Diego Armario

Madrid, único lugar bajo el sol

Madrid es un buen sitio para vivir si quieres sentir emociones fuertes y por eso yo, que cubrí el cupo de sobresaltos durante los muchos años que hice de todo lo que la vida y mi inconsciencia me permitieron, hace tiempo que aposento mis reales a unos kilómetros de la capital, sin que ello signifique que deje de patear sus calles porque en el foro está todo lo inigualable que no se puede encontrar en otras capitales de este país de contrastes, aunque no tengamos playa, como escribió Bernardo Vázquez en una de sus canciones más populares.

No sé en qué momento se devaluó la palabra cuentista pero yo me resisto a utilizarla para referirme a los mentirosos profesionales que engañan a sus paisanos con promesas que jamás cumplirán y con logros colectivos que nunca soñaron.

El valor de la solidaridad
La palabra sirve para dignificar o avergonzar a quien la pronuncia pero también para descalificar a quien se calla, porque hay silencios que condenan al cobarde, señalan al irresponsable y desautorizan a quien carece de dignidad.
Moby Dada ( más conocido por Piolin) y Azzurra son los nombres de dos barcos en los que yo jamás me embarcaría aunque me invitasen para hacer en ellos un crucero por el Caribe.
La simpleza no es la sencillez: es la ausencia de criterio, el desconocimiento del pudor y el calentamiento global de la única neurona de la que disponen los lenguaraces.
“Si hubiera nacido en un país salvaje, sin literatura, sin novelas, sin leguaje escrito, habría hecho por las mañanas varias leguas de marcha para llegar a la cabaña del vecino más próximo y decirle: compañero vengo a contarte una historia muy interesante que se me ocurrió anoche…”

Este oficio de escribir todos los días me obliga a tener la mente abierta, los ojos y oídos atentos, la imaginación engrasada, el lenguaje presto, la conciencia no hipotecada y las espaldas anchas, por lo que me pueda caer encima.

Los cachos, que es como se llama a los cuernos en la América que mejor habla el castellano, forman parte de la historia de la humanidad desde que Adán engaño a Eva por primera vez, probablemente con una cabra, de forma nocturna y alevosa.
Hónrome con la amistad de un hombre del teatro que cuando comenzó, años ha, en el oficio de comediante, cómico, caricato y actor dramático, estudió arte escénico y recibió clases de vestuario, consistentes en aprender cómo debía moverse en escena, dependiendo del traje o ropas que su personaje llevase puesto.
El astronauta del Apolo XIII, Jack Swigert, dijo una frase algo parecida a la que se ha popularizado cada vez que nos enfrentamos a un riesgo, y hoy en política internacional existen similares sensaciones con el acceso a la Casa Blanca de su nuevo inquilino.
Hoy ya no es día de felicitaciones porque han pasado las fechas en las que unos se deshacen en buenos deseos y otros despotrican contra la bondad humana, pero entre la chuparquía y la respuesta malaje siempre quedará un espacio para la educación y las buenas costumbres.
En estas fechas hay gente que se esmera en ser amable porque más vale cruzar la frontera del fin de año y comienzo del siguiente con buena cara y mejores sensaciones que con el carácter agriado, pero hay algunos tipos que, por más violencia que se hagan son incapaces de esbozar una sonrisa y dar una respuesta que no sea un improperio.

Ya sé que no se estilan las tradiciones porque lo que mola en España es ir por la vida denostando cualquier costumbre añeja, sobre todo si tiene alguna connotación religiosa, a pesar de que en el mundo desde hace 2016 años se viene celebrando la Navidad.

Pablo Iglesias siempre supo lo que quería ser de mayor.

He guardado silencio durante estos días sobre la situación que vive el partido socialista porque cuando escribo intento dar más importancia a los datos que a las impresiones y por eso he evitado sumarme a la orgía desenfrenada de quienes se excitaban con la sangre salpicada que manchaba los cristales de la calle Ferraz.
0,296875