Explicar y entenderr la postura del Gobierno español sobre los aviones cisternas que podían utilizar Rota es fácil: Sánchez y Albares lanzan ese mensaje no tanto para uso interno como para intentar que las posibles represalias de Iran afrectejn a nuestro país loo menos posible; y con la alargada sombra de Marruecos proyectada d enuevo sobre las ciudades de Ceuta y Melilla, que están fuera del paraguas de la OTAN desde el minuto uno de la entrada de España en la Organización. No es que España, con su tibia y pequeña negativa en la utilización de las bases de Rota y Morón por parte de Estados Unidos vaya a propiciar que “nos echen” del Organismo atlántico. Ese nuevo escenario no se producirá y su difusión como noticia es otro elemento más del bombardeo de ignorancia y mentiras que llenan las redes y loos medios de comunicación.
No exite mecanismo de expulsión dentro de la OTAN y las relaciones de España con USA y el resto de los países europeos que la integran distan mucho de ser tan malas como a muchos les gustaría que fueran. En Rota se aprobaron hace unos meses que pudieran fondear seis destructores, dos más de los iniciales, y los aviones cisternas, antes de llegar a Irán, tendrían que hacer paradas en las bases que Estados Unidos, Gran Bretaña y rancia tienen en Chippendales, en Grecia o en Arabia Saudí.
La guerra se extiende, como era de esperar por Europa y lo hará por otras latitudes en las que se juega el equilibrio global de las grandes potencias. Cada país busca rentabilizar su debilidad Interior con una mayor magen de fortaleza y presencia exterior. Los casos más notable sopn los de España con Pedro Sánchez y los de Francia con Emmanuelle Macron. El presidente francés ofrece un “paraguas atómico” al resto de países que no podría estar en funcionamiento, de ponerse en marcha y que hasta ahora sólo han aceptado site de los 27 países que componen la UE, hasta dentro de diez años. Macron hace valer la potencia nuclear gala, muy lejos de la que tienen USA, Rusia y China, por ejemplo, pero que le colocan en una posición de “avanzadilla” de una carrera nuclear que terminará con más países poseedores de armas atómicas, el que parece único elemento disuasorio ante ataque externos y desestabiización interna de los estados.
El problema para España en esta situación es doble: por un lado nos alejamos del seguidismo europeo a las políticas de Trump, que nunca ha contado con la opinión de sus socios en la OTAN, ni siquiera con la opinión y el permiso del Congreso de Estados Unidos; y por otro la permanente tentación de Marruecos de dar un paso más en sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, tal y como lo hizo en el Sahara Occidental, que sigue dentro de Naciones Unidas sin bresolverse pese a la aceptacdión por parte del Gobierno español de la soberanía de Marruecos sobre esa zona, muy lejos de la postura mantenido hasta ese momento y la defensa del Polisario.