Será entonces, con la correspondiente sentencia del tribunal, cuando conozcamos la primera verdad jurídica, ya que casi con seguridad será objeto de recursos que la elevarán hasta el Tribunal Supremo y el Constitucional. Otros dos o tres años más, como poco.
Resultado final: el hoy investigado José Luis Rodríguez Zapatero y el resto de las personas que aparecen en el sumario como inculpadas conocerán su sentencia cuando el gran sillón de mando del Palacio de La Moncloa se haya sometido a votación popular, a través de la convocatoria de elecciones generales, dos o tres veces, con un más que probable cambio en el color del partido que consiga la mayoría parlamentaria para gobernar, ya sea en solitario o con ayuda de otras fuerzas políticas.
Los tiempos jurídicos son muy largos y el que afecta al expresidente lo será aún más, dada la envergadura de los posibles delitos y el alcance internacional de los mismos, con comisiones rogatorias que dilatarán la instrucción y el cierre del sumario. Los tiempos políticos, por el contrario, están tasados. Cada legislatura dura cuatro años y puede acortarse si quien gobierna decide convocar elecciones anticipadas por problemas de gobernanza presupuestaria o de confianza parlamentaria.
Las elecciones municipales y autonómicas se celebrarán en mayo de 2027, ni antes ni después. Puede que las generales sean al mismo tiempo o dos o tres meses más tarde. Se podrían adelantar a este mismo año, como demandaba hace apenas 48 horas el presidente del PNV, pero no parece que esa sea la voluntad de Pedro Sánchez, que repite una y otra vez que llegará hasta el final de la legislatura pese a no contar con Presupuestos Generales y a dudar de los apoyos parlamentarios de que goza hasta ahora.
El presidente socialista no va a presentar una moción de confianza y tendría que ser el líder de la oposición, Núñez Feijóo, quien lo hiciera. En esa situación, tanto el PNV de Aitor Esteban como el Junts de Carles Puigdemont podrían cambiar sus votos y proporcionarle al PP los cuatro que le faltaron en 2023. El problema para la oposición es que tanto vascos como catalanes tendrían que asumir que sus apoyos se juntarían con los de Vox, y esa unión circunstancial y pasajera les restaría votos en sus autonomías. El miedo a Bildu y a ERC es palpable.
Serán las elecciones de 2027, las generales y las municipales, las que darán a conocer la verdad política sobre Zapatero y sobre Pedro Sánchez. Si el PSOE actual sigue perdiendo elecciones y territorios y ve cómo la mayoría de 176 escaños en el Congreso pasa a respaldar a Núñez Feijóo, comprenderá que la condena social —que no jurídica, pero tan dura como la que se emite desde los tribunales— sobre el expresidente que se mantuvo en el poder durante siete años, tras una inesperada victoria sobre su entonces rival, Mariano Rajoy, gracias al apoyo del PNV y a la condena al PP por corrupción, se ha consumado. Todo lo que ocurra después será otra historia, con otros protagonistas y, con toda probabilidad, un duro peregrinaje por el desierto político para la izquierda española.