Leguina y Redondo con Ayuso.
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Leguina y Redondo con Ayuso.

Me la suda

martes 11 de mayo de 2021, 03:14h

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Joaquín Leguina ha dicho que “se la suda” que le echen del chiringuito en el que ha convertido Sánchez al antiguo Psoe, porque regresará a su partido de siempre el día que no esté el actual Secretario General utilizándolo en su propio beneficio y en contra de los socialistas que no le rinden pleitesía.

A Nicolás Redondo, al que también quieren expulsar, también se la suda, pero por ahora no ha dicho nada porque cuando una organización desnaturalizada es la que imparte certificados de pureza de raza, lo mejor es dejar que los suicidas acaben bien su trabajo.

La vida real camina en silencio a nuestro lado pero eso no significa que no exista y , cuando ya no podemos esquivarla por más tiempo, nos da una bofetada y nos enfrenta a nuestra propia imagen deteriorada y ridícula en el espejo que teníamos reservado para ese triste instante.

Algunos se llevan una sorpresa en ese momento porque jamás imaginaron que la vida pudiera ser tan justa, pero si existe una verdad constatable en el refranero español es aquel dicho que anuncia que “todo cerdo tiene su San Martín” y aunque algunos tarden un poco más en acudir a la cita con el revienta cochinos, al final acaban ocupando un sitio destacado en el museo de la indecencia.

Los ciclos de actividad protagónica de los indeseables están tasados y por lo general, en democracia tienen una fecha de caducidad similar a la de los aparatos informativos cuya obsolescencia está programada por los propios fabricantes, y eso sucede también en el escenario de la política porque los que blindan su poder con malas artes, al final caen.

La ventaja temporal que tiene Pedro Sánchez. que ha eliminado toda posibilidad de debatir nada y mucho menos su autoridad en los órganos de su partido, y en el parlamento o ante la prensa cuando se niega a responder a cualquier interpelación o pregunta, está en voto de silencio de los corderos, que practican con gusto militantes y simpatizantes que han asumido que cualquiera que le pida explicaciones o piense por sí mismo es un fascista.

En cualquier empresa seria, lo más decente ante un fracaso como el que ha obtenido Sánchez, Iván Redondo, Tezanos y los corderos o corderas silenciosas que a estas horas siguen buscando ultraderechistas como Leguina o Redondo, es dar explicaciones y hacer algo de autocrítica del rotundo fracaso en Madrid – porque en política no dimite nadie – pero como sigan así y los fachas de izquierda voten en las próximas elecciones a cualquier menos a Sánchez , va a tener que pedir trabajo en alguna empresa que contrate inútiles y desleales bien remunerados.

La expresión “me la suda” se está convirtiendo en un eslogan entre muchos socialistas.
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