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El presidente norteamericano ganará la guerra contra Irán, no tiene más remedio y pondrá todos los medios militares y políticos para lograrlo. La diferencia entre las fuerzas combinadas de USA e Israel frente a las iranies es tan grande que pensar lo contrario es dejarse llevar por la iusión. Una vez comenzada, Donald Trump tiene que terminarla con victoria. En ese camino puede aprender de su amigo/enemigo Vladimir Putin que pensó en terminar el conflicto de Ucrania en unas semanas y ya lleva más de cuatro años y sin fecha fija para su termino. Los dos no contemplan otro futuro, sin importarles que el resto pierda con la paz.
La actual presidenta de La Comisión Europea, ex Ministra de Defensa, de Trabajo y de Asuntos Sociales, desde 2005 a 2019 en varios Gobiernos de Angela Merkel en Alemania, rompió ayer todas las reglas de la diplomacia y apoyó de forma rotunda la estratagia de Donald Trump sobre el fin del Derecho Internacional y la aceptación de la ley del más fuerte como norma en las relaciones internacionales. Ursula von der Leyen, sin consultar con el resto de La Comisión, se ha convertido en el nuevo “halcón” de Europa. La crisis más aguda dentro del organismo europeo debería llevar a si dimisión, salvo que los 27 países que integran la UE acepten, con su silencio y falta de medidas contra esa declaración que, de mantenerse, acabaría con la propia democracia y la legalidad jurídica internaciona
La elección de Mojtaba Jamenei como nuevo lider Supremo de Iran demuestra que los dirigentes del país bombardeado por Estados Unidos e Israel no está dispuesto a rendirse, ni mucho menos a dejar que Donald Trump y Benjamin Netanyahu marques su futuro. La guerra, como dicho el propio inquilino de la Casa Blanca hace unos días podía larga ese durante loos próximos tres meses. Si eso se produce la economía mundial y sobre todo la europea entrará en una crisis tan larga e importante que es muy difícil de saber sus consecuencias. Por de pronto los precios de la energia ya están subiendo con incremento que, en algunos casos, doblan lo que se pagaba hasta hace quince días. Detrás viene el resto de subidas, por un lado, y de carencias de productos indispensables para las industrias, por otro.
El presidente del Gobierno ya ha encontrado la mejor forma de atacar a Núñez Feijóo y levantar la moral de la izquierda, tanto la que está dentro del PSOE como la que se mueve en el Gobierno y que aún no tiene decidido quién sustituirá a Yolanda Díaz como cabeza de lista electoral para las elecciones generales. Se trata de imitar lo que lleva haciendo Isabel Díaz Ayuso desde que llegó al poder en la Comunidad de Madrid: dejar a un lado a sus adversarios más próximos, ya fuesen de Más Madrid o del PSOE y buscar la confrontación permanente con el lider nacional, en su caso, Pedro Sánchez. Le ha funcionado. Sus rivales han ido desapareciendo, desde Pablo Iglesias a Juan Lobato, y ella se ha convertido en referencia obligada de la derecha gracias a su mayoría absoluta.
Las duras amenazas de Donald Trump a Pedro Sánchez no tendrán ninguna eficacia a nivel real. Ni habrá cierre del comercio global, ni retirará n inguno de sus destructores de Rota y Morón, ni mantendrá durante mucho tiempo que el presidente español es un hombre terrible. El inquilino de la Casa Blanca se convierte, queriendo o sin querer en el mejor aliado de dirigentes políticos en apuros. Todo es efímero en su forma de ver y actuar en política. El amigo de hoy es el enemigo de mañana y viceversa. Los ejemplos son numerosos, desde Putin y Zelensky a Starmer y el propio Sánchez; desde la venezolano Delcy al canadiense Carney. El hombre que estará hasta las elecciones norteamericanas de 2028 al frente de la mayor -potencia militar y económica del mundo quiere que su país mantenga ese primer puesto el mayor tiempo posible. El Imperio de Occidente frente al Imperio de Oriente, que es China. Todo lo que ocurre en el resto de los escenarios es parte del nudo que ofrece cualquier drama de teatro.
El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán puede alargarse más de dos meses si se cumplen las primeras declaraciones de Donald Trump y las mismas realizadas por Netanyahu. Si la guerra se extiende en el tiempo y afecta a más países la economía mundial entrará en una nueva crisis en sectores claves como son la energía y el comercio mundial. El gas y el petróleo que llegan a España están subiendo y afectarán a los precios de la gasolina y la energía, tanto industrial como doméstica. Sobre esa base subirán los costes del Transporte y de los alimentos.
Bajo la lluvia atrasada del 23 F de 1981 y detrás de los interminables desencuentros entre el Partido Popular y Vox para intentar acuerdos que mantengan los gobiernos de la derecha en tres Comunidades autónomas, los números, las matemáticas electorales de los últimos tres años (por no hacer más abultadas las comparaciones) demuestran con claridad que los sueños de Santiago Abascal de convertirse en presidente del futuro Gobierno que salga de unas elecciones generales es un imposible.
Bajo la lluvia atrasada del 23 F de 1981 y detrás de los interminables desencuentros entre el Partido Popular y Vox para intentar acuerdos que mantengan los gobiernos de la derecha en tres Comunidades autónomas, los números, las matemáticas electorales de los últimos tres años (por no hacer más abultadas las comparaciones) demuestran con claridad que los sueños de Santiago Abascal de convertirse en presidente del futuro Gobierno que salga de unas elecciones generales es un imposible.
La oferta de Alberto Núñez Feijóo a Santiago Abascal, tras una hora de conversación entre los dos y un documento programático elaborado desde el PP, ha recibido una ducha de agua fría por parte del presidente de Vox. Feijóo se ha responsabilizado personalmente de las negociaciones y ha alejado de las mismas a los dirigentes autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Quiere evitar nuevas elecciones, mantener al frente de los Ejecutivos regionales a María Guardiola, a Jorge Azcón y previsiblemente a Alfonso Fernández Mañueco tras las elecciones en Castilla y León.
El Gobierno se dispone a levantar los documentos secretos que existen sobre el intento del golpe de Estado. Habrá que leerlos y ver hasta donde llegan las memorias personales y las miles de páginas publicadas. Yo estuve allí y aquí está una pequeña parte de mis recuerdos.
Reunieron a mil personas - como mucho - para ofrecer a los que han sido sus disminuidos votantes que están dispuestos a mantener la lucha contra el nuevo fascismo que representa Vox y, por supuesto, la influencia que tiene en el futuro del Partido Popular, primero en las Comunidades Autónomas y luego en las futuras elecciones generales en las que se decidirá quien gobierna en España.
Debieron hacerlo antes cualquier de los numerosos dirigentes se la izquierda - marxista o menos - que pueblan el Hemiciclo del Congreso de los Diputados. No lo han hecho durante los últimos ocho años, ni el Pablo Iglesias que se marchó, ni el Patxi López que se quedó. Ni siquiera la inquieta y prolífica Yolanda ha ido más allá del cubano Pablo Milanés. Ha sido el Secretario General del Partido Popular el que elevado el nivel del debate político, algo que no era fácil dada la abundancia de calificativos y giros gramaticales con los que se obsequian sus señorías cada vez que tienen oportunidad. Miguel Tellado, por un instante luminoso, se ha convertido en un”monsieur Roquetin”, y con una sola palabra, “Náusea”, ha logrado que Jean Paul Sartre se convierta en el pintor de cámara del actual ministro de Interior.
La dieta de la clase política, que viaja poco o nada por toda la geografía nacional y habla menos que escucha con los ciudadanos que se esfuerzan por mantener los ingresos necesarios para mantener a sus familias, para mantener la esperanza de una pensión, para poder afrontar el paro cuando ya se han cumplido los cincuenta años, para ver que la sanidad pública les atiende con garantías, para ver que sus hijos logran comprarse su primera casa, y que sus nietos tendrán una esperanza al enfrentarse con la avalancha tecnológica que le espera; esa dieta que consumen con regularidad los dirigentes de los partidos cada semana a base de concentrados vitamínicos de sondeos, no logra saciar su enorme apetito por el poder.
En cien días, decía un triunfante Donald Trump para asegurar que ese era el tiempo que necesitaba para terminar con la Guerra en Ucrania, ese nuevo cáncer que le surgió a Europa en 2013 y se volvió metastásico en 2022. Luego, que es nuestro ahora, que convencería a Zelensky y Putin de firmar la paz. Ni su amigo personal Witkoff, ni su yerno, Jared Kushner, convertidos en negociadores sin títulos lo han conseguido por más reuniones que se mantengan en los lujosos Palacios de las arenas dorados de los desiertos árabes. Lo mismo ocurre en Gaza y no parece que el jefe de la Casa Blanca vaya a convencer a los clérigos iranies. Cuatro años y millones de palabras no parecen suficientes.
La presidenta en funciones de Extremadura y ganadora de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre ha buscado el apoyo de la presidenta madrieleña para mantener su pulso ante Oscar Fernández, el candidato de Vox, con el que le separa una diferencia de 17 escaños en la Asamblea extremeña. Desde la sede central del Partido Popular, tanto Núñez Feijóo como Miguel Tellado intentan que la posición más inflexible de Guardiola no entorpezca los pactos que necesita Azcón en Aragón y los que, con toda seguridad, necesitarán los populares en Castilla y León y puede que en Andalucía.
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