El jefe del Pentágono, Lloyd  Austin, con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.
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El jefe del Pentágono, Lloyd Austin, con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

A Biden, tras perder Asia, solo le queda Europa

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Tras las derrotas en Afganistán, Siria y la 'pérdida' de Hong Kong, los analistas de la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA pensaron que Rusia era un enemigo más blando que China parfa iuntentar recuperar en Europa el liderazgo perdido en Asia. Ya solo le queda Europa.

La guerra de Ucrania va a durar no menos de diez o quizás veinte años y va a afectar muy directamente a los europeos, lo únicos aliados seguros que le quedan a Estados Unidos.

Ucrania,era un país que ya de hecho se encontraba en una guerra civil desde que el presidente Obama lanzara su ofensiva contra los gobiernos de las antiguas repúblicas soviéticos, lo que entonces se llamó las revoluciones naranjas que fracasaron en todas partes menos en Ucrania con el derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich en 2014.

El país tiene una extensión de más de 550.000 kilómetros cuadrados, algo más que España y más de 41 millones de habitantes, siete menos que nuestro país, lo cual hace muy difícil su control militar, por lo que Putin ha tratado de llegar a un acuerdo o bien con el ejército ucraniano, que parece que no ha conseguido, o bien con las propias autoridades civiles para conseguir de hecho una división del país entre ucranianos de habla rusa y el resto.

La antigua URSS ya tiene la mala experiencia de cuando quiso entre 1978 y 1982 apoyar a un gobierno anti talibán en Afganistán sin poder controlar del todo un país tan grande y con tantos enemigos.

Pero los Estados Unidos también tienen que recordar la mala experiencia de su apoyo a Osama bin Laden que posteriormente se revolvió contra su creadores y acabó atentando contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono. Algo parecido temen varios observadores políticos americanos que creen que el apoyo y armamento de los grupos nazis ucranias acabará produciendo otro Bin Laden.

Europa también ha sufrido atentados muy graves y mortíferos llevados a cabo por los grupos terroristas islamistas que acusaron a los países occidentales de haberles dejado tirados en la guerra de Siria después de haberles animado a involucrarse en ella.

La experiencia europea en este tipo de guerras también es muy mala. Sin hablar los millones de muertos que causaron la I y II Guerras mundiales en el siglo XX, ahí están las catástrofes humanitarias -con millones de refugiados- que Europa ha tenido que soportar en primera línea a causa de las guerras de Libia, Iraq, Siria y hasta Afganistán.

Un millón de ucranianos ya están refugiados en países europeos y el plan es repartirlos por toda la Unión y hasta se les ha prometido casas, trabajo y ayudas que en muchos casos no tienen sus propios ciudadanos.

La socialdemocracia europea ha sido siempre el mejor aliado de los Estados Unidos en sus guerras con la excusa de quitar de en medio a ‘dictadores’, como Sadam Hussein o Gadafi, o para liberar a las mujeres afganas de los talibanes. El cambio de Angela Merkel por el socialdemócrata Olaf Scholz ha supuesto un definitivo cambio de la actitud Alemana hacia Rusia, lo que no quita que con la mano izquierda el gobierno germano intente que Putin les siga suministrando el gas que necesitan.

El presidente norteamericano Joe Biden inició su mandato amenazando a su mayor enemigo, China, intentando formar una alianza con Australia, Filipinas, Malasia y Japón contra el gigante asiático, invitando también a Vietnam, pero el Pentágono le advirtió que el bocado era demasiado grande y que los aliados no eran nada de fiar. Fue entonces cuando escogió tocar las narices a Putin declarándole su enemigo principal y activar el conflicto ucraniano amenazando con incorporarlo a la OTAN.

No hay que olvidar también que el hijo del presidente norteamericano, Hunter Biden, ya fue investigado por sus negocios en Ucrania y hasta Donald Trump intentó utilizar este escándalo en la campaña electoral.

Escoger como enemigo Putin en vez de Xi Jinping es una demostración palpable de que los analistas de la Casa Blanca y del Pentágono, así como de la CIA, están convencidos de que Rusia es cada día una potencia menor y que se le puede vencer o por lo menos unir desgastando hasta que dejarla al margen del reparto del mundo.

La estrategia de Donald Trump fue la contraria, impuso serias sanciones a China e intentó llegar a acuerdos con Putin. Quiso neutralizar e incluso llevar a su terreno a Corea del Norte y puso en cuestión el dominio de China sobre la pieza estratégica de Hong Kong.

Nada le salió bien a Trump en su conflictos con China ny por eso Joe Biden se ha revuelto contra Putin con el apoyo inestimable de una Unión Europea que había perdido al mejor aliado de Estados Unidos, el Reino Unido y que podría haberle puesto más pegas a la Casa Blanca.

Ahora habrá que esperar a ver si Biden -al que le quedan menos de tres años al frente del ejecutivo- cumple sus promesas con Europa de cubrir sus necesidades energéticas y a qué precio. Ya decía el presidente sirio Bashar el Assad, educado en Londres, que no te puedes fiar de eso Estados Unidos que siempre te engañan, y sino que se lo digan a los afganos que tuvieron que salir corriendo de la noche a la mañana cuando Biden entregó el país a los talibanes.

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