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| | Bandera marroquí en la ciudad de Dajla, l antigua Villa Cisneros en el Sahara. |
En abril, el Sáhara marroquí vuelve al primer plano con una crucial reunión en Naciones Unidas que podría definir la solución política a un conflicto de décadas entre Marruecos, Argelia y el Frente Polisario bajo la presión internacional liderada por Estados Unidos
La derrota del hasta ahora primer ministro de Hungría, al que en apariencia apoyaban tanto la Rusia de Putin como los Estados Unidos de Trump, va a cambiar las relaciones políticas, financieras y militares dentro de la Unión Europea. Viktor Orban ha impedido que llegaran a Kiev casi cien ml millones de ayuda militar, algo que Peter Magyar, el gran vencedor en las elecciones, con más del doble de votos y escaños que su adversario, cambiará o, al menos, eso se espera desde Bruselas.
La brutalidad del poder se ha convertido en una de las señas de identidad de este siglo. Y ningún organismo internacional y ningún gobierno se estrene más allá de las palabras de condena. Ormuz es imperio de la fuerza; Gaza, Cisjordania son hechos consumados, han dejado de existir las imágenes de muertos y pueblos destrozados. Cada día ocurre lo mismo en Líbano, que es un ejemplo de lo que puede suceder si se dejan a un lado las normas internacionales y se admite y asume que la legalidad obedece a los misiles.
El hombre más rico del mundo, con 830.000 millones de dólares, controla los 15.000 espias que tiene en la órbita terrestre. Quince mil satélites que permiten la comunicación inmediata entre las fuerzas militares de Estados Unidos y los aliados que elija. Sin Starlink y su capacidad de llegar a las zonas más alejadas de los grandes centros de población, la guerra de Ucrania, por ejemplo, habría terminado en pocas semanas, tras la destrucción que hizo Rusia de toda su infraestructura terrestre de comunicaciones. La compañía de Elon Musk le proporcionó 50.000 terminales desde el espacio, lo que le permitió al Gobierno de Zelenski mantener a su ejército con capacidad de respuesta gracias a la información detallada de los movimientos del enemigo.
No despliegas dos portaviones, más de diez destructores, un número secreto de submarinos, además de los buques de apoyo, con aviones y helicopteros de combate, y el envio de 15.000 soldados de élite al Golfo Pérsico para negociar en Pakistan una paz de quince puntos. Las formas de actuar de Donald Trump, con sus desafios, sus ultimatum y su capacidad para de sentirse a sí mismo las veces que crea necesarias, forman parte del mismo engaño y de la ruta para conseguir los grandes objetivos de Estados Unidos, para el hoy y para el mañana.
El ajedrez es un juego de estrategia, de audacia y de predicción sobre las capacidades del adversario. Nada nuevo si se quiere entender lo que está pasando en Irán y en Palestina. Un mero ajuste de la memoria: hace 70 años la Europa colonial que controlaban Gran Bretaña y Francia intentaron derribar el régimen del presidente Gamal Abdel Nasser en Egipto para volver a controlar el Canal de Suez, tal y como lo habían hecho hasta la revolución militar que acabó con el reinado de Faruq e instaló la República. En 1952 el país árabe se encontraba sumido en una doble crisis: externa, tras la derrota de 1948 frente al recien nacido Israel; e interna, con una crisis económica y social que hizo posible que la organización de los llamados “Oficiales Libres”, con el coronel Nasser al frente, se hiciera con el poder apoyados por una izquierda socialista.
La actual presidenta de La Comisión Europea, ex Ministra de Defensa, de Trabajo y de Asuntos Sociales, desde 2005 a 2019 en varios Gobiernos de Angela Merkel en Alemania, rompió ayer todas las reglas de la diplomacia y apoyó de forma rotunda la estratagia de Donald Trump sobre el fin del Derecho Internacional y la aceptación de la ley del más fuerte como norma en las relaciones internacionales. Ursula von der Leyen, sin consultar con el resto de La Comisión, se ha convertido en el nuevo “halcón” de Europa. La crisis más aguda dentro del organismo europeo debería llevar a si dimisión, salvo que los 27 países que integran la UE acepten, con su silencio y falta de medidas contra esa declaración que, de mantenerse, acabaría con la propia democracia y la legalidad jurídica internaciona
Durante todo el pasado fin de semana, mientras los bombardeos sobre Iran y sobre el sur del Libano se intensificaban por parte de Estados Unidos e Israel, Donald Trump reunía en una de sus campos de golf en Miami a los dirigentes de doce países latinomaericanos que están gobernados por la derecha más afín a sus intereses. Desde la Argentina de Javier Milei al Paraguay de Santiago Peña, todos los mandatarios han pasado por el examen de fidelidad a la doctrina del “right golf”, esa forma de ver el nuevo mundo que pretende imponer el presidente USA desde su afición favorita, el golf.
El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán puede alargarse más de dos meses si se cumplen las primeras declaraciones de Donald Trump y las mismas realizadas por Netanyahu. Si la guerra se extiende en el tiempo y afecta a más países la economía mundial entrará en una nueva crisis en sectores claves como son la energía y el comercio mundial. El gas y el petróleo que llegan a España están subiendo y afectarán a los precios de la gasolina y la energía, tanto industrial como doméstica. Sobre esa base subirán los costes del Transporte y de los alimentos.
En cien días, decía un triunfante Donald Trump para asegurar que ese era el tiempo que necesitaba para terminar con la Guerra en Ucrania, ese nuevo cáncer que le surgió a Europa en 2013 y se volvió metastásico en 2022. Luego, que es nuestro ahora, que convencería a Zelensky y Putin de firmar la paz. Ni su amigo personal Witkoff, ni su yerno, Jared Kushner, convertidos en negociadores sin títulos lo han conseguido por más reuniones que se mantengan en los lujosos Palacios de las arenas dorados de los desiertos árabes. Lo mismo ocurre en Gaza y no parece que el jefe de la Casa Blanca vaya a convencer a los clérigos iranies. Cuatro años y millones de palabras no parecen suficientes.
Resumen Latinoamericano y TeleSur
La intervención del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado sed vió interrumpida cuando un activista le interrumpió sacando una pancarta y gritando: “manos fuera de Venezuela y de Cuba”, para protestar por el ataque a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores. Durante la sesón varios senadores demócratas criticaron los auso del presidente Trump de lanzarse a actos de guerra, que cuestan millons de dólares, mientras aumentan las necesidades de la propia población noteamericana. El activista fue detenido por agentes de seguridad.
Después de cuatro años de guerra con Rusia, cientos de miles de muertos, doscientos mil millones de euros gastados en armamento por la Unión Europea, y millones de emigrantes, en Ucrania la situación es la misma que aparecía en los mapas del país y los deseos de Vladimir Putin tras la invasión de Crimea y la guerra civil desatada en el Este en 2014. La pregunta para este fin de semana en las reuniones tripartitas que van a mantener en los Emiratos Árabes los representantes de Ucrania, Rusia y Estados Unidos es, también, la misma: ¿aceptará Volodomir Zelensky perder el 20% del territorio que tenía su país antes de 2022 y que de los 40 millones de habitantes que tenía toda Ucrania a finales de 2021 , se quede en apenas treinta y que, sobre esa base, Donald Trumpo le garantice la capacidad defensiva, siempre que no entre en la OTAN?. El resto de temas es sólo negocio, desde la explotación de las “tierras raras” a los cereales y el petroleo.
La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó el Plan Legislativo 2026-2027 y el Proyecto de Ley de Reforma Parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, en primera discusión, una iniciativa presentada por el Ejecutivo Nacional para modernizar el sector energético del país suramericano -según informa Resumen Latinoamericano-, sin que ninguno de los diputados ni los miembros del gobierno haya hecho mención a si el plan cumple las condiciones impuestas por Trum al secuestrar al presidente Nicolás Maduro.
| | Adiestramiento de soldados iraquíes por el Ejército español. |
En enero de 1989 el Gobierno de Felipe González, con Narcís Serra como ministro de Defensa, envía a Luanda, la capital de Angola, al teniente coronel José Rodríguez, al comandante José Segura y al capitan Fernando Gutiérrez para que supervisen, dentro de la misión de Naciones Unidas, la retirada de las tropas cubanas que había en ese país. España llevaba siete años dentro de la OTAN pero aquella fue la primera vez que mandos militares españoles actuaban fuera de nuestras fronteras. Treinta y siete años después, otro Gobierno socialista, el de Pedro Sánchez, comienza a negociar los apoyos parlamentarios para que un número indeterminado de militares se puedan desplegar en Ucrania, dentro del marco de la OTAN, de la ONU o de la Coalición de Voluntarios, una vez que se haya firmado la paz entre ese país y la Rusia de Vladimir Putín. Siempre, claro, con la aquiescencia de los Estados Unidos.
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