Isidre Fainé, presidente de la Fundación La Caixa.
Isidre Fainé, presidente de la Fundación La Caixa.

Fainé, el corredor de fondo que “ sprintó” más rápido

viernes 09 de octubre de 2020, 07:11h

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Toda carrera se inicia con un primer paso. Lo aprendió hace muchos años el gran artífice y vencedor de la fusión entre CaixaBank yBankia,Isidre Fainé. Con la paciencia de un corredor de fondo hizo el último sprint cuando el resto de corredores aparecía fatigado y con dudas.
Cruzada la meta y con el comisario de la prueba a favor, los miembros de los dos equipos sólo tenían que sentarse a negociar. Eso es lo que hicieron los Consejos de Administración de Bankia y CaixaBank al aprobar oficialmente la fusión de las dos entidades. Esa fecha, jueves, 17 de septiembre de 2020 conviene recordarla ya que confirma que se trata de la primera super fusión amistosa en la historia financiera de España con el Estado por medio como socio.
El lejano recuerdo del Bilbao y del Vizcaya se hizo bajo la presión de haber fracasado con el esquema ideado por el Banco de España que gobernaba en aquel entonces Mariano Rubio. Y algo muy parecido cabe decir de la que hicieron el Central y el Hispano para terminar ambos desapareciendo bajo la marca Santander.
El camino va a ser largo y muy complicado, lo reconocen los futuros presidente y consejero delegado. Queda por recorrer el camino de la burocracia, del reparto de directivos en los segundos y terceros escalones, de los porcentajes finales de valoración de las dos entidades, de los nombres que ocuparán el nuevo Consejo. Y de cómo abordar un ajuste en sucursales y plantillas que dejará en el recuerdo lo que hizo Goirigolzarri en 2012 tras aterrizar en Bankia: mil oficinas menos, con un ERE de 7.000 empleados. Ese trabajo, el más duro, le tocará a Gonzalo Gortázar, el auténtico hombre fuerte de la fusión con permiso del presidente de Criteria y de la Fundación La Caixa.
Hay tres vencedores en la superficie, Luís de Guindos, José Ignacio Goirigolzarri y Gonzalo Gortázar y otros dos en el corazón del futuro banco: el mejor corredor de fondo de la banca española, Isidre Fainé, y el presidente del Gobierno más dúctil y pragmático de nuestra democracia, Pedro Sánchez. Los cuatro saben que la lucha florentina de los despachos de Frankfurt, Madrid y Bruselas ocultaba otra, ésta con la toga de los Príncipes de la Iglesia al frente de los ejércitos financieros vaticanos y sus inversiones fuera de la Santa Sede.
Habrá que esperar a ver si el FROB mantiene su puesto en el Consejo cuando“venda” su participación, que puede producirse antes de que acabe 2021. Será entonces cuando sepamos el coste total para el Estado de la intervención en la antigua Caja Madrid. Los más optimistas creen que rondará los 27. 000 millones de euros- Los pesimistas lo dejan en tres mil millones menos.
La fusión vista desde Roma
Cuando se hizo público el proceso de fusión para crear el gran banco sistémico de España, las ondas del terremoto llegaron también a Roma, donde se movieron, en el atacado y enfermo corazón financiero de la sede papal, aquellos que no contaban con la “solución catalana” a los problemas de Bankia y habían apostado por su fusión con el BBVA, una fórmula que habría devuelto al País Vasco “su banco”, el mismo que les había arrebatado José María Aznar a través de Francisco González cuando el banquero gallego se quedó en solitario en la cupula de la entidad tras salir a la luz las cuentas secretas en un paraíso fiscal.
Hubo intentos de última hora para impedir ese acuerdo, que entraba en su recta final con la reunión mantenida en la sede del FROB el martes, 15 de septiembre, durante la reunión que mantuvieron la vicepresidenta y ministra de Hacienda, Nadia Calviño, con Isidre Fainé y el responsable del Fondo de Recuperación, Jaime Ponce.
Desde la sede vaticana recuerdan que existen dos órdenes que llevan compitiendo por la influencia sobre el Papa y el reparto del poder en el seno de la Iglesia católica: Jesuitas y Opus midieron de nuevo sus fuerzas en Roma y por supuesto en España. En el cardenalato se manifiesta a través de Arturo Sosa y Fernando Ocariz, sus máximos responsables, el primero venezolano y el segundo francés de padres españoles. Con ventaja inicial para los jesuitas desde que a mediados de noviembre de 2019 el Papa Francisco nombrara Prefecto de la Secretaría para la Economía de la Santa Sede al también jesuita Juan Antonio Guerrero, la persona encargada de resolver la complicada situación financiera de las arcas vaticanas tras la caótica y discutida gestión que había hecho el cardenal australiano Pelli; con sus derivaciones hacia los servicios secretos y de inteligencia y sus conexiones con servicios afines como los de la CIA y el MI6.
En la cúpula de la Compañía de Jesús creen que las prisas que han demostrado tanto en Madrid como en Francfurt los protagonistas, amparados por el Gobierno de Pedro Sánchez y la activa colaboración de la ministra Calviño, obedecen más al interés del BCE por agilizar los procesos de concentración en toda Europa que a la mejor de las soluciones para el sistema bancario español y las necesidades de cada una de las grandes entidades, ya que dejarían a Santander y BBVA en la obligación de crecer pero sin las ventajas que ofrece la situación de “banca pública” y con ayudas que presenta Bankia.
La habilidad del corredor de fondo
Las propias finanzas vaticanas no pasan por su mejor momento y han estado en cuestión desde los ya lejanos tiempos del arzobispo Marzinkus y sus peligrosas relaciones con la ultraderecha italiana de la P2. Están en juego y en peligro por el futuro de las entidades en Europa y los acuerdos transnacionales que buscan desde el BCE que dirige Christine Lagarde. Un movimiento que puede afectar con rapidez al banco que dirige Carlos Torres.
Para ellos y para la mayoría del resto de entidades y analistas de nuestro país la fusión de CaixaBank y Bankia se debería a una “imposición” que el ex-ministro de Economía y ahora vicepresidente del BCE habría trasladado al gobierno de Sánchez de cara a las ayudas prometidas, y que éste se lo habría hecho saber al presidente de Bankia para que intentara una fusión con otra entidad lo más rápido posible. La habilidad del presidente de Criteria, Isidre Fainé, un demostrado corredor de fondo, para ofrecer a Goirigolzarri la mejor y más rápida de las soluciones hizo el resto.
Descartado el Santander por la lenta digestión que está haciendo del banco Popular y por los problemas legales que arrastra y que pueden durar años, tanto en los tribunales españoles como en los de Estados Unidos, a Goirigolzarri sólo le quedaban dos opciones, el BBVA y el grupo Caixa. En el primero se jugaba su puesto Carlos Torres, que se convertiría en una de las víctimas de la posible fusión, ya que el antiguo consejero delegado de la entidad no aceptaría otro puesto que no fuera la presidencia, y Torres no estaba dispuesto a abandonarla. En el segundo, el afectado será Jordi Gual, que ya había chocado por el tema independentista catalán con el presidente de Criteria y la Fundación y su control del 40% de la entidad.
Con otro aspecto a tener muy en cuenta tal y como afirman en los despachos especializados de la Villa y Corte: en el BBVA no existe ningún accionista de referencia que pueda presentar más de un cinco por ciento de las acciones de la entidad - ni siquiera las familias que integran el llamado “Clan de Neguri” - mientras que en el caso de la entidad catalana sí existe un socio mayoritario con ese 40 por ciento.
Esas serían las razones esgrimidas por los responsables del BCE, con De Guindos a la cabeza, para acelerar lo más posible la primera de las fusiones: dan ejemplo al resto de la banca europea y solventan las dificultades que la primera de las opciones que se contemplaban, la fusión o absorción de Bankia por el BBVA, para que se llevara a cabo. Cerraban puertas financieras y puertas políticas: en nuestro país el presidente del Gobierno aprovechaba la unión de los bancos para volver a dejar “descolocada” a la oposición externa del PP y Ciudadanos y a la interna de Unidas Podemos.
Nuevas y viejas batallas en la banca
Amigos y confidentes tanto de Carlos Torres como de Jaime Caruana - el ex gobernador del Banco de España y hoy en el Consejo del BBVA para mantener unas relaciones fluidas con los poderes de Frankfurt - insisten en que ninguno de los dos se plantearon enfrentarse a la fusión, y menos que se pudiera cambiar de contrayentes y “ vencer” a Pedro Sánchez, a Luís de Guindos, a Goirigolzarri y Fainé, ni siquiera con la posibilidad de un puente de oro a su jubilación.
Lo mismo y acentuado parece que ha ocurrido en el Vaticano con Juan Antonio Guerrero y Arturo Sosa; y dentro de la jerarquía católica española con el cardenal Osoro y sus conocidas y mantenidas diferencias con el cardenal de Valencia, Antonio Cañizares, y el jubilado Rouco Varela. Todo lo contrario.
La solución, afirman desde fuentes oficiales del Banco Santander, no está en la otra super fusión que se puede proyectar desde el BCE: unir al Santander con BBVA, o la alternativa de fusiones de menor tamaño como pueden ofrecer el Banco Sabadell, Unicaja, Liberbank e incluso Ibercaja. Surgirían los mismos problemas y agravados por las sumas que las entidades españolas han pedido este año al Banco Central. Si en el caso de Bankia y CaixaBank, sumadas las dos llegan a los 86.000 millones de euros, con la entidades que presiden Ana Botín y Carlos Torres la cifra se incrementaría en diez mil millones más.
Desde el lado político, responsables del nacionalismo vasco afirman que el futuro presidente, Ignacio Goirigolzarri, ha perdido fuerza sobre todo en el gobierno y en el PNV. Creen que les ha abandonado aceptando la presidencia que le ofreció Fainé desde el minuto uno de las conversaciones, con la única condición de mantener a Gortazar como consejero delgado y un reparto equitativo en el Consejo de Administración.
Se olvidan de que el presidente de Criteria y la Fundación mantiene una relación directa con el Papa Francisco desde hace años a través de la Fundación Profuturo, en la que coincide con Cesar Alierta en su condición de presidente de la Fundación Telefónica. Relaciones que también se habrían reforzado entre el banquero catalán y el presidente del Gobierno. La composición del Consejo de Administración dada a conocer lo deja bien claro con el nombre de Eva Castillo, nombrada hace unos meses para el Consejo de la Secretaría de Economía del Vaticano y con presencia en Bankia y en Telefónica desde 2012.
Los dirigentes vascos aspiraban y querían la fusión del BBVA con Bankia como fórmula para “ devolver “ la sede social a Bilbao. Aseguran que formaba parte del acuerdo de la moción de censura que desalojó del poder a Mariano Rajoy y al PP, y de las conversaciones para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. La alargada sombra de lo ocurrido en junio de 2018 tras la aprobación de los Presupuestos elaborados por Cristóbal Montoro ha estado muy presente en la decisión de Sánchez. Los seis escaños del PNV en el Congreso puede que no sean necesarios y la presión del BCE no dejaba muchas alternativas. Las renovadas conversaciones del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, con los dirigentes de ERC y Bildu de cara a lograr sus votos en el Congreso son una buena muestra de esa doble estrategia entre Madrid, Barcelona y Bilbao.
Cambiar bancos por empresas
Todo ha cambiado y fuentes muy cercanas a las presidencias de Bankia y del BBVA afirman que la iniciativa de la fusión partió de Goirigolzarri tras una conversación con la ministra de Economía, que el primer “sondeo” lo realizó con Carlos Torres y que ante las dudas de éste, y los problemas que representaba entrar en una batalla interna, la mejor oferta y disposición que representaba Isidre Fainé como interlocutor del Grupo Caixa se terminó imponiendo.
La rapidez que pedía el Banco Central no dejaba lugar a las dudas. Las necesidades y las prisas, de nuevo, por parte del Gobierno van a decidir parte del futuro de la banca española, con el BBVA más cerca de ensayar la primera gran fusión transnacional en Europa, dirigida desde el Banco Central como un paso necesario en el proceso de integración de los 27 países que conforman la UE, que de unirse con otro u otros bancos españoles. Van a sobrar oficinas y se van a despedir a miles de empleados. El negocio bancario tiene márgenes muy pequeños y no va a cambiar. Ya han aparecido otros actores a nivel internacional en el negocio de dar y prestar dinero.
Parece que ha llegado la hora de que los grandes banqueros miren a las empresas con más futuro y más capacidad de crecimiento en el mundo tecnológico y digital en el ya estamos, sobre todo cuando la capitalización de las mismas, su valor en bolsa, las hacen muy asequibles. Es muy difícil conseguir un diez por ciento de acciones de un superbanco, pero muy fácil de hacerlo de alguna de las estrellas del Ibex 35.
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