Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.
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Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.

Dólar y represión

martes 24 de noviembre de 2020, 05:56h

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Hablamos de represión financiera cuando nos referimos a la situación a la que se enfrenta el ahorro en estos tiempos de tipos de interés nominales negativos y tipos reales todavía más negativos. Pocos escapan ya a sufrir un coste financiero por el ahorro, y la situación no tiene un fin próximo.

La inflación es un deflactor del ahorro y, por tanto, algo considerado como un destructor de valor que había que controlar y combatir. Hoy se suspira por la inflación como deflactor del inmenso nivel de deuda que acumulan los Estados.

Las inyecciones de liquidez de los bancos centrales, alcanzan niveles desconocidos, al tiempo que cargan sus balances con deuda, fundamentalmente de gobiernos, superando con mucho las ratios que se alcanzaron en los momentos finales de la IIGM.

Al finalizar el último gran conflicto mundial, la Reserva Federal acumulaba deuda en su balance por el equivalente al 22% del PIB. Hoy esa ratio es del 33%. En el caso del BCE ya supera el 60%, y a nuestra actual guerra vírica todavía le quedan batallas por librar.

DIVIDENDOS Y PRESUPUESTOS

Estos días, UBS anunciaba que volverá a distribuir dividendos, dando excusa, si es que le hacía falta, a la banca europea para acentuar su presión sobre el BCE para que anuncie en diciembre el fin del veto a su distribución.

El BCE parece sin embargo más ocupado en regular como ampliar las exigencias de liquidez de las compañías de seguros, que han pasado por episodios de enorme estrés durante el primer periodo de la pandemia por atender a las obligaciones generadas por los derivados financieros de sus carteras de cobertura.

En España, se trabaja sobre el proyecto de presupuestos para 2021, y aunque se habla del impuesto al diesel y a los envases de plástico, modificaciones mucho más profundas germinan en su entorno como por ejemplo en todo aquello que afecta a los dividendos intragrupo que serán tasados adicionalmente en las sociedades holding.

Aunque no directamente en el presupuesto, cabe también que en ya en el Impuesto sobre el Patrimonio de 2020, si se aprueba antes del 31 de diciembre, o en todo caso en 2021, y en el marco de la transposición de una directiva europea sobre la lucha contra el fraude fiscal se revise la forma de estimar la base imponible del impuesto, que dejaría de considerar el coste de adquisición de los inmuebles como base imponible y pasar a valorarse con una referencia al valor de mercado, lo que implicará una subida muy importante del mismo.

Los contribuyentes de CCAA que lo bonifican, como es el caso de Madrid, podrían estar protegidos, salvo que prospere la enmienda presentada por ERC en la Ley de Presupuestos que pretende acabar con las bonificaciones autonómicas en aras de una supuesta armonización fiscal.

CONSECUENCIAS DE LA PRESIÓN

Estos son algunos ejemplos de cómo el agotamiento de la política monetaria, y el enorme nivel de deuda, está acentuando la presión sobre rentas y riqueza, forzando el comportamiento de los agentes que ya no pueden contar con valores de refugio a los que acudir y que se ven obligados a asumir riesgos que en otras condiciones no aceptarían.

El modo en como los agentes se comportan y su incidencia en las cotizaciones, es ahora mucho menos previsible y convierte en verosímil cualquier pronóstico, por muy descabellado que parezca.

¿Un ejemplo? el artículo de Stephan Roach que, basado en el comportamiento del ahorro, pronostica una depreciación del 35% del dólar para finales de 2021. También al mercado de divisas le afecta la represión financiera.

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