Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España.
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Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España.

BCE: esto es lo que significa

Por José Manuel Pazos
lunes 12 de julio de 2021, 22:07h

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Quién tenga interés en lo formal, puede ir al comunicado oficial. Son 12 puntos, pero la esencia está en el 5: el objetivo de inflación del 2% pasa, de ser techo, a ser simétrico, pero continúa siendo ancla.

Si quiere una magnífica interpretación, acuda al artículo publicado por el Gobernador del Banco de España y miembro de Consejo del BCE. Ningún párrafo tiene desperdicio, pero vaya al cuarto y quédese con el concepto de tipo de interés de equilibrio. Verá que no es asunto fácil.

Un poco más adelante, el diagnóstico, basado en la experiencia de los últimos años, (límites a la reducción de tipos nominales y reducción del tipo de equilibrio) y después, las dos innovaciones: i) la simetría respecto a las desviaciones sobre el 2%, y ii) una política monetaria especialmente contundente o persistente cuando los tipos estén en su límite inferior.

De que se trata y en que se diferencia

Ya verá que de lo que se trata es: 1) de doblar el brazo de los alemanes, que han marcado la política del BCE desde su inicio, con consecuencias como las subidas de tipos de interés en 2008 (del 4 al 4,45%) y las dos de 2011 (del 1 al 1,5%) que se revelaron como un error mayúsculo, (eso se veía a distancia) y 2) parecerse, pero no replicar exactamente, al cambio de estrategia de la Reserva Federal que se anunció en agosto del año pasado.

¿En qué se diferencia? En lo particular, en un importante matiz, y es que los norteamericanos hablan de un objetivo medio del 2% a diferencia del BCE que habla de objetivo simétrico. Esto significa que los norteamericanos pueden aceptar más tiempo inflaciones más altas del 2% (valoran niveles promedios) y el BCE, no, (tan malo es por encima como por debajo). En lo general, los norteamericanos hacen una exposición con un sesgo más técnico y los europeos, con un sesgo más político. No sería lo deseable, pero no puede criticarse si tenemos en cuenta que hablamos de 19 países.

Consecuencias y efectos

¿Consecuencias prácticas? Si hasta ahora la política de respuesta a inflaciones persistentemente bajas era una herramienta excepcional, pasa a ser una herramienta común, siempre con los tipos nominales como eje, pero ya no precisa debate en cuanto a los límites del banco central y por lo tanto abre camino a continuar y mantener lo ya experimentado, e incluso más allá.

Por el contrario, si la inflación se coloca por encima del 2%, la parte de los 19 que ha cedido en esta ocasión, tendrán argumentos para forzar echar el freno antes de lo que lo harán los norteamericanos. También sabemos que estos pretenden (última reunión del FOMC), que la desescalada, cuando llegue, será dejando de comprar títulos en primer lugar y después subir tipos. Con la estrategia del BCE esto podría no ser necesariamente así.

¿Cómo va a afectar a los mercados? Por ahora poco. Se formaliza lo que ya se hacía y se va hacía donde se suponía, pero también desaparece una incógnita que no se esperaba despejar hasta otoño. ¿La razón? Llevaban año y medio discutiendo y han preferido no dejar este asunto sin resolver de cara a agosto, de modo que, si ocurre algo extraordinario, y los mercados no están para sustos, el marco ya está diseñado para hacer lo que se precise.

Respecto a los tipos de cambio, cuanto mayor sea la tensión sobre los precios, más presión sentirá el BCE y el euro estará más fuerte, pero también vale lo contrario si la presión de precios es menor. Más allá, está el nuevo marco para la política fiscal de la UE, que hay que revisar en 2022. En esa esquina esperan los alemanes.
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