Diego Armario

No es normal que los jugadores de fútbol parezcan filósofos porque, salvo honrosas excepciones, sus frases más brillantes son cinco monosílabos enlazados y cuatro tópicos repetidos, pero hoy me ha llamado la atención la profundidad de una frase de Zlatan Ibrahimovic que, plagiando a Benjamín Button, ha dicho ” Nací viejo y moriré joven”.

El beso en la boca que ayer le dio Pablo Iglesias a Xavier Domenech me recuerda al que le dio Gorbachov a Erich Honecker antes de sentenciarlo al destierro político que le llevó a morir de cáncer en Chile, o al que le da en público el capo mafioso a otro miembro del clan antes de traicionarlo.

Los ayuntamientos y las autonomías en las que gobierna Podemos, son el laboratorio en el que experimentan su estilo, que no se caracteriza por las cosas que hace sino por las que prohíbe.
Empezaron enseñando la patita pero ha llegado el momento de mostrar la pezuña, que es más basta y sucia.
Creo que ha llegado la hora de intentar entender a los que teniendo lengua propia cuando quieren significarse dicen Catalonia is not Spain.
Esto de cumplir años es solo cuestión de aguantar, y si no fíjense en más de un personaje que ahí sigue y no la palma, consumiendo cartones de Ducados, pero que Dios, en el que dice que no cree, le conceda un montón de años más.

Yo en cambio prefiero no pasarme de frenada porque está bien vivir mientras que estás a gusto contigo mismo, aunque lo que nunca vas a saber, a ciencia cierta, es si los demás tienen la misma opinión cuando piensan en ti.
El Secretario general de los socialistas españoles, que es lo menos malo que podrían tener dirigiendo el partido a la vista de los personajes que se le oponen, no levanta cabeza porque no acortar las distancias con Rajoy en estos momentos en los que la desafección hacia el Presidente y su política es enorme, es un síntoma de su debilidad.
Si Dios hubiese querido que volásemos nos habría dado alas, claro que tampoco nos ha dado cuernos y a veces hay quienes nos torean, y si no que se lo pregunten algunos que yo me sé y ustedes también. Por eso – me refiero a lo de volar, no a lo de los cuernos – aunque he hecho a lo largo de mi vida cientos de viajes en avión, sigo teniendo la sensación de riesgo cada vez que me subo a Bun aparato de esos, pero a veces no hay más remedio que utilizarlos.
Tengo un amigo que dice que últimamente se está muriendo mucha gente que nunca se había muerto. La frase en sí sería una chorrada tan grande como una catedral si no fuera porque está en esa edad en la que observa cómo van cayendo a su aldededor gente que él había tratado, mientras que hace unos años no conocía quién era el protagonista de las esquelas de ABC, salvo que el interfecto fuese un actor de cine, un deportista o un dictador.
Un político no tiene ni vida ni conversación privada salvo entre las cuatro paredes de su casa e incluso en esos casos, como hemos visto en las últimas horas, debe evitar utilizar internet.
Se llama Olvido Hormigos y ha saltado a la fama, muy a pesar suyo, por intentar hacer al mismo tiempo de actriz y directora de cine.
El lenguaje sirve para construir ideas, para crear expectativas o para imponer la voluntad pero sirve también para destruir ilusiones, que es la forma más contundente y a la vez demoledora de utilizar, como si fuese un arma, una sola palabra.
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