La exvicepresidenta y ministra de Hacienda con Pedro Sánchez no puede volver a Madrid. Sería un disparate sobre el disparate que ya supuso su propia candidatura. No parece que el papel de lideresa de la oposición llene sus aspiraciones y no ha expresado nunca la posibilidad de un regreso a su profesión.
Puede Pedro Sánchez buscarle un puesto dentro de uno de los órganos de la Administración, pero la gran oportunidad de dejar la política autonómica estará en tener un escaño en el Senado como representante de Andalucía por parte del PSOE o en esperar a la convocatoria de las elecciones generales de 2027 y encabezar la lista socialista por Sevilla.
Sería una gran sorpresa que María Jesús Montero se quedara al frente del PSOE andaluz tras la evidente derrota. Los propios militantes socialistas no la dejarían. Cuatro años se harían eternos para la persona que ha tenido tanto poder a nivel nacional, sin olvidar que tendrá que compartir militancia y alternativas a la derecha con la mujer a la que le debe una buena parte de su carrera, Susana Díaz.
La guerra interna dentro del socialismo se está haciendo batalla a batalla y Sánchez está decidido a alargar la confrontación final, confiando en un desgaste de sus adversarios. La figura de Montero era una de sus bazas y ya no la tiene.