Felipe Vi y la reina Letizia.
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Felipe Vi y la reina Letizia.

El regreso del Rey (7) El peligro de repetir la mueca más amarga de la historia

sábado 06 de marzo de 2021, 04:59h

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La frase de José Ortega y Gasset en su articulo de noviembre sobre Berenguer, emulando la que siglos antes pronunciara el romano Caton tras la victoria sobre los cartagineses se convirtió en el epitafio de Alfonso XIII : " Delenda est Monarchia". Sus nueve palabras finales fueron el retrato con el que se encontró el rey esa mañana en la que toda reacción de cambio era ya imposible: " el régimen sigue solitario, acordonado, como leproso en lazareto". Una frase que se mantendría válida hasta nuestros días en episodios y situaciones de gobierno, tanto en la dictadura del general Franco como en la monarquía parlamentaria de Juan Carlos I, en los que el poder aparece ante los ojos del pueblo exactamente como un leproso al que nadie quisiera acercarse.

La muerte de uno y la abdicación del otro dotaron de oxígeno a una enferma, España, que se ahogaba. Tendremos que esperar en la bacanal partidista en la que estamos en este comienzo de 2021 al resultado final de la experiencia coronada de Felipe VI, el primer Rey formado y criado en democracia de nuestra historia.

Situación de los últimos cinco años en la que las estructuras del estado se resienten y crujen como las cuadernas de los barcos en plena tormenta y cuando más falta hace que en el puente de mando haya un capitán con la decisión suficiente para tomar el timón y encarar las olas de esa tormenta perfecta, asumiendo el riesgo de equivocarse, pero sabiendo que la inacción es la peor de las decisiones.

Sería trágico que los errores de todo tipo que se dieron en 1931 y en los años anteriores se repitieran como una mueca que la historia nos dedicara a los españoles.

En 1931 se celebraron elecciones a Cortés Constituyentes. Se eligieron 470 diputados, con el Partido Socialista como fuerza más votada con 115 escaños. España contaba con 25 millones de habitantes, poco más de la mitad de los que somos en este comienzo de milenio. Los errores de la I República se repetirian y multiplicarian en un contexto nacional e internacional que presagiaba lo que iba a ser la II Guerra Mundial tras la debacle financiera de 1929. No había mucho margen de maniobra y todos se empeñaron en que esa " segunda vez" fracasara. Y fracasó. El 10 de agosto de 1932, tras ser destituido como director de la Guardia Civil, el general Sanjurjo, que se había mostrado fiel a Miguel Maura, se levantó en armas. Tardaría cuatro años en intentarlo de nuevo y triunfar tras casi tres años de sangre entre españoles.

A las 8,30 de la mañana del 14 de abril José Rivera y Alvarez de Carredo, ministro de Marina, recoge en palacio al rey y por la puerta trasera del Campo del Moro salen con rumbo al sur. A las 4,30 de la madrugada del dia siguiente, Alfonso XIII se exilia desde la Cartagena que se había declarado independiente y cantonal cincuenta años antes para llegar a Marsella, desde donde se dirige a Paris para afincarse de forma definitiva en Roma donde muere con 55 años y viendo como el general del que había sido padrino en su boda se quedaba con el poder y no daba señal alguna de querer dejarlo.

Tendría que esperar a la muerte del Generalísimo, la subida al trono de su nieto y la recuperación de la democracia parlamentarias para volver a su país y que sus restos fueran depositados en el Panteón de los Reyes en el monasterio de El Escorial en 1980. Un año más tarde, cuando las Cortes democráticas se disponían a conjurar " el rumor de sables" con un cambio en la presidencia del gobierno y se encontraron con un teniente coronel que gritaba " todos al suelo", tal vez su espíritu echó la vista atrás para ver como otros generales intentaban con los tanques en la calle, un golpe de estado parecido al que el había vivido con Primo de Rivera, y era su nieto, el Rey, esta ve sí, el que se oponía al intento y lo hacia fracasar.

España volvía a creer en su futuro y la esperanza que inundó las calles con millones de personas defendiendo su libertad a finales de febrero de 1981 poco o nada se parecían a las que lo hacían el 14 de abril de 2013, salvo en que luchaban de nuevo por que les dejarán escribir su propio futuro. Ocho años más tarde, si esa parte del pueblo se echa otra ve a las calles para, bajo el instrumentalizado emblema del 15-M y el evidente resurgir independentista, mostrar su repulsa a la situación que estamos viviendo, la Monarquía de Felipe VI verá que noventa años más tarde los problemas de la Casa Borbón no han desaparecido.

Aquella movilización popular se transformó en política y primero en unas elecciones europeas, luego en unas autonómicas y municipales, para terminar con unas generales, demostró que el sistema ideado para reproducir el " invento" bipartidista de Canovas y Sagasta estaba enfermo y requería de cirugía urgente. Lo que era válido en 1977 no servía para 2015. La historia se aceleraba y exigía cambios más rápidos y más profundos. Y de nuevo los políticos tenían y tienen la responsabilidad de acertar en el diagnóstico y ser tremendamente generosos en sus necesarios sacrificios. Intentarlo de nuevo en 2021 sería incidir en el error.

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