El desafío inútil de Mas

martes 21 de octubre de 2014, 21:41h

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Si se cumple la media de todas las encuestas la estrategia soberanista del actual presidente de la Generalitat de Cataluña habrá favorecido a Esquerra Republicana y habrá logrado que el PSC aparezca como el gran perdedor de las elecciones autonómicas. En la composición final del Parlament muy pocas cosas habrán cambiado si se examinan los resultados de las urnas desde 1980, el primer año que en democracia - lejos de los comicios de la II República que otorgaron el triunfo a Esqyerra y llevaron a la presidencia a Francesc Macia - los catalanes pudieron elegir a su presidente en la figura de Jordi Pujol, el hombre que ha ocupado el poder durante 23 años.

Las nueve elecciones que han tenido lugar desde aquella fecha siempre las ha ganado Convergencia i Unió, con un peor resultado en ese año "inaugural" en el que obtuvo 43 diputados; y con una "cumbre" de 74 que obtendría una Legislatura más tarde. Tras caer por debajo de los 50 representantes en 2003 y 2006, con gobiernos tripartitos bajo las presidencias socialistas de Pascual Maragall y José Montilla, la derecha catalana vuelve a gobernar en 2010 con Artur Mas y sus 62 escaños.

La derecha española, por su parte, representada por la Alianza Popular de Fraga y por el Partido Popular de José María Aznar logró pasar de los seis representantes en el Parlamento en 1988 a los 18 de las últimas elecciones, apenas un año antes de la victoria de Mariano Rajoy en las Generales por mayoría absoluta y ya con Alicia Sánchez Camacho al frente del PP autonómico.

Ahora, su gran esperanza es no tanto ganar un escaño más cuanto superar al PSC como segunda fuerza y representante del espíritu estatal y español, algo que le permitiría a Mariano Rajoy mantener su discurso de reformas profundas tras lo logrado con Núñez Feijóo en Galicia y con Antonio Basagoiti en Euskadi.

Esquerra Republicana, pese a todos sus bandazos y cambios de liderazgos se ha mantenido en estos 30 años en una media de 13 parlamentarios, salvo en sus dos citas históricas en la última década: en 2003, que consiguió que 23 de los suyos se sentaran en la Cámara Legislaticva; y en 2006, que se alzó con otros meritorios 21. Luego pagó al igual que los socialistas los errores acumulados del tripartito y bajó a diez. Una cifra que todo indica que superará y que le puede llevar incluso a superar a sus antiguos compañeros de viaje del PSC de Pere Navarro.

Si dejamos a los más pequeños como Ciudadanos o Solidaritat, que podrán tener entre dos o séis, lo más relevante junto a la más que improbable mayoría absoluta por parte de CiU, está en el nuevo fracaso del socialismo catalán, que se unirá así a los de Galicia y el País Vasco, que siguieron la estela de lo ocurrido en los comicios generales de hace un año.

Si a partir de 1999 el PSC no ha parado de bajar ( pese a gobernar siete años), pasando de forma sucesiva de 52 escaños a 42, 37 y 28, ahora todos los sondeos le llevan a quedarse en 18 e incluso menos, con lo que puede perder esa segunda posición histórica en favor del PP o de Esquerra. Un desastre que cerraría una etapa del socialismo español y que tendría que llevarle a una modificación profunda de su estrategia a nivel de todo el estado.

Oponer federalismo frente a soberanismo no parece que le haya proporcionado mucha credibilidad entre los ciudadanos, y las culpas de la crisis económica aún siguen cayendo sobre los herederos de Rodríguez Zapatero, pese al desgaste claro y directo del PP nacional.

Salvo que las recientes denuncias de supuesta corrupción por parte de los dirigentes de CiU en torno al escándalo del Palau de la Música, centradas en las familias de Artur Mas y Jordi Pujol y las investigaciones de la policía antifraude y la Agencia Tributaria, hagan mella en los votos el domingo 25 y las expectativas de los convergentes se desplomen, la mayoría absoluta de los nacionalistas está asegurada y más que asegurada.

CiU más ERC llegará a los 80-82 escaños, muy cerca de los dos tercios que le permitirían "utilizar" el Parlamento para llevar adelante las "amenazas" secesionistas del líder de Convergencia. En ese terreno, es verdad -y dependiendo de lo que ocurra con Pere Navarro y lo que quiera hacer Carma Chacón - que puede encontrarse con apoyos desde el lado socialista, pues no conviene olvidar que por lo menos un tercio de los representantes del PSC son tan nacionalistas o más que los de la propia Convergencia.
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