Sánchez cambia de gobierno para cambiar al PSOE
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Sánchez cambia de gobierno para cambiar al PSOE

lunes 12 de julio de 2021, 21:16h

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El presidente del Gobierno tenía dos problemas subrayados en rojo en su agenda personal: el económico, por encima de todos los demás, y el partidista. Para abordarlos necesita cambiar a su equipo costase lo que costase, les gustara más o menos a los afectados. Lo ha hecho y veremos si el acierto le hace llegar a 2023 o le hace caer mucho antes.

Para intentar solucionar el primero le ha dado todo el poder a Nadia Calviño, que tendrá como misión esencial lograr que Bruselas acepte los planes españoles y comience a enviar las ayudas prometidas. Son 140.000 millones sin los cuales España no saldrá de la crisis. Con mayor presión fiscal, que ya sufrimos todos los españoles de forma directa e indirecta, no basta. Al contrario, provoca un enfado que va creciendo entre los españoles de a pie y entre las empresas.

La vicepresidenta primera mandará también en Hacienda desde la primacía de su cargo. María Jesús Montero suma la Administración pública pero tendrá que amoldar los ingresos fiscales a lo que vaya diciendo Bruselas siguiendo el modelo de Mario Draghi en Italia. Dificultad máxima para las dos mujeres que junto a la vicepresidenta segunda y responsable de trabajo ya representan el triángulo económico de España tanto hacia los empresarios como a los trabajadores, con una especial incidencia en el cada vez mayor número de autónomos.

Si fracasan Calviño, Montero y Yolanda Díaz todo lo demás carecerá de importancia. La economía es el motor de todas las demás reformas que se han planteado desde el lado social del Gabinete. Las leyes sin Presupuestos sirven de cara a la galería y poco más. Ni Irene Montero, ni Ione Belarra, ni Alberto Garzón, ni Manuel Castell podrán hacer gran cosa salvo enviar mensajes que enturbiarán aún más las relaciones económicas y sociales en España.

Para solucionar el segundo, que tiene un punto de arranque en el Congreso Federal del PSOE en octubre, ha quitado de la línea ejecutiva del interior del partido a José Luís Abalos, ha dejado a Adriana Lastra y ha incorporado a una figura esencial para los próximos meses, en una doble vertiente, Oscar López. Su nuevo jefe de Gabinete y de Comunicación conoce muy bien la estructura del socialismo desde su pasado a las órdenes de José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba. Representa al PSOE de siempre, al que nació con Felipe González y el que empezó a transformar Rodríguez Zapatero.

López es “ uno de los nuestros” dicen en el seno del partido, nada que ver con Ivan Redondo, un ejecutivo sin identidad ideológica y al que puede haber perdido su desenfrenada ambición de poder, sin olvidar sus fracasos con las mociones de censura y la escalada del independentismo.

La elección de las tres alcaldesas de pueblos medianos,y de la delegada del Gobierno en Aragón, es un intento de apaciguar el descontento interno del PSOE y preparar su necesario triunfo en el 40 Congreso Federal. Desde Pilar Alegría a Isabel Rodríguez, pasando por Raquel Sánchez y Diana Morant, el perfil es el mismo: mujeres, jóvenes y sin relevancia en sus respectivas Federaciones socialistas. Un mensaje que puede ser doble para los presidentes de la Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha y Aragón, y para el secretario general del PSC. Lambán no estará tranquilo. No estará tranquilo García Page. No lo estará Ximo Puig. Y lo estará a medias Salvador Illa. También funciona en la dirección contraria.

Pedro Sánchez ha demostrado, por encima de cualquier otra opinión, que la “baraja” de la que presumía Hassan II le ha funcionado hasta ahora: logró ser concejal por las salidas de los que iban delante. Logró ser parlamentario por lo mismo. Logró la secretaria general del PSOE contra pronóstico, la perdió y la volvió a recuperar también contra pronóstico; y ganó una moción de censura de igual manera. A cambio de renuncias, negociaciones, cambios de opinión, declaraciones opuestas y seguidas. Con todo ello.

El tiempo corre muy deprisa. Mucha inexperiencia en el nuevo Gobierno para gestionar miles y miles de millones. Otra apuesta arriesgada tomada por las presiones externas e internas. Sin poder hacer lo que quería, que era disminuir el número de Ministerios, pero dejando a un lado la crisis que desde Unidas Podemos estaban dispuestos a provocar. Los Presupuestos de 2022 son una prueba. El Congreso del PSOE otra. Por medio la mala situación económica y la irresponsabilidad del independentismo catalán.

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