Raúl Heras

Durante meses, muchos meses, Albert Rivera y su núcleo duro decidieron que para vencer al partido Popular debían disputarle su electorado más conservador. Desde el centro que reivindicaba a la UCD y al CDS de Adolfo Suárez pasaron a ser cortejados por José María Aznar y se sintieron felices. Eran los tiempos en los que el expresidente del gobierno se había alejado tanto del partido en el que mandaba Mariano Rajoy que desde Ciudadanos pensaron que la parte de la derecha española que aún no les votaba podía hacerlo si escuchaban los consejos del antiguo líder.
Durante meses, muchos meses, Albert Rivera y su núcleo duro decidieron que para vencer al partido Popular debían disputarle su electorado más conservador. Desde el centro que reivindicaba a la UCD y al CDS de Adolfo Suárez pasaron a ser cortejados por José María Aznar y se sintieron felices. Eran los tiempos en los que el expresidente del gobierno se había alejado tanto del partido en el que mandaba Mariano Rajoy que desde Ciudadanos pensaron que la parte de la derecha española que aún no les votaba podía hacerlo si escuchaban los consejos del antiguo líder.
Al presidente del Tribunal Supremo le han soltado una de las peores “patatas calientes” que le podían soltar. Carlos Lesmes se ha encontrado con un problema de estado, de esos que no parecen tales al principio, cuando llegan desde los tribunales “inferiores”, pero que estallan cuando menos te lo esperas con la fuerza de un tsunami.
Al presidente del Tribunal Supremo le han soltado una de las peores “patatas calientes” que le podían soltar. Carlos Lesmes se ha encontrado con un problema de estado, de esos que no parecen tales al principio, cuando llegan desde los tribunales “inferiores”, pero que estallan cuando menos te lo esperas con la fuerza de un tsunami.
Ahora que desde las filas de un renacido PP comparan a Pablo Casado con Cánovas del Castillo habría que recordarles que si alguien tuviese que ostentar esa dudosa comparación, ese sería Aznar. Siempre que estemos dispuestos a colocar al otro lado a un Práxedes Sagasta, inexistente en las filas socialistas
Ahora que desde las filas de un renacido PP comparan a Pablo Casado con Cánovas del Castillo habría que recordarles que si alguien tuviese que ostentar esa dudosa comparación, ese sería Aznar. Siempre que estemos dispuestos a colocar al otro lado a un Práxedes Sagasta, inexistente en las filas socialistas
Si, a las urnas les tienen miedo todos los líderes políticos, desde Pedro Sánchez a Oriol Junqueras pasando por Iñigo Urkullu y Santiago Abascal. Unos lo ocultan diciendo que no es el momento; y otro lo hacen pidiéndolas con urgencia. Dos extremos que se unen en la falta de confianza que cada uno tiene en sus propias fuerzas
Si, a las urnas les tienen miedo todos los líderes políticos, desde Pedro Sánchez a Oriol Junqueras pasando por Iñigo Urkullu y Santiago Abascal. Unos lo ocultan diciendo que no es el momento; y otro lo hacen pidiéndolas con urgencia. Dos extremos que se unen en la falta de confianza que cada uno tiene en sus propias fuerzas
La batalla del dos de diciembre en Andalucía se va a resolver a favor de los socialistas, con las formaciones a su izquierda bajando en los pronósticos. De ahí que el interés se centre en qué formación de la derecha ocupará el segundo puesto.
Olvidado Mariano Rajoy en el Partido Popular a gran velocidad y semienterrado en el PSOE José Luís Rodríguez Zapatero, sus dos “compañeros”, a los que deben buena parte de sus carreras políticas, han decidido protagonizar una nueva entrega de la trilogía que en los años ochenta convirtió en estrella a Michael J.Fox, descubrió el histrionismo de Christopher Lloyd, e hizo rico al director y productor Robert Zemekis.
Ya sabemos lo que quiere hacer la izquierda de este país para los próximos años. El acuerdo firmado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es el mayor acuerdo de gobernanza que hayan consensuado las izquierdas españolas desde el inicio de la democracia hace 40 años. El PSOE y el resto de formaciones a su izquierda no lo habían logrado nunca.
Todo cambia en el ámbito de la derecha. Es difícil que Ciudadanos le gane al Partido Popular, es mucha la diferencia que existe entre ambos ( 33 a 9 ), pero si la formación de Albert Rivera le vuelve a “meter otro bocado” a los escaños con que cuentan los populares, no sólo estará en cuestión el líder andaluz al que apoyaron Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, también lo estará la nueva dirección nacional de Pablo Casado.
La realidad es que a mayor violencia en las calles, menos avances en el proceso de cambio estatutario en Cataluña. Y más alejado aún cualquier sueño de independencia
Cerradas todas las puertas en Francia para alcanzar un trono político, Manuel Valls giró la cabeza, cruzó todo el país de los galos tras decir adiós a París y se presentó en Barcelona en busca de una tercera oportunidad. Ya había sido alcalde de Evry, una ciudad de 50.000 habitantes que sirvió para descongestionar la capital francesa. Ya había sido ministro del Interior con el presidente Hollande, que le elevó a primer ministro tras la penúltima de sus crisis. Quiso ser candidato a la presidencia pero perdió las primarias ante Benoit Hamon. Llevaba 40 años en el Partido Socialista, había apostado por Segolene Royal y perdieron los dos frente a Sarkozy. Y se cansó de perder.
Si el olor de la sangre estimula a las fieras, ya sean éstas leones o tiburones, el olor de las dimisiones estimula en grado superlativo a los políticos. Estamos asistiendo todos los españoles a un gran espectáculo transmitido en directo, a medio camino entre el circo de variedades, con trapecistas y payasos, y una cacería de esas que luego se convierten en vanidosa presunción por parte de los asistentes. De lo que dudo es si la susodicha es de grandes depredadores en la estepa africana, o de simples guarros en una de las grandes fincas que se extienden por los montes de Toledo. Leones o jabalíes. Elefantes o venados, por no rebajar el concurso político-cinegético -al que estamos asistiendo antes de que nos pidan nuestros votos - al nivel de caza menor como son las perdices o las liebres.
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