el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell en una reunión telemática.
el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell en una reunión telemática.

La recuperación

martes 22 de septiembre de 2020, 04:48h

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La recuperación se vincula a la vacuna, pero el tiempo para llegar hasta allí no significará lo mismo para todos. Para muchos puede ser tarde y eso traerá consecuencias. Ni V, ni L, es la recuperación K.
Tras la última reunión del BCE, su presidenta dejó la impresión de que las cosas no estaban yendo tan mal en la eurozona. Como prueba y llevado al número, la entidad revisaba su estimación de caída del PIB en dos décimas hasta el 8%. No tuvo gran impacto en el mercado, más atento a si se podía desprender de sus declaraciones algo más útil, como la preocupación por la fortaleza del euro. Algo hubo y al menos el euro/dólar continúa en 1.18, donde lleva instalado desde julio. Minúsculo resultado. Refleja el peso de Europa.

Con una diferencia de seis días, se reunía la Reserva Federal. Tras acabar la reunión, la impresión que quedaba del discurso de su presidente era que las cosas no iban bien: “la recuperación aún está lejos de ser completa y es vulnerable…”. Sin embargo, revisaba sus previsiones de junio. Entonces esperaba una contracción del 6,5% y una tasa de desempleo del 9,3%. Ahora la contracción pasa al 3,7% y el desempleo al 7,6%.

¿Y QUE ESPERABAN?
No sé qué panorama será el preferido por el lector y donde, en su caso, pondría su ficha, pero si el BCE apenas provocó nada, -y gracias-, los inversores si reaccionaron a la Reserva Federal. Pero no como cabría suponer del discurso bien armado por alguien sensato, que advierte que estamos lejos pero que es capaz de revisar a mejor sus previsiones, no en 2 décimas como el BCE, sino en 28. La reacción fue de frustración. No le gustó a los inversores y las bolsas lo reflejaron con caídas. Claro que modestas, solo faltaría, pero fruncieron el ceño. De quién no esperas, poco puede contrariarte. Es de quien esperas quién te contraría.

¿Y que esperaban? Todo. Que les garanticen ganar siempre. ¡Es que no han comprometido controlar la curva de tipos!, se quejaban. Pero vamos a ver, ¿en que se han convertido? Les está bien empleado a los bancos centrales, porque han alimentado demasiado tiempo la idea de que solo se puede ganar. Interpretado como un entorno TINA (There Is No Alternative), hasta a los inversores más conservadores, les recomiendan que incrementen su cartera de acciones, y es que, con la banca al lado, siempre se gana. Mira que les avisan, y aunque les hablan de un cambio “sutil”, los inversores ven que se les queda un flanco importante al descubierto. Y se quejan. Querrían que la FED les garantizase también que no perderían con los bonos. No les llega que mantenga su programa de compras en, al menos, 120.000 millones al mes. Hubiesen querido más. Tampoco que los tipos estén así hasta final de 2023. Mas bajos hubiese sido mejor.

UNA CRISIS BANCARIA
La FED ha empezado a poner el foco en la economía real. Poco, pero, aun así, incomoda. Esa es la esencia del discurso de Jackson Hole, que algunos calificaron de insuficiente. Pero claro, con el nivel de deuda que hay, lo que nos espera en cuanto a quiebras empresariales, y ojo, las dificultades enormes que afrontan las entidades financieras (por eso aceleran las fusiones), solo nos falta que tengamos que ocuparnos ahora de asistir a los bancos, que llegará. Es lo que opina la economista jefe del Banco Mundial, y que anunció en un foro en Madrid. Muy recomendable su visionado. La crisis del Covid, señala, ha cortado de raíz la mejora en la lucha contra la pobreza extrema de los últimos 20 años y se está revertiendo. Advierte de “al menos cinco años” para volver a niveles de PIB per cápita de 2019. Nos hemos dejado engañar acerca del impacto del Covid y va a ser verdad lo de la recuperación K
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