González y Page piden a Sánchez que se inmole
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González y Page piden a Sánchez que se inmole

jueves 28 de mayo de 2026, 06:56h

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El pasado que se resiste a quedarse en los libros de historia y fuera de la memoria de las nuevas generaciones, y el futuro que desea mantenerse en el poder autonómico que detenta, a la espera de “obligar” al PSOE a elegirle como nuevo líder, se han unido otra vez en su única petición en estos tiempos de cólera política: Pedro Sánchez debe inmolarse y entregar el poder a la derecha.

Es difícil entender la obsesión de Felipe González contra el presidente del Gobierno y secretario general del que dice que sigue siendo su partido, salvo que exista un escondido factor de miedo a las consecuencias internacionales de su deambular por los escenarios del poder global. Pide una moción de confianza o la convocatoria de elecciones generales antes de que termine el año. No dice nada de la otra moción que contempla nuestra Constitución para estos momentos, la moción de censura, que termina como la anterior en una votación en el Congreso para ver si el actual Gobierno cuenta o no con los 176 escaños de la mayoría absoluta.

Más fácil de comprender es la posición del presidente de Castilla-La Mancha, que parece aprovechar las imputaciones sobre el expresidente Rodríguez Zapatero para “vengar” de forma simbólica al que fuera su jefe en Castilla-La Mancha hace treinta años. A José Bono le arrebató por un puñado de votos “guerristas” su destino de secretario general del PSOE y futuro candidato a la presidencia del Gobierno el mismo ZP que está ahora sometido al juicio social y judicial de sus actos tras abandonar el poder en 2011. Los mismos protagonistas y su cruce de vidas públicas concebidas desde su juventud para llegar al poder y ejercerlo.

Si Pedro Sánchez disolviera las Cortes y se celebraran elecciones generales, como piden sus dos compañeros de partido, la derrota de la izquierda en general y del PSOE en particular estaría asegurada. Con mayoría absoluta de Núñez Feijóo o con ayuda de Santiago Abascal. Esa es la razón que impide a los nacionalistas de Junts y del PNV —hasta ahora— dar el paso hacia la derecha a la que pertenecen y apoyar públicamente la moción de censura que presentaría el PP de forma urgente. Sánchez saldría de La Moncloa y el PSOE obtendría uno de los peores resultados electorales de su historia.

El suicidio político no parece que esté dentro de los planes del presidente del Gobierno, ni en los de la mayoría de sus socios, ya sea dentro o fuera del Ejecutivo. Si se trata de resistir y combatir, piensan en el Palacio de La Moncloa, mejor hacerlo dentro de doce meses, tras una larga campaña de ataques mutuos contra sus adversarios, los del exterior y los del interior. Es posible que, en una cita con las urnas y sin Sánchez como candidato, el voto en blanco del que ha hecho gala Felipe González se convirtiera en rosa, y que, en su batalla autonómica, Emiliano García-Page mantuviera el sillón del poder del Palacio de Fuensalida.

No lo dicen con esta palabra, pero lo piensan: Sánchez es un hereje del socialismo, la persona que ha roto con la tradición centenaria de las siglas que fundara Pablo Iglesias para pactar con comunistas e independentistas a los que ha colmado de prebendas. El olvido es una de las mejores formas de evitar mirarse al espejo y descubrir que lo que se critica ya lo hicieron ellos mismos, sobre todo el hombre que gobernó España durante casi catorce años.

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