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Junqueras y Urkullu decidirán quien es el presidente
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Junqueras y Urkullu decidirán quien es el presidente

lunes 21 de octubre de 2019, 20:54h

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El futuro parlamentario de España está escrito: los nacionalistas mantienen el control de la llave del Gobierno de la Nación. Los 40 escaños que van a obtener les permiten decidir el nombre del presidente. De los 8 grupos que se sentarán en el Congreso, dos son los decisivos: La ERC de Junqueras y el PNV de Urkullu. Su entrevista en agosto de 2018, en la cárcel de Lledoners, puede tener la clave.

Unidas Podemos, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, y Más País, Iñigo Errejón, consiguen por separado lo mismo que consiguió UP el 28 de abril. Puede que un poco menos: entre 35 y 42 escaños. Repite o baja el PSOE de Pedro Sánchez, entre 117 y 123 representantes. La mezcla es diferente pero el resultado final el mismo: 158 escaños.

Vox y Santiago Abascal mantienen su tendencia a subir y pasar de 24 a 33 asientos en el Congreso. Los vaivenes de Albert Rivera hacen que Ciudadanos pierda entre 30 y 40 escaños, que son los que el PP renacido de Pablo Casado se lleva para pasar la barrera de los cien representantes en la Cámara Baja.

La temperatura política, la que miden las encuestas, se mantiene inalterable en los pronósticos de sus dos termómetros: el que mide a la izquierda se enfría un poco más y deja al tripartito que pueden formar el PSOE, Unias Podemos y Más País en 158 escaños; mientras que el que mide a la derecha sube y está por encima de los 150 parlamentarios. La llave del futuro gobierno sigue en manos de los nacionalistas, más de la Esquerra Republicana que del PNV.

Faltan 20 días para ir a las urnas y es más que previsibles que aparezcan y se publiquen otras diez encuestas por lo menos, incluída la del CIS. Hasta ahora todas insisten en lo mismo: el estancamiento y caída de los socialistas, y el debilitamiento de Unidas Podemos, más por la situación global del país que por la llegada de Más País, que no parece capaz de superar la barrera de los cinco escaños.

En el lado opuesto, la repetición de elecciones y la renovada crisis de Cataluña le han permitido al Partido Popular recuperar una buena parte de los votos y representación perdida el 28 de abril y el 26 de mayo. De la brutal caída que supuso pasar de 137 escaños a 66 se ha pasado a que los sondeos le coloquen por encima de los 100 parlamentarios en el Congreso, todo un record de ascenso político en cinco meses.

Ascenso meteórico que se sustenta en el descenso igualmente rápido de Ciudadanos, producto de su trayectoria en zig-zag de los dos últimos años. Con Casado y Arrimadas al frente la formación intenta minorar los daños y no quedar por debajo de VOX y, por supuesto, a una distancia ya insalvable de los populares, sin que hasta ahora lo haya conseguido, ni bajando, ni volviendo a subir el tono de sus ataques al gobierno en funciones de Sánchez.

De los 40 escaños que dejan “libres” los dos bloques de la izquierda y la derecha, y en los que se mezclan ideológicamente ambas corrientes, ni los 4 que puede tener Bildu, ni los dos o tres de Coalicción Canaria, ni los solitarios unos del Partido Regionalista Cántabro y la CUP, y ni siquiera los 6 0 7 de J x Cat tienen peso específico para elegir al próximo presidente del Gobierno.

Si lo tienen la ERC catalana y el PNV vasco, más la primera que la segunda, y es más que posible que el candidato que desee lograr la investidura tenga que conar con los dos. Y es en esta tesitura donde aparecen los problemas y una buena parte de las explicaciones sobre la situación de violencia en Cataluña y de las respuestas que se están dando desde el Gobierno central.

La ventaja de Sánchez sobre Casado está en la percepción que tienen y tengan dentro de un mes los nacionalistas sobre las ventajas de uno u otro Ejecutivo del Estado. Ninguna de las sumas ideológicas de los dos bloques llega hasta los 176 escaños de la mayoría absoluta, y los votos de castigo que pueden producirse en una segunda votación pueden basarse más en las reivindicaciones nacionalistas que en los programas económicos y sociales que propugnen los partidos.

Es prácticamerte imposible que Junqueras y los suyos puedan apoyar a Pablo Casado y, siendo difícil por la situación de los presos, si pueden hacerlo con Pedro Sánchez. El PNV de Urkullu lo tiene más fácil, pero inclinado también hacia el lado del cdandidato socialista. El resto puede y acompañará pero sin cambiar el resultado.

La situación de Cataluña, que ya acapara todo el debate electoral, puede seguir moviendo el tablero y hacer que la subida del PP se mantenga y hasta que alcance un empate con un PSOE que siga bajando, pero es muy difícil que haya un trasvase de votos “ideológicos” que le permitan a la suma de las tres derechas, con la ayuda de canarios y navarros, estar por encima de la oposición del resto.
Lo más fácil de pronosticar es un gobierno de Pedro Sánchez. Y la duda, muuy mala para el conjunto de España, está en si será de pleno derecho y con investidura ganada o de si seguirá en funciones otros siete meses como ha pasado.

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