¡A la calle!, que ya es hora

martes 21 de octubre de 2014, 21:41h

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El himno de protesta de estos tiempos en los que se quiere desterrar la esperanza tiene letra, la escribió el poeta Gabriel Celaya en 1955 en 36 versos ; tiene música: la que le puso Paco Ibañez en 1967 con su voz y su guitarra desde París con siete palabras que eran y siguen siendo la mejor de las llamadas a la rebelión social de la España real contra la España oficial; y tiene imagen: la que pintó Pepe Ortega ese mismo año, con sus siete clavos que atraviesan el corazón de lo español, ese sentimiento universal que los tres vivieron en el exilio.

Dejo el poema "España en marcha", que así le puso por nombre Celaya muchos años antes de que sus cenizas fueran arrojadas al viento de Hernani, como de lectura obligada para todos aquellos que sigan creyendo que la poesía es un arma cargad de futuro, y pongo estos tres versos como acicate para ello: " ¡A la calle!, que ya es hora/ de pasearnos a cuerpo/ y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo".

Seamos bárbaros y sencillos, sin renegar de ningún origen, sin vivir mirando al pasado, dispuestos a transformarnos para crecer, sin cuentos, españoles con futuro, recordando los errores pero sin caer presa de ellos, a luchar por lo que verdad importa. Habrá que unir las voces de siempre de los poetas que cantaron y hablaron de nuestra tierra con la de aquellos que están dispuestos a recorrer las calles sin violencia pero con la firmeza con la que se combate la injusticia.

Es la calle la que está empujando a los políticos y a sus partidos a cambiar las leyes y tendrá que ser la calle y no los Parlamentos, por más que se revistan de legitimidad democrática, la que consiga que España no permanezca en un pozo sin fondo durante años y años. La democracia, conviene recordárselo a los llamados "padres de la patria" no es un acto que se realiza cada cuatro años y que consiste en meter dentro de una urna una lista llena de nombres. Eso son las elecciones, que son sólo una parte de la democracia, y que si obligan a los ciudadanos en su delegación de poder a los elegidos, a éstos les obliga en sus compromisos. Y si se rompe lo segundo por incumplimiento, puede romperse lo primero y dejar sin efecto el "contrato" entre las partes.

Mal está este país nuestro y peor aún su clase política, empresarial y sindical cuando 47 jueces decanos de toda España - elegidos por sus compañeros de forma directa - afirman en su escrito que "la justicia está llamada a encabezar el discurso público contra la crisis". Y mal debe andar la propia Justicia cuando el órgano regulador de sus protagonistas, el Consejo General del Poder Judicial, desestima un Documento previo en el que aparece una frase como esta: " mala praxis de las entidades financieras", una afirmación que recibiría el respaldo de la propia Unión Europea.

Tres suicidios, el último el de Amparo Egaña, y 400.000 deshaucios que son cuatrocientas mil familias arrojadas a la calle nos miran a todos a los ojos, de igual manera que nos mira "M", una mujer que pon e a la venta en Internet todos aquellos órganos que no le sean vitales para vivir, o la octogenaria Marta Pajarón y su hija discapacita y ciega María del Mar muertas en la soledad de su casa. Son ejemplos de la España negra, la España de las tijeras de podar sobre los servicios sociales, sobre la educación que debe proporcionar las bases de cualquier futuro, sobre las pensiones que aseguren una vejez digna a los que han trabajado toda su vida. La España que mantiene una estructura administrativa y política descomunal que ha llevado a miles de familias a estar por debajo del umbral de la pobreza ( un 26,5% más que en Grecia ) y a que uno de cada tres euros que vaya a pagar el estado en 2013 tenga que dedicarse a pagar esos 48.000 millones de intereses que nos cuesta el endeudamiento que padecemos por ese déficit público que el gobierno asegura que será cero en 2016, y que el Fondo Monetario mantiene en el - 3,2 por esas mismas fechas.

El ministro Luis de Guindos lo justifica casi todo por la "desaceleración sincronizada" que se vive en todo el mundo mientras que la "marca España" creada por su colega de Exteriores y bajo la batuta de Carlos Espinosa de los Monteros recibe palos desde todos los sitios, ya sean medios de comunicación como el Financial Times o el Wall Street Journal, o instituciones como el Banco Central Europeo con su presidente Mario Draghi al frente. La palabra rescate se convierte en la más dicha y oída hasta convertirse en irreal. Si de elegir se trata, elijamos que el peso del estado no aplaste a la sociedad a la que debe servir.
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