Geointerés y conspiración
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Geointerés y conspiración

martes 23 de abril de 2024, 20:10h

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Mientras en Washington se conspira, el peso mexicano es un buen ejemplo de cómo una generosa remuneración y un favorable entorno político sirven para superar importantes conflictos latentes. Tipos de interés y geopolítica son los vectores que explican lo sustancial de lo que mueve los mercados desde hace meses. Así se explica por qué, independientemente de la situación económica de cada país, son, la situación relativa y expectativas de evolución de sus tipos de interés, junto a la cercanía a focos o influencia de conflictos, los factores más permanentes y relevantes.

MIENTRAS PAGUES...

Lo comentamos cuando analizábamos la división de las divisas de las economías emergentes en dos comportamientos muy diferenciados atendiendo a la remuneración que ofrecen. Las que pagan bien, atraen. Las que no, son vendidas. Varios bancos centrales asiáticos cuyas divisas ofrecen rendimientos relativos menores, han tenido que recibir apoyo estos días de sus bancos centrales mediante intervenciones directas.

En un comunicado conjunto los gobiernos de EEUU, Japón y Corea del Sur, tras una reunión la semana pasada en Washington advierten que mantendrán “estrechas consultas sobre la evolución de los mercados de divisas”, habitual antesala de intervenciones, en este caso a consecuencia de la debilidad de las dos divisas asiáticas frente al dólar.

Nada que ver con la situación, en el extremo opuesto, del peso mexicano. A pocas semanas de “la elección más grande de nuestra historia”, como se califica en México el proceso electoral del próximo 2 de junio, donde 100 millones de electores habrán de elegir a más de 1.500 representantes entre cargos locales, gobernadores, representantes federales en Congreso y Senado, además de la presidencia de la República, pocos son los análisis que consideran que esto influencia en algún modo la cotización del “superpeso”, que es como la prensa del país hace referencia a la fortaleza de su divisa.

Con una inflación cercana al 4% y unos tipos de interés del 11%, poco importa que el contexto político sea de enorme polarización. La violencia es de curso corriente en un país que durante el mandato del actual presidente ha visto como 180.000 ciudadanos han sido asesinados, hay más de 100.000 desaparecidos, y donde el crimen organizado sustituye en muchas zonas al poder político en aquello que constituye los dos monopolios básicos de un Estado, la recaudación de impuestos y el ejercicio de la violencia. Muy poca influencia de esto se lee en los pronósticos de evolución del peso. No, mientras los tipos de interés reales sean del 7% y la diferencia entre las dos propuestas políticas no exija de la intervención de unas instituciones electorales y judiciales cada vez más colonizadas por el poder político. Tampoco mientras no se registre un cambio importante en la política norteamericana.

CONSPIRACIÓN CONTRA EL DÓLAR

Al margen de teorías que especulan con que el actual presidente puede no ser el designado como candidato demócrata en la convención del partido en el mes de agosto, en medios políticos muy cercanos al candidato republicano se puede estar trabajando con políticas para depreciar al dólar como forma de corregir el déficit comercial. Se abriría un periodo muy diferente al de la estabilidad cambiaria relativa de los últimos años.

Más allá de estas especulaciones, lo que hay que destacar es que, a diferencia de ocasiones anteriores, donde las elecciones empezaban a jugar un papel protagonista en los mercados a partir del verano, en el actual contexto, la influencia empieza ya a dejarse sentir. Basta ver como el llamado índice del miedo se tensiona y alcanza su máximo en el contrato de octubre, cuyo vencimiento es justo después de las elecciones del 5 de noviembre.

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