Olaf Sholz y Angela Merkel.
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Olaf Sholz y Angela Merkel.

Alemania se debate entre el semáforo, Jamaica y Albania

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Por Marta G. Galán

La pequeña ventaja obtenida finalmente por el socialdemócrata Olaf Scholz sobre el democristiano Armin Laschet, 1,6 puntos porcentuales que se traducen en solo diez escaños más en el Bundestag complican bastante las negociaciones para formar el nuevo gobierno alemán que sucederá al que ha presidido durante 16 años la canciller Angela Dorothea Kesner, que adoptó el apellido de su primer marido Merkel.

Todo hace pensar que finalmente será el ex alcalde socialdemócrata de Hamburgo el que se llevará el gato al agua pero no va a ser fácil. En 2017, la propia Merkel tardó varios meses en decidir con quien pactar y finalmente lo hizo con el PSD después de rechazar otras posibles coaliciones con los Verdes o con los liberales, que son ahora los que tienen que decidir a quien apoyarán si a Scholz o a Laschet.

Verdes y liberales serán los primeros en ver si se ponen de acuerdo en un programa común, cosa nada fácil por no decir bastante imposible, algo que tanto el presidente de los Grüne, Robert Habeck, como el líder del FDP, Christian Lindner, no han ocultado.

“Aquí es donde chocan los dos mundos. Pero esta también es una oportunidad.. Hay que crear algo nuevo”. dijo Habeck, refiriéndose a las grandes diferencias que hay entre los dos partidos sobre la política económica y social que ha de seguir el nuevo gobierno que se vayan a apoyar.

Para los Verdes, la política climática es el eje de su política, por lo que es poco probable que el partido esté dispuesto a hacer grandes rebajas. Cuando, por ejemplo, se trata de la cuestión de cuándo Alemania debería tener toda su energía limpia , los Verdes apuntan al comienzo de la década de 2040, mientras que el FDP pone el límite mucho más tarde, en 2050. Lo mismo ocurre con la eliminación del carbón como combustible.

Otro tema de negociación será la limitación de la velocidad en las carreteras y el fin de los automóviles de gasolina. Ambos partidos tendrán que renunciar a algunos de los puntos más polémicos de sus programas, pero ambos tienen interés en entrar en el próximo gobierno.

Si finalmente deciden apoyar a Sholz, lo que llaman la alianza semáforo por los colores rojo, amarillo y verde, vendrá una segunda y más fuerte negociación con los socialdemócratas en donde las mayores dificultades estarán en las políticas sociales, ya que tanto Verdes como liberales están situados a la derecha del SPD, e incluso pueden chocar en el problema de los impuestos o de las políticas europeas.

Si finalmente fracasa la coalición semáforo, tendrían que recurrir al llamado gobierno Jamaica, por los colores de la bandera de este país caribeño: negro, amarillo y verde, para apoyar al presidente de Renania-Wetsfalia, Laschet como canciller, algo que no parece probable por ahora.

La tercera solución, tampoco nada descartable, es la reedición de la gran alianza entre socialdemócratas y democristianos - rojo y negro, los colores de la bandera de Albania- aunque en esta caso presidida por el canciller Scholz para sustituir a Angela Merkel, que fue la que logró este pacto tras las elecciones de 2017.

Todos los partidos han rechazado, eso sí, una alianza con la extrema derecha, la AfD, que a pesar de haber perdido fuerza sigue siendo el partido más votado en Sajonia y Turingia.

El actual Parlamento alemán se compone de 735 escaños, con los que la mayoría se alcanza con 360. El SPD tendrá 206, frente a los 196 de la CDU, los 118 de los Verdes, los 92 de los liberales, los 83 de la Alianza por Alemania y los 39 de Die Linke, la izquierda.

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