En los anteriores comicios de diciembre de 2018, el todavía vivo equipo de Ciudadanos y la izquierda de la entonces dirigente de Podemos, Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía), lograron quebrar el bipartidismo ejercido por socialistas y populares, obligándoles a contar con los nuevos partidos para lograr formar gobierno. Ciudadanos se decidió por Juanma Moreno, que a pesar de todo necesitó también el apoyo de los 12 diputaos de Vox para ser investido.
El PP andaluz desarrolló entonces una estrategia totalmente contraria a la de Ayuso en Madrid defendiendo el propio Juanma Moreno en el Parlamento la despenalización del aborto, el matrimonio gay e incluso la diversidad de género. En uno de sus respuestas a los intentos de los portavoces de Vox, el presidente andaluz no dudó en reprenderlos por sus diatribas afirmando que cualquier familia, de cualquier ideología, puede tener una hija que quiera abortar o un hijo homosexual. Eso le permitió en los siguientes comicios apuntarse los diputados del extinto Ciudadanos y lograr la mayoría absoluta.
Si Juanma Moreno lograr de nuevo la mayoría absoluta, los 55 escaños (ahora tiene 58) habrá logrado dar un carpetazo al problema de Vox quizás para siempre y a Abascal no le quedará más remedio que poner todos los huevos en la misma cesta, la de las elecciones generales mientras sopesa con más miedo que alegría en lo que va a hacer con los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León.