Una cosa y la contraria
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Una cosa y la contraria

martes 11 de julio de 2023, 21:13h

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A pesar que la creación de empleo no recupera todavía en Estados Unidos la tendencia previa a ala pandemia, un creciente número de analistas empiezan a descartar la posibilidad de una recesión. No por acercarnos poco a poco a las reuniones de final de julio de la Reserva Federal y del BCE, las nubes se despejan. Aparentan aparecer más grietas donde el mercado está firmemente convencido de que los tipos van a subir, Europa, y se cierran otras donde podrían caber más dudas, EE.UU.

Las actas de junio de FED refieren que casi todos sus miembros creían que eran necesarias nuevas subidas y que la inflación continuaba “inaceptablemente alta”. Mensaje contundente de quienes hicieron una primera parada tras 10 alzas consecutivas, pero los mercados acusaron el mensaje, y se movieron en consecuencia.

EE.UU. MEJORA EN LA VIVIENDA

El bono a 2 años subió muy poco, pero lo suficiente para marcar en el 4.97% su mayor rendimiento tras la crisis bancaria de marzo. También subió en rendimiento el bono a 10 años, aunque se mantiene 100 pb por debajo. La inversión de la curva siempre ha preludiado una recesión, pero en la situación actual con indicadores tan lejos de ser concluyentes, los pronósticos tampoco lo son. Más claro está que los bancos centrales quieren mantener alta la tensión, lo que provoca “pronósticos de codo” es decir, que abundan los que piensan que ocurrirá una cosa a corto plazo y la contraria más allá.

En opinión de los consumidores norteamericanos, la inflación estará en el 4.1% en un año, muy alejados del 6.8% de su máximo reciente, y creen que se moderará hasta el 3% en tres años. No difiere mucho de la opinión de los europeos que se sitúan en el 3.9% a un año y en el 2.5% en tres años. La rebaja de expectativas de inflación es común, pero no lo es tanto la de sus economías.

La norteamericana, menos afectada por freno del comercio mundial y los costes energéticos, ofrece algunos síntomas de recuperación. Es el caso de la vivienda, donde los tipos fijos que abundan en los créditos hipotecarios han protegido a los que se endeudaron antes de la subida, y los que ahora buscan oportunidad de compra ven que llevan ya un tiempo sin subir y sin embargo lo empiezan a hacer los precios. Se mantiene el empleo y los salarios son más altos. La consecuencia es que las ventas de vivienda nueva se recuperan y la confianza en el sector mejora. No en poco han ayudado los recortes de los precios de todo tipo de materiales. Son buenas noticias, pero no soplan a favor de frenar la inflación.

ESPEJISMO EN LA INFLACIÓN

Estamos además en un momento de distorsión estadística, donde los precios interanuales están registrando un descenso muy pronunciado que se revertirá en buena medida a lo largo de los próximos meses, algo a lo que son muy sensibles las expectativas de inflación a corto plazo. España sirve de ejemplo, con una tasa de inflación de junio que pronto quedará en el espejismo que en realidad es. Multiplique el 0.6% de subida de junio por seis, súmele su interanual de 1.9% y añada 0.3%, porque -0.3% es el acumulado mensual de julio a diciembre del año pasado. Verá donde llegamos.

Europa en su conjunto está dando indicadores económicos linealmente pobres de los que ya no escapa nadie, y en Alemania han empezado a presupuestar importantes recortes de gasto en 2024 a pesar de su recesión “técnica”. Todavía es todo demasiado sutil, pero las divergencias pueden empezar pronto a ser importantes. Es probable por tanto que el euro/dólar siga serpenteando en un rango como el que ya conocemos, y si los mercados tienen razón y todos elevan los tipos en julio, toque durante un tiempo volver la vista atrás.

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