Iñaki Gabilondo.
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Iñaki Gabilondo.

Perder la fe en el periodismo

miércoles 07 de abril de 2021, 07:53h

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En periodismo se dice que “perro no come carne de perro” que es una forma de advertir que nadie debe meterse con los de su propio oficio, pero no sé por qué se insiste tanto en esa advertencia, porque el periodismo siempre fue una profesión corporativista, que defendía a los de su gremio a pesar de que de todos es conocido, de que si existe un trabajo en el que muchos de los colegas se desprecian o se llevan mal, es éste.

El comentario que voy a hacer hoy me lo inspira una frase de Iñaki Gabilondo que ha dicho que ahora ya no quiere hablar de lo que hablaba en el grupo Prisa porque ha perdido la Fe, y por eso ahora se dedica a hacer entrevistas a científicos que es algo que compromete menos.

Y yo me pregunto ¿Ha perdido la fe en la verdad, en el periodismo o en el grupo PRISA? porque generalmente el proceso debería ser al revés: empezar por no creer en el periódico que da bandazos editoriales, seguir perdiendo la confianza en la profesión que cada día se parece menos que un huevo a una castaña, y acabar dudando de que exista entre Sodoma y Gomorra un solo hombre bueno que defienda la verdad.

No se trata de sacralizar una profesión fundamental en la democracia hecha por pecadores, porque este oficio siempre fue un lugar entre romántico y apasionante en el que tenía cabida lo mejor y lo peor de la sociedad, porque de algo había que vivir, y de la misma forma que unos se metían a de mamporreros en una finca de inseminación artificial, alguien se tenía que dedicar al periodismo para ayudar a un poderoso a conseguir sus fines, aunque siempre había un resquicio para la dignidad porque, al menos, se contaban bien los muertos en los accidentes de tráfico.

Ahora el periodismo es un oficio sin prestigio, de escasa credibilidad y de incontrolado intrusismo, porque resulta más barato comprar voluntades de un sectario profesional que de un periodista al que le quede un gramo de decencia, aunque no todos tienen la posibilidad de despedirse y quedarse en la misma empresa y decir “ahora me voy a medias y no comprometo mi imagen”.

En España la democracia ha perdido el apoyo de la prensa y hoy sería inimaginable que hubiese editoriales conjuntos de todos los Medios de Comunicación en favor de una causa digna, porque lo único que sobran son incrédulos, aunque no todos se pueden permitir e lujo e irse y quedarse al mismo tiempo.

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