La izquierda francesa, dividida entre votar a Macron o abstenerse
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La izquierda francesa, dividida entre votar a Macron o abstenerse

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La izquierda francesa, que aupó a Jean-Luc Mélenchon como su candidato preferido frente a la socialista Anne Hidalgo, se debate entre la “malo y lo peor” al tener que decidir a quien van a votar el 24 de abril en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas.

De alguna manera, esa izquierda, a la que no apoyaron ni comunistas ni troskistas, se ha metido ella misma en una trampa difícil de soslayar al no haber podido vencer en la primera vuelta a la extrema derecha de Marine Le Pen. Ahora tendrán que decidir entre tres opciones muy complicadas: votar al liberal y derechista Macron, la abstención o decidirse por Le Pen. Salvando las distancias es como si los votantes de Podemos en España tuvieran que decidir entre Feijóo y Abascal.

El ascenso electoral – del cuarto puesto en 2012 y 2017 al tercero en 2022- de Mélenchon le hace mantener sus esperanzas de cara a las elecciones de 2027 en vista de la debacle de los demás partido de la izquierda francesa que le han convertido en su único caballo ganador, pero para entonces tendría 75 años, ni muy mayor para no valer, ni muy joven para estar en plena forma frente a un Macron que entonces tendrá 49 años.

Como nuevo líder de la izquierda francesa, Mélenchon tendrá que definir esta vez más claramente a quien va a dar su voto en la segunda vuelta de lo que lo hizo en los anteriores comicios. Por ahora, lo único que ha afirmado es que “¡No debemos dar un solo voto a la señora Le Pen!”, pero sin llamar a votar por Emmanuel Macron.

Esta postura sugiere que esperará algún tipo de negociación con el presidente en funciones, como han defendido algunos de los representantes de la Francia Insumisa que estarían dispuestos a dar su voto Macron para cerrar el paso a Le Pen, pero a cambio de algunas concesiones a la izquierda.

Según las primeras encuestas realizadas en Francia entre los votantes de Mélenchon solo un 39% habrían decidido apoyar al presidente en funciones, a pesar de haberle acusado durante su anterior mandato de haber introducido las leyes laborales más perjudiciales para los trabajadores (peor que la reforma de Rajoy en España) y considerarle un representante del capitalismo liberal más salvaje.

Un 41% de los partidarios de la Francia Insumisa –lo más parecido al Podemos español- preferiría votar en blanco o no acudir a las urnas. Y un 20% estaría dispuesto a hacerlo a favor de Le Pen que ha diseñado su campaña electoral como un referéndum contra Macron, algo que podría calar entre esos votantes de la izquierda.

El propio Mélenchon, que ha conseguido dar el sorpasso al Partido Socialista, no se ha definido con claridad, cosa que ya el ocurrió en las elecciones presidenciales de 2017.

Las proporciones son similares entre los votantes verdes, a pesar de que su candidato Yannick Jadot ha llamado a "a bloquear a la extrema derecha depositando una papeleta de Emmanuel Macron el 24 de abril en las urnas.

La única candidata que ha anunciado públicamente su voto en blanco el 24 de abril ha sido la candidata de Lucha Obrera, la troskista Nathalie Arthaud, afirmando que “los trabajadores no tienen que respaldar a su futuro opresor con sus votos”, escribió en un comunicado.

Didier Maïsto , un antiguo líder de los “chalecos amarillos" –los más activistas contra Macron en la anterior legislatura- fue más contundente: "No votaré por la extrema derecha, no votaré por el Sr. Macron, sean las que sean las circunstancias”, añadiendo que durante el mandato de Macro “nunca he visto tanta represión, tanto desprecio”.

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