Raúl Heras

Desde las primeras elecciones generales de 1977, el nacionalismo - de derechas y más o menos radical - de vascos y catalanes ha servido con sus votos a los llamados partidos nacionales para alcanzar el poder y ejercer el gobierno durante la mitad del tiempo que llevamos de democracia
Vox ya es “El quinto elemento” de la vida pública, y de la misma manera que Luc Bessón lo imaginó en 1997 para que sirviera de catalizador de los otros cuatro: aire, tierra, fuego y agua, ahora va a servir para hacer de árbitro entre el PP, Ciudadanos, PSOE y Podemos
La noche del dos de diciembre se dejó escrito el guión político de los próximos años en Andalucía. La izquierda se quedaba en 50 escaños y la derecha conseguía 59. Todo lo que se ha dicho y escrito después, hasta este 27, inicio de la Legislatura, ha sido pura y previsible representación.
Sánchez ha conseguido lo que los dos partidos catalanes le habían negado en el mes de julio: su supervivencia hasta consumir casi e su totalidad la actual Legislatura, e incluso llegar hasta junio de 2020 si en una nueva negociación se aprueban los Presupuestos
La fuga al partido de Santiago Abascal desede las filas del PP se produce por dos motivos: por sentirse postergados por la dirección en sus legítimas ambiciones, y por las diferencias de criterio político a la hora de afrontar los programas electorales y las distintas citas con las urnas
Ante el confesionario laico en que se transformó la Comisión del Senado, el líder de Podemos ha cumplido con los pasos que enuncia la Iglesia católica para obtener el perdón de los pecados: ha mostrado arrepentimiento, ha reconocido sus dos “pecados” al improvisado sacerdote político en el que se convirtió el senador popular Luis Aznar, ha pedido perdón y tendrá que esperar a cumplir la penitencia que le impongan las urnas cuando toque.
Acabados - o casi - los tiempos de la zanahoria parece que llegan los tiempos del palo, por lo menos en las declaraciones cruzadas de las dos partes: gobierno de España por un lado, gobierno de la Generalitat por otro. De las conversaciones y gestos para “normalizar” las relaciones entre los dos poderes políticos, ya hemos pasado a las amenazas directas.
La estructura política de España en nada se parece a la que había antes de 1978. La Constitución necesita cambios pero los ·Estatutos de las 17 Autonomías los necesitan aún más y con mayor urgencia
De la regeneración a la renovación se pasa en menos de 24 horas. Son las que han pasado de las palabras del secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luís Abalos, a las del mismo protagonista explicando que para él regeneración y renovación en el socialismo andaluz tras la caída en picado de los votos es lo mismo. En medio de las dos declaraciones está la contestación de Susana Díaz en forma de “zasca” duro y directo: “solo se regenera lo que está degenerado”, con un apoyo estadístico: en el PSOE son muchos los que han perdido en las elecciones y a ninguno se le ha pedido que se retire. Y es verdad, desde Pedro Sánchez a Guillermo Fernández Vara pasando Miquel Iceta y compañía. Hasta que uno de los candidatos gane la votación de investidura, la esperanza de mantenerse al frente del gobierno andaluz es lo último que está dispuesta a perder.
Tras el susto, el gran susto, a la todavía presidenta de Andalucía y a su partido les ha llegado la hora de buscar una solución a su gran problema. No se trata tan sólo de perder el poder, se trata de su propia y particular supervivencia. Y en el juego de los apoyos y las negociaciones han encontrado la respuesta: repetir las elecciones.
El bloque de la derecha que integran el PP, Ciudadanos y Vox logra un resultado histórico y gana las elecciones autonómicas en Andalucia. Tras cuarenta años ejerciendo el poder, el PSOE de Susana Díaz se ha hundido con el peor resultado de su historia. Y algo parecido puede decirse de Adelante Andalucia, la coalición de Podemos e Izquierda Unida. Entre los tres grupos pierden 17 escaños. Y el poder.
Díaz va a gara y festejará el favor conseguido en las urnas. Pero ya en la soledad del poder, se asomará al abismo de las negociaciones y en ese momento verá la silueta de su particular fantasma de Navidad, Mariano Rayoy, repitiendo de forma monótona la misma frase: “diez meses tardé yo...”
A ninguno de los dos le gusta pero no tienen más remedio que sonreírse, abrazarse, alabarse e intentar que el PSOE, su partido, gane en Andalucía por la mayor diferencia de votos y escaños posibles. Susana Díaz se juega seguir mandando desde el gobierno autónomo; y Pedro Sánchez poder mantener su sillón de La Moncloa. Las llaves de La Moncloa se fabrican en Sevilla.
Trescientos años después la historia se retpite. De un Felipe que inaugura dinastía a otro Felipe que sucede a su padre en 1975 - por abdicación en 2014, y que como aquel antecesor suyo tiene a Cataluña y Gibraltar como dos problemas endémicos y de casi imposible solución
Si uno mira a Pedro Sánchez y a José Luís Abalos, presidente y ministro de Fomento, secretario general y secretario de organización del PSOE, puede imaginarse a Don Quijote y a Sancho cabalgando el primero a lomos de un imaginario Rocinante mientras caga contra los molinos de viento que confunde con gigantes.Tienen a su peculiar bachiller Carrasco en versión Ivan Redondo, que pugna por introducir cordura electoral y mediática al igual que entonces procuró la criatura literaria de don Miguel para el hidalgo manchego; y que en este nuestro hoy se aplica el asesor vasco con el político madrileño.
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