|
|
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, ex alcalde de Valladolid, secretario General del PSOE de esa misma capital, ex portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE y diputado en el Congreso por la provincia en la que nació un 15 de noviembre de 1968, ha encontrado las dos vías más rápidas para su ocaso político.
La candidata del PSOE para las elecciones autonómicas del domingo en Aragón recibió de Pedro Sánchez una misión imposible: ganar al Partido Popular y junto a los restos de la izquierda formar un nuevo Gobierno. Pilar Algría no podrá hacer honor a su apellido y la tristeza se volverá a adueñar del socialismo tras el desastre de Extremadura. Dos derrotas que pronostican en el inmediato futuro otras dos, las castellanas y las andaluzas. Las malas noticias se suman en el haber del Gobierno central, con la excepción de la marcha de la economía y el crecimiento de nuestro país si lo comparamos con el resto de Europa.
| | Adiestramiento de soldados iraquíes por el Ejército español. |
En enero de 1989 el Gobierno de Felipe González, con Narcís Serra como ministro de Defensa, envía a Luanda, la capital de Angola, al teniente coronel José Rodríguez, al comandante José Segura y al capitan Fernando Gutiérrez para que supervisen, dentro de la misión de Naciones Unidas, la retirada de las tropas cubanas que había en ese país. España llevaba siete años dentro de la OTAN pero aquella fue la primera vez que mandos militares españoles actuaban fuera de nuestras fronteras. Treinta y siete años después, otro Gobierno socialista, el de Pedro Sánchez, comienza a negociar los apoyos parlamentarios para que un número indeterminado de militares se puedan desplegar en Ucrania, dentro del marco de la OTAN, de la ONU o de la Coalición de Voluntarios, una vez que se haya firmado la paz entre ese país y la Rusia de Vladimir Putín. Siempre, claro, con la aquiescencia de los Estados Unidos.
Enfangado en las batallas internas de la política española el presidente del Partido Popular se está quedando fuera de los grandes movimientos globales que marcan el futuro inmediato de todos los países, sobre todo tras la segunda llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Alberto Núñez Feijóo tiene dos grandes rivales dentro de la derecha española: internamente a la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que ha aprovechado muy bien las vacaciones de Navidad y Año Nuevo para acercarse a Buenos Aires y sentarse con Javier Milei, el político argentino que más cerca está de Donald Trump y que ha conseguido inversiones millonarias para su país gracias a su relación con el presidente norteamericano.
y Sánchez hace lo que mejor sabe: decir una cosa y hacer la contraria
El arte de decir una cosa y hacer la contraria o de lograr que lo que dices sirva para dos cosas muy distintas es una de las asignaturas obligadas para aprobar en el examen de la política. Ahí es donde el PSOE gana al resto de los partidos y donde Pedro Sánchez gana con comodidad tanto a Alberto Núñez Feijóo como a Yolanda Díaz. El resto de partidos y dirigentes bastante tienen con preocuparse de su inmediato y electoral futuro. El último de los grandes ejemplos, tras aquel memorable “OTAN, de entrada, no”, que lanzó Felipe González antes de las elecciones que le otorgaron la mayor mayoría absoluta de nuestra Democracia, acaba de hacerlo el equipo de Sánchez al defender la legalidad de la presidencia de Delcy Rodríguez en Venezuela - que es lo que ha impuesto Donald Trump para lograr sus objetivos petrolíferos sin que haya resistencia por parte del poder militar - mientras que desde el PP se obstinan en colocar a María Corina Machado y a Edmundo González como la única via democrática en aquel país.
| | Los cantautores Javier Krahe (1944-2015), Joaquín Carbonell (1947-2020) y Joaquín Sabina (1949), tras una actuación de Krahe y Sabina en el bar BV-80 de Zaragoza (calle Doctor Palomar 25, luego La Vía Láctea), en 1981. La instantánea se tomó después, en la Posada del Mastín (Vía de la Hispanidad 100, junto a Los Enlaces). |
Mentidos en recordatorios y efemérides, en el adiós de Joaquín Sabina mi memoria hace de vieja moviola y me lleva al sótano que había (y que aún existe bajo otro nombre) en el número 42 de la madrileña Cava Baja. Allí, en 1986, el cantautor nacido en Úbeda, junto a Javier Krahe y Alberto Pérez, querían emular a dos de sus ídolos, George Moustaki y George Brassens, abanderados de la “gauche divine” cuando aún no habían sucumbido a la aristocracia ácrata de la burguesía francesa. En “La Mandrágora”, planta mágica donde las haya, se bebían, se fumaba y se ataca con versos rotos y cargados de ironía al Gobierno del socialista Felipe González. Recuperar la letra de “Cuervo ingenuo” permite que la crónica política de estos días, con el ex presidente atacando un día sí y el otro también a su compañero de partido y presidente de ejercicio con cualquier excusa (que haberlas, las hay y son muchas) se escriba con las palabras de Krahe.
La citación para el 8 de Enero al encarcelado José Luís Ábalos para que explique todo lo que sabe sobre Pedro Sánchez confirma, de nuevo, que el Partido Popular ha convertido al Senado, en el que tienen mayoría absoluta de escaños, en un auténtico “Tribunal Político” desde el que mantiener todo el tiempo que haga falta su ataque al Gobierno, sobre todo en esta primera mitad de 2026 en la que a los sumarios y decisiones judiciales sobre lo que consideran corrupción de dirigentes socialistas se va a mezclar con la celebración de varios juicios derivados de los sumarios Gurtel, Púnica como más relevantes de los que afectan a ex dirigentes populares.
Este año 2025 que se marcha envuelto en más escándalos de con los que entró, el más duro posiblemente en toda la moderna historia del PSOE, va a encontrar consuelo en el inminente 2026, que llega dispuesto a batir todos los récords en cuanto a enfrentamientos entre los partidos políticos, tanto dentro como fuera de los mismos, con varias elecciones autonómicas decisivas que van a incrementar la ya habitual lluvia de insultos y descalificaciones entre los dirigentes y con una sociedad a la que cada vez le molestan más las peleas de sus dirigentes y se desintegra por capas sociales y generacionales sin que los responsables de las descalificaciones sepan como fabricar el futuro.
Cambio de estilo y de escenario por parte de Felipe VI para su mensaje de Navidad a los españoles. Adiós al palacio familiar de La Zarzuela y apuesta por el Palacio Real, la historia de la Monarquía y de los grandes acontecimientos. Sin mesa por delante, ni fotografías familiares. De pie, en mitad del gran salón, con un pequeño Belen y una gran abeto iluminado. Todo lo que dijo mientras cambiaban los planos de la retransmisión estuvieron besados en la realidad política que vivimos y en los peligros que encierran los discursos de sus protagonistas.
Perder más de cien mil votos y diez escaños es motivo más que suficiente para que el candidato del PSOE al Gobierno de Extremadura dimita de forma inmediata, algo que Miguel Angel Gallardo no parece muy dispuesto a hacer. Su derrota estaba escrita al igual que estaba escrito que era un mal líder para ir a las urnas. Lo sabía él, lo sabía Pedro Sánchez y lo sabía todo el espectro político. El secreto de su permanencia estaba en el juzgado de Badajoz que lleva el caso del hermano del presidente. Ser aforado y mantenerse durante año y medio más era primordial, una condición innegociable para el inquilino de La Moncloa.
l año más duro para la política española va a ser 2026. Más ataques , más descalificaciones, más adjetivos uno detrás de otro, los mismos slogans, y una larga cadena de sumarios que se mandarán a juicio y otros que esperar a que les fijen las fechas para celebrarlos. Los dos grandes partidos caminarán en paralelo por las sedes judiciales, con ventaja inicial para el PP dada la dispar potencia de fuego que existe en ambas formaciones a través de los medios de comunicacíón
El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, estaba detrás del telón y con una entrevista en La Vanguardia ha decidido colocar a la Iglesia española en pleno centro del escenario. No pasaba desde el año 1977 con el cardenal Enrique Tarancón de protagonista. Entonces se trataba de iniciar la transivión democrática con unas primeras; ahora se trata de dar un nuevo empujón a Pedro Sánchez y al PSOE para que abandonen el poder y se autodestruyan. No hay medias tintas, ni falta de conocimiento político. Argüello es culto y conoce a la perfección el efecto que producen las palabras cuando salen de la boca de un dirigente De la Iglesia, en un país que es mayoritariamente católico pese a que no sea muy practicante.
Si se cumplen las previsiones de todos los sondeos electorales, incluido el del CIS, y las sensaciones internas que existen en el PSOE por parte de la mayoría de sus dirigentes, dentro de diez días los socialistas van a sufrir en Extremadura la primera de sus grandes derrotas electorales, al quedar la candidatura que encabeza el procesado Miguel Angel Gallardo por detrás de la popular María Guardiola y del portavoz de Vox, Óscar Fernández. Puede que la candidata de Unidas por Extremadura, la coalición en la que están Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde, Irene de Miguel se salve del derrumbe general de la izquierda pero quedará de forma testimonial ante una derecha que tendrá que unirse para formar gobierno.
El cansancio físico, el derrumbe mental se percibe con claridad en el rostro y en los movimientos de Volodomir Zelensky en su última reuníñon con los dirigentes de Francia, Gran Bretaña y Alemania, que se han adueñado del discurso belicista de Europa cuando en sus respectivos países están más cuestionados que nunca. El presidente ucraniano se niega a aceptar las condiciones para la paz en su país negociadas entre los equipos de Vladimir Putin y Donald Trum, que implican la aceptación por parte de Kiev de que un 20 por ciento de su territorio oriental pase a ser de soberanía de la Federación rusa, además de una reducción sustancial de su fuerza militar y el cierre de cualquier negociación para integrarse en la OTAN.
Hace 47 años los llamados “padres de la Constitución” redactaron nuestra Carta Magna con un ojo mirando a los cuarteles y otro a la II República. Todos los partidos que habían conseguido representación parlamentaria en las elecciones de 1977 se pusieron de acuerdo para sentar las bases de un texto que debía unir a los españoles en una meta común y evitar más golpes de estado y más dictaduras, ya fuese blandas, como la de los generales Primo de Rivera y Berenguer, o duras como la de Francisco Franco. Partieron de un principio básico e intocable, sore el que se construyó el resto: España sería una Monarquía parlamentaria o no sería, con el Rey como jefe de las Fuerzas Armadas, un “pequeño detalle” que parece que más de un político de hoy ha olvidado.
|
|
|