Diego Armario

He guardado silencio durante estos días sobre la situación que vive el partido socialista porque cuando escribo intento dar más importancia a los datos que a las impresiones y por eso he evitado sumarme a la orgía desenfrenada de quienes se excitaban con la sangre salpicada que manchaba los cristales de la calle Ferraz.
Desde que Penélope Cruz gritó el nombre de Almodóvar en la ceremonia de los Oscars no se había oído nada similar hasta que Miquel Iceta, en la fiesta de la rosa de Cataluña, durante la jornada de reflexión, fuera de sí ,y ésta vez sin bailar, pronunció el nombre de Pedro… Sánchez, pidiéndolo por Dios que aguantase a las presiones y que nos librase del PP y de Rajoy.
La teoría del caos explica que el resultado de algo depende de distintas variables y que es imposible de predecir. Por ejemplo, si colocamos un huevo en la cúspide de una pirámide no sabremos hacia dónde caerá.

El otro día leí un artículo de un joven periodista que sostenía que en España está mal visto ser de izquierdas, y me pareció una simpleza digna de un simple porque por suerte en nuestro país la gente es muy plural, los medios de comunicación atienden intereses ideológicos y económicos de un lado y de otro, la sociología dice que nuestra sociedad es políticamente de centro izquierda, y el partido que más años ha gobernado aquí ha sido el Psoe .

Conozco a un vecino que tiene un amigo que es funcionario de carrera al que le habría venido muy bien que le nombraran Director Ejecutivo del Banco Mundial, que es un puesto con un sueldo anual de 226.000 euros, libres de impuestos.

De todo lo que se dijo ayer en el debate de investidura me quedo con una frase de Albert Rivera dirigida a Pedro Sánchez: ” No apueste usted por unas terceras vacaciones”.

Ya sé que la tradición y el protocolo exige , o al menos aconseja, llamar señorías a los parlamentarios, pero hay ocasiones, y ésta es una de ellas, en las que ese tratamiento les viene grande a nuestros diputados y senadores porque aunque algunos vistan el cargo, otros andan desnudos de argumentos.
Solo hay buena o mala gente, y a casi todos los que son despreciables se les nota en la cara porque cada vez que tragan saliva sienten asco de sí mismos, aunque atribuyen esa sensación al último potaje que engulleron.
Yo tenía un amigo que afirmaba que” si a partir de los 50 años no te duele nada es que estás muerto”, y hablo de él en pasado porque un día dejó de tener molestias.

Pedro Sánchez y Albert Rivera tienen mucho en común. Ambos son jóvenes, guapos , sectarios y ninguno de los dos ha dicho la verdad cuando afirmaban que harían todo lo que estuviese en su mano para que no se tuviesen que repetir las elecciones por tercera vez.

En el Reino Unido llevan siglos diciendo que cuando hay niebla en el canal de la Mancha los que están aislados no son ellos sino el resto del continente, porque si hay algo que define a los británicos es su convicción de que los demás no les merecemos.

Pedro Sánchez sueña con ser amigo de Pablo Iglesias, pero se le ha adelantado Rodríguez Zapatero que ha decidido hacer una pinza con el líder de Podemos para acabar de hundir al PSOE.

Hoy le he escuchado al ex ministro socialista José Borrell decir que Podemos no es un partido político sino un estado de ánimo y me ha recordado a lo que dijo Pedro Arriola cuando, después de las elecciones europeas, afirmó que los de Pablo Iglesias eran unos frikis urbanitas.
Hay gente a la que se le calienta la boca y dice cosas de las que luego se arrepiente, y otros, con absoluta frialdad, dicen barbaridades y no les tiembla la voz porque están persuadidos de que su misión en la vida es defenderse a sí mismos y desentenderse de los demás.

José Luis Rodríguez Zapatero, junto con los ex presidentes de República Dominicana y de Panamá, regresa a Venezuela invitado por el gobierno de Nicolás Maduro, en una labor mediadora en el conflicto que mantienen el gobierno con la mayoría parlamentaria no chavista.

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