La “fiebre Rufián” hunde más a Yolanda Díaz y a Irene Montero
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La “fiebre Rufián” hunde más a Yolanda Díaz y a Irene Montero

miércoles 25 de febrero de 2026, 02:56h

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La izquierda española actual es una amalgama de siglas y líderes que busca regenerarse tras el fin del “fenómeno Pablo iglesias” que intentó subir a los cielos tan deprisa que acabó estrellándose en el suelo. Podemos acabó con la supremacía que había gozado Izquierda Unida durante 30 años, pero fracasó en su intento de convertir lo que era una “izquierda comunista” en una “socialdemocracia republicana y plurinacional” . Lo que quedan son los restos de un desastre.

Tanto Yolanda Díaz como Irene Montero han entendido claramente que la solución de Rufián de dividirse el mapa de España asignando cada trozo a una sigla acabaría con cualquier posibilidad de que Sumar o Podemos pudieran hacer cualquier política de Estado, cosa con la que juegan en la actualidad gracias a la proyección ministerial que tienen o han tenido ellas más que a lideren unas organizaciones que en realidad no cuentan con estructuras políticas estatales.

Izquierda Unida era la única coalición política a nivel de todo el Estado, cosa que ya ha perdido y se ha convertido en un ente que bascula entre sus orígenes comunistas y la tentación del nacionalismo más localista. De hecho ya no existe ni en Cataluña, ni en Euskadi o Galicia y sus huestes en el resto de España prefieren llevar la bandera regional que la española heredada del franquismo o incluso que la republicana.

La izquierda comunista perdió la ocasión de lograr la vuelta de la República cuando se desataron los escándalos del Rey Juan Carlos y eso provocó que la mayoría de sus dirigentes prefirieran apuntarse a la moda nacionalista que parece más rentable electoralmente hablando, como se ha visto ahora en los comicios de Aragón donde el único partido de izquierdas que ha subido ha sido la Chunta que se define como socialdemócrata y aragonesista.

La propuesta de Gabriel Rufián se apoya en la crisis que padecen Izquierda Unida, Sumar y Podemos para proponer que cada partido de izquierdas busque su lugar y que el resto se comprometan a no presentarse allí para competir. Está claro: En Euskadi, Bildi; en Cataluña, Esquerra Republicana; en Baleares, Mes per Mallorca; en Galicia, el BNG; en Valencia, Compromis; en Andalucía, Izquierda Unida que también podría liderar las coaliciones que se presentasen en Castilla y León y en Castilla-La Mancha, dejando a Mas Madrid en la capital y así sucesivamente.

Si la solución de Rufián se aceptase desaparecerían en primer lugar En Común de Cataluña, y lo más probable es que con el tiempo Izquierda Unida acabaría desapareciendo para ser sustituido por siglas más locales al estilo de Mas Madrid, tras el intento de Iñigo Errejón y Yolanda Díaz de organizar un Mas País que naufragó de inmediato dando lugar a Sumar, otro engendro que solo existe en el entorno más cercano a su lideresa.

Ha dicho Irene Montero, la lideresa de Podemos, que si todo el problema se reduce a eso, a no pisarse los cordones unos a otros, los ciudadanos acabarán votando al PSOE, lo que puede ser verdad, aunque en Aragón, por ejemplo, el voto “útil” de la izquierda ha ido a la Chunta y en Extremadura el éxito de Irene de Miguel se debió tanto a que Sumar no se presentó y a que la gente no quería votar al PSOE. En pocas palabras, el sistema de Rufián parece que funcionaría en las elecciones autonómicas, pero probablemente Podemos tendría razón en el caso de unas generales donde se vota más al candidato que a las siglas.

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