Sergio H. Baz

Cinco equipos en Primera División era una espece de imposible en el imaginario futbolístico madrileño, aunque en este inicio de Liga sus resultados, al igual que su situación económica, diisten mucho unos de otros
Cada noche y a veces durante el día al presidente del Real Madrid le asalta la misma pesadilla: está en el palco del estadio de su rival madrileño, el Wanda Metropolitano, es uno de junio de 2019 y se está disputando la final de la Champion. A su lado está Felipe VI, invitado de honor y socio del Atlético, Enrique Cerezo y Andrea Agnelli, el presidente de la Juventus y miembro de la familia más rica de Italia.
El finalmente R7 abandona el Bernabeu para jugar en la Juventus de Turín, es posible que alguna de las figuras que están brillando en Moscú ocupen su puesto, con MBappe en primer lugar, el jugador que más recuerda al otro Ronaldo
La marca España por los suelos ante el Rey que había ido a ver ganar o a perder con honor en la batalla. Se perdió por falta de juego, por falta de estrategia, por falta de alternativas, por falta de casi todo
Si algún inocente - que puede que los haya de forma misteriosa e inexplicable - en el mundo del futbol creía aún en los contratos y en el respeto a los compromisos firmados ya puede imponerse la penitencia correspondiente: fustigarse cada mañana para que se le abran los ojos al poder de don dinero.
El mismo escalofrío recorrió varios millones de cuerpo cuando en el tercer set, con Rafael Nadal camino de la nueva gloria, los dedos de la mano izquierda del tenista mallorquín se tornaron rígidos. Ganaba por 6-4- y 6-3 y Dominic Thiem parecía resignado a la derrota. En ese momento y tras un saque que le colocaba con 30 a cero, se paró, miró al árbitro, y pidió que entrara el fisio. ¡No podía suceder, Nadal no podía retirarse lesionado cuando estaba a unos golpes del triunfo ¡.
El delantero francés, con dos goles y una gran actuación, consigue que el Atlético se traiga a Madrid su tercera Copa europea. Ahora le toca al madrid y a Cristiano Ronaldo lograr lo mismo en Kiev. El Liverpool es mucho más equipo que el Marsella, que tuvo tan sólo dos ocasiones para equilibrar el partido: en el minuto tres, con un disparo sin intención ante el portero del Atlético; y casi al final del encuentro, en un gran cabezazo que se estrelló en el poste. Para redondear la lluviosa tarde-noche de Lyón, el capital Gaby anotó el tercero y eso hizo que Torres pudiera despedirse, con dos minutos, de su condición de jugador rojiblanco.
Va para los nostálgicos, para aquellos que aún creen en la defensa de los colores de un club, para los que aplauden y gritan a los que consideran sus ídolos ya sean vestidos de blanco, de azulgrana o de rojiblancos: en el futbol de hoy cuentan los ceros, siempre detrás de un número que los da valor. O lo que es lo mismo, pon millones sobre la mesa y el jugador que juraba y perjuraba que estaba en el club de sus amores emprenderá viaje sin retorno en busca de nueva casa futbolística. Y si esa casa es la del “enemigo” mejor que mejor.
En el Barça los goles los marcan sus dos estrellas, Messi y Suárez, pero el club blanco sólo hay un marcador, Cristiano Ronaldo
Hubo fiesta en París y la cómoda victoria del Madrid sobre el riquísimo PSG hace que el misterio blanco alcance límites de brujería. Es difícil de explicar cómo unos jugadores que pudieron golear al campeón francés en su propia casa está tercero en la Liga española y peleando contra el cuarto, después de ser eliminado a las primeras de cambio en la Copa.
Hoy, martes seis de marzo de 2018, en París el Madrid de las glorias mundiales se juega todo o nada en 90 minutos. Toda la temporada de un club con 600 millones de euros de presupuesto centrada en un partido y dos goles, que es la diferencia con la que los blancos se van a enfrentar al PSG. Si eliminan a los discípulos de Unai Emery y los petrodólares, tanto Zidane como Ronaldo y Florentino Pérez presumirán de que están más cerca de conseguir su tercera Champión seguida. Tan sólo será un paso más. les quedarán unos cuartos muy difíciles, unas semifinales todavía más difíciles y una final que visto el redimiento del equipo se antoja casi imposible.
Entre los tres suman casi ochenta goles. Cavani, Neymar y Mbappe son las tres joyas del PSG, el equipo que de la mano de los dólares del petroleo del golfo Pérsico, nada menos que 467 millones invertidos en los tres delanteros, quiere pasear por las calles de París los tres trofeos a los que aspira: La Liga, la Copa y la Champion. Los mismos que el Barcelona en España. Enfrente tienen los raquíticos números del Real Madrid. Ellos marcan casi cuatro goles por partido, los blancos no llegan al dos y medio. El objetivo de los parisinos para este catorce de febrero y para el 6 de marzo, en la vuelta, no es otro que el de “matar” y terminar de deprimir a los actuales campeones de Europa.
En la pretemporada y en el inicio de la Liga, con Cristiano sancionado, Bale en la enfermería y Benzema donde siempre, que es fuera de foco, las dos grandes esperanzas españolas del Madrid merecían todos los elogios.Eran parte del futuro blanco, tenían esa chispa que tanto gusta a la afición, movían al equipo, dirigían el juego y marcaban goles. Renovaron contrato y parecía que con la política de “banquillo” que iba a establecer Zinedine Zidane, el campeón de Liga y Champión era un más que firme candidato a repetir el doblete.
Son los dos delanteros peores de Europa en estos momentos y en España aún están peor. En la Liga no están ni entre los cuarenta goleadores tras las doce jornadas que se llevan disputadas. No ven puerta y cuando la miran deben verlas tan pequeña y cerrada que deciden tirar los balones fuera. A Cristiano se le nota enfadado o por lo menos actúa como un buen aficionado al teatro. Sus primeros planos tras fallar son dignos del Actor Studio. Benzema, por el contrario, hace gala de una quietud gestual en la que no se sabe si disfruta en los partidos, está enfadado, se quiere ir pronto a casa, o todo junto y con permiso de su máximo defensor que es Zidane.
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