Raúl Heras

El “patrón” le había entregado el poder del partido seis años antes y ese 19 de junio de 1996 llevaba ya un mes como presidente del gobierno. José María Aznar López era el más listo de los once de aquel equipo que Manuel Fraga había construido a su alrededor.
No importa el color del partido en el que militan, a los barones territoriales de la política les une un interés común: no quieren perder el poder que tienen frente a la tendencia centralista que les amenaza
Cambió Andalucía por sorpresa y ya han cambiado todas las encuestas. Ahora el partido de Santiago Abascal es capaz de ganarle al socialismo en la capital del Reino
Al secretario general de Podemos le han preparado un buen sepulcro político. Y para evitar que se libere le están colocando siete cerrojos, los mismos de los que hablaba Joaquín Costa en los inicios del siglo XX. Puede que el aragonés no escribiera exactamente esas palabras, pero al notario, profesor, escritor y perdedor en casi todas las elecciones alas que se presentó, sus paisanos decidieron que la mejor forma de recordarle era poner su nombre a un pantano. Lo hicieron y allí está entre las cuencas del Esera y el Isábena, muy cerca de su Graus natal.
En la noche del 26 de mayo se sabrán los resultados electorales de las 13 Comunidades autónomas que se juegan su futuro, y el de los mlles de Ayuntamientos que harán lo mismo. Salvo en aquellos en los que alguno de los contendientes logre mayoría absoluta, la victoria o la derrota se medirá en la formación de los gobiernos a través de los ineludibles pactos. Lo mismo que ha ocurrido en Andalucía. Serán vencedores en diferido.
Son explosivos listos para ser usados en la vida política y en la vida financiera y económica. Sus efectos se dejan sentir de inmediato y se extienden como las ondas que produce una explosión en el centro de la vida española
“Ni tutelas, ni tutias”, las palabras de Aznar recordaron este fin de semana en Madrid, a todos los dirigentes populares,que estaban regresando al futuro, a la Sevilla de marzo de 1990 y a la presencia de un Manuel Fraga que rompía un sobre y dejaba vía libre para que el hombre que dejaba la presidencia de Castilla y León y acababa de perder unas elecciones generales frente a Felipe González se convirtiera en el eje de la derecha española para volver al poder.
Errejón y la que aparece como su gran “protectora” han echado más madera a esa hoguera de las vanidades en la que están ardiendo los dirigentes de Podemos y por extensión en IU
El partido que fundara Manuel Fraga y reformara José María Aznar ha dado un nuevo giro a su propia historia. Ya no habla de centro y se declara sin complejos de derechas
José María Aznar y Mariano Rajoy no han tenido más remedio que enterrar sus notorias y públicas diferencias y aceptar su participación en la Convención Nacional ante el avance de Vox, por un lado, y de Ciudadanos, por oto. Lo dice el refrán: “el miedo guarda la viña”. Y en la España política la viña es el poder.
Desde mediados de noviembre la alcaldesa Carmena decidió que su núcleo duro en la gobernación de la capital del Reino no estaba sujeto ni a las normas, ni a la disciplina de su partido de origen. Su consul, su partisana y sus centuriones eran intocables.
La flexibilidad es el viejo descubrimiento político que ha hecho Pablo Casado. El presidente del PP cree que ha instalado a su partido en el centro por un simple razonamiento visual: tiene a su derecha a Vox y a su izquierda a Ciudadanos. Nada más cierto. Además es el único que puede hablar con los dos y firmar acuerdos con los dos mientras que sus compañeros de pacto se niegan entre ellos e incluso se atacan.
El 24 de mayo de 2015 la batalla electoral de la capital madrileña se resolvía a favor de la izquierda por 834 votos. El concejal decisivo, el que inclinaba la balanza - 29 por 28 concejales - en el recuento final se lo llevó el PSOE en lugar del PP. Con un dato por medio que se llamaba Izquierda Unida: su lista estuvo a 47 votos de conseguir el que hubiera sido su único representante en el Consistorio. Por esa razón Manuela Carmena alcanzó la alcaldía y su máxima rival, Esperanza Aguirre, entonó un premonitorio adiós.
Algún día, en algún momento, alguien tendrá que proponer desde dentro o desde fuera de los partidos políticos la sana medida de disminuir el número de miembros de la llamada clase política madrileña. Por salud democrática, por ejemplo social, por necesidad económica, por respeto ciudadano
Si la nueva presidenta del Parlamento andaluz quiere, el gobierno socialista en funciones puede durar meses. Ya ha pasado en España con el PP de Mariano Rajoy, con convocatoria final de nuevas elecciones. Todo depende del tripartito de derechas que juega al mentiroso intentado engañar cada día a sus compañeros de mesa.
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