del “beso socialista” junto a los escaños del gobierno en el Congreso, como mascarón de proa.
En una semana las urnas habrán elegido a 135 aspirantes a parlamentarios. Dias más tarde tomarán posesión de sus escaños y se constituirá el nuevo Parlament de Cataluña, el que tendrá la “obligación” de votar a un presidente que sustituya - o no, que diría Rajoy - al fugado Puigdemont. Hasta esos momentos y puede que mucho tiempo después el archifamoso artículo 155 seguirá vigente, salvo que don Mariano decida por su cuenta y riesgo suspenderlo.
La candidata a la presidencia de la Generalitat, líder y portavoz de Ciudadanos puede ganar las elecciones del día 21 en Cataluña. Ya ha ganado al PSC de Iceta y al PP de Albiol y ahora puede hacer lo mismo con el PDe Cat de Más y Puigdemont y la Esquerra de Junqueras y Rovira. Se ha convertido en la favorita de las encuestas que un día sí y el otro también nos asaltan en los medios de comunicación y hasta el líder de los populares se ha ofrecido a ser su vicepresidente.
Cuarenta años después la alargada sombra de Adolfo Suárez se proyecta sobre el palacio de La Moncloa. El primer presidente de nuestra actual democracia consiguió todo lo que podía conseguir para buscarse un hueco en la historia de España en apenas cinco años, uno menos de los que lleva Mariano Rajoy en el poder.
El pacto alcanzado entre la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, para presentar una lista conjunta en las elecciones del 21 de diciembre ha hecho que Xavier Domenech y Elisenda Alamany se conviertan en las llaves que abrirán o cerrarán las puertas al futuro gobierno de la Generalitat, siempre que se cumplan las encuestas y ninguna fuerza política sea capaz,no sólo de lograr la mayoría absoluta en el Parlament, sino de poder hacerlo con un único apoyo de otro grupo.
Tienen doce meses para decidirlo y en ese tiempo se van a jugar su futuro político. Tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzón hicieron en junio de 2016 un último intento por adelantar al PSOE de Pedro Sánchez electoralmente y convertirse en líderes de la oposición a un PP que con Mariano Rajoy a la cabeza había vuelto a ganar y recuperado nada menos que catorce escaños en el Congreso.
Nuevo triunfo para Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro.Todas las dudas y reproches de las que había hecho gala el PNV durante la crisis del Referendum catalán se han disuelto como un azucarillo en un gran vaso de agua. La aprobación del Cupo vasco por más de 290 votos a favor confirma dos cosas: la primera, que lo que une el dinero no lo separa la política; y la segunda, que estamos en campaña electoral, que ésta va a ser muy larga, mucho más allá del 21 de diciembre.
Tiene el pecho amarillo y las alas negras. Es hábil, escurridizo, monógamo y territorial. Mide apenas 25 centímetros Eso dicen los ornitólogos de la Oriolus oriolus, para entendernos oropéndola, a la que se llama Oriol en catalán y que dió nombre a la ciudad de Orihuela, la misma que Miguel Hernández convirtió en sede de la poesía de barro y fábrica, mucho después que un obispo que era virrey de Valencia se largara con el emblema de la misma de plata y oro. El Oriol macho hace sus nidos con rapidez y aunque es ave migratoria y de larga distancia se suele ocultar entre el ramaje y los rayos de sol, una costumbre que comparte con nuestro Oriol político de apellido Junqueras, y que le disputaría al recordado Pavarotti un desfile de tallas grandes.
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