Doce claves para entender al león, al oso, al águila y al dragón
jueves 28 de mayo de 2026, 07:01h
Doce claves que unen y separan las crisis de Ucrania, Palestina, Irán y Taiwán. Así se pueden resumir los escenarios que mantienen en tensión a todos los países del mundo y a las organizaciones que representan sus intereses, desde la ONU al FMI, el Banco Mundial o el BCE. El dragón chino, el más grande de los tres simbólicos animales, junto al oso ruso y el águila calva norteamericana. Un acuerdo, con fecha de caducidad, será la mejor de las salidas y tal vez la única.
- Rusia y China reivindican territorialmente Ucrania y Taiwán como parte irrenunciable de la historia de sus países. Miran al pasado para conquistar el futuro. Mueven el sentido nacionalista e identitario de los ciudadanos. Dos claros ejemplos de utilización del populismo. Reivindicaciones que se remontan a Catalina la Grande y al emperador Murakami, respectivamente. Las dos revoluciones marxistas, las de Lenin y Mao Zedong, lo cambiaron todo en los dos escenarios.
- Rusia necesita los recursos minerales y agrícolas de Ucrania, así como su posición estratégica de cara a la salida al Mediterráneo; China necesita los recursos pesqueros y petrolíferos que están en disputa en las aguas que comparten. En estas dos crisis, Rusia pretende controlar la mitad este de Ucrania hasta Odesa, y China, las ocho islas Ryukyu que forman parte del archipiélago Senkaku.
- Rusia y China tuvieron como aliados a Estados Unidos en sus guerras contra Alemania y Japón. Tras las victorias apareció la Guerra Fría entre el Occidente capitalista y el Oriente comunista. EE. UU. pasó a apoyar a los dos vencidos en su reconstrucción. Utilizó las dos bombas atómicas para afianzar su dominio mundial. Con dos diferencias: a Ucrania se la reconoció como país en la ONU en la década de los noventa, mientras que a Taiwán solo la han reconocido como tal doce países, entre ellos el Vaticano.
- La caída del Muro de Berlín rompió el equilibrio entre los dos bloques, que había durado 50 años. Desapareció la URSS a nivel político y desapareció el Pacto de Varsovia a nivel militar. En Asia, y tras el reparto en dos de Corea, nació el concepto de Asia-Pacífico a finales del siglo XX como primer paso para la actual AUKUS. Siempre con la alargada sombra de la antigua potencia colonial de Gran Bretaña. Por parte de China, se pasó a apoyar las revoluciones de Vietnam, Camboya y Laos.
- Rusia y Vladímir Putin dieron un primer paso con la “recuperación” de Crimea y luego con el apoyo a los separatistas del Donetsk; China y Xi Jinping quieren hacer lo mismo, para empezar, con las islas Senkaku, que se disputan con Taiwán y Japón, y que han pasado por dominios alternativos de los tres, e incluso fueron propiedad privada de dos familias japonesas, los Koga —que afirman ser descendientes de los emperadores del clan Minamoto— y los Kurihara, por ventas del Gobierno.
- En Ucrania estaban instalados 16 laboratorios biológicos con tecnología y capital norteamericano junto a un estudiado despliegue de misiles junto a la frontera con Rusia; en Taiwán están instaladas las grandes tecnológicas estadounidenses a través de los acuerdos de fabricación de chips, con Apple en cabeza tras su entrada en el capital del gigante TSMC, que fabrica el 54% del consumo mundial y que lleva a la isla a controlar la fabricación del 63% que se necesita en todo el mundo.
- Las diferencias entre el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, no pueden ser mayores. El primero estudió Derecho y se dedicó al teatro, al cine y a la televisión, sin experiencia política hasta llegar a la presidencia; la segunda estudió en la London School de Gran Bretaña y en la Cornell Law de Estados Unidos, y lleva como presidenta desde 2016; antes fue vicepresidenta entre 2006 y 2007 y responsable de Exteriores entre 2000 y 2004.
- En Ucrania, sobre todo Europa, se juega con una posible hecatombe energética y alimentaria; en Taiwán, con el colapso tecnológico en todos los sectores. El desastre en el área mediterránea sería muy grave pero limitado; en el área del Pacífico sería como un tsunami que aplastaría la economía mundial durante medio siglo.
- Ucrania es mucho menor que España, pero se acerca a su población; Taiwán, por el contrario, se parece en extensión territorial a Cataluña, con el triple de población. En PIB, las diferencias aumentan, y mucho. Para comprender la importancia internacional de ambos escenarios en relación con España: nuestro país tuvo en 2021 un PIB de 1.205.069 millones de euros; Taiwán llegó a los 667.429 millones, y Ucrania se quedó en 169.107 millones. Las comparaciones por habitante son claramente favorables al territorio chino.
- Rusia no puede perder la guerra de Ucrania y aceptará una paz que se base en el ejemplo de las dos Coreas; China se “conformará” con un nuevo acuerdo territorial sobre los archipiélagos que existen entre su costa y las de Taiwán y Japón; Estados Unidos tratará de extender su hegemonía mundial durante varias décadas más a cambio de ceder una parte de su presencia tanto en Ucrania y el este de Europa como en Asia. Las tres potencias mantendrán sus enfrentamientos económicos por las materias primas en África e Iberoamérica, con violencia militar y política de “geometría variable”.
- En Palestina es el león quien manda, el mejor de los símbolos animales de Israel desde los tiempos bíblicos. Se trata de crecer territorialmente a lo ancho y a lo largo de la estrecha franja que salió de la ONU en 1948. El oso ruso y el dragón chino tienen obligaciones políticas, pero falta de capacidad operativa. Sus apoyos a los palestinos se hacen de forma indirecta, mientras que el león y el águila no dudan en pactar el futuro bajo ese acuerdo imperecedero que es la riqueza. No terminará nunca el conflicto y se extenderá hacia otros países por la propia dinámica física del país, que ha hecho de su propio relato histórico la razón de su existencia.
- Irán no tiene nada que ver con sus vecinos árabes. Su memoria es imperial y tan solo Egipto puede estar a su altura. Quiere asegurar su futuro frente a Israel e imponer su credo a ese punto estratégico para el comercio mundial. Ahí coinciden los cuatro animales totémicos, desde el águila al dragón. Recursos indispensables para el resto del mundo y milicias armadas como agentes de infiltración bajo la mirada de los intérpretes de una forma de leer el Corán. Su guerra exterior es una forma de control interior. Sin plazos. Ocho siglos le separan de Occidente, que ya está envuelto en la inteligencia artificial.
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