Ayuso y Bal escuchan a Gabilondo.
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Ayuso y Bal escuchan a Gabilondo.

Gabilondo quiere el apoyo de Iglesias, pero sin condiciones

jueves 22 de abril de 2021, 08:22h

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Gabilondo volvió a ganarse el apodo de “sosoman” y solo en contadas ocasiones arremetió con Ayuso, más preocupada por las embestidas de la candidata de Más Madrid. Incluso hubo muchos minutos en los que el socialista pareció estar fuera del debate que el quería llevar por el lado de la gestión y no por el ideológico.

Si los espectadores esperaban asistir a un cara a cara de Ayuso e Iglesias, en el debate de Telemadrid, la realidad es que ambos han rehusado el enfrentamiento frontal y eso les ha restado protagonismo a ambos en beneficio de las dos candidatas comodín, Mónica García (Más Madrid), que representa lo poco que queda del espíritu del 15M, y Rocío Monasterio (Vox), la más clara en sus ataques a Iglesias, hasta el punto de que en varias ocasiones parecía que su labor era impedir que el líder de Podemos pudiera debatir directamente con Ayuso.

Edmundo Bal (Ciudadanos) ha estado voluntarioso pero sin rematar sus intervenciones, y Angel Gabilondo (PSOE), se ha limitado a hacer honor al lema de su campaña, soso y serio.

Un debate de los líderes políticos de una región no suele tener una gran trascendencia, pero en esta ocasión se esperaba una mayor trascendencia política, a nivel nacional, por el hecho de que es la segunda vez que Madrid repite elecciones, la primera fue en 2003 después del “tamayazo”, y por la decisión de Pablo Iglesias de dejar la vicepresidencia segunda del gobierno para intentar repetir el gobierno de izquierdas que hizo con Sánchez.

También el PP se juega mucho en estas elecciones madrileñas, tratando de remontar sus malos resultados en las elecciones catalanas de febrero y además con la posibilidad de que Isabel Díaz Ayuso, si gana por mayoría absoluta o casi, se convierta en la nueva lideresa del PP, título que hasta hace unos años ostentó Esperanza Aguirre.

Pedro Sánchez se tendrá que involucrar mucho en los comicios madrileños si no quiere que su candidato acaba frustrando las pequeñas esperanza que todavía hay de que Gabilondo puede ser investido presidente de la Comunidad con los votos de Más Madrid y Podemos.

Cada voto que Gabilondo pierde en las encuestas se convierte en una losa para las esperanzas de Sánchez de dar un golpe decisivo al PP que le daría el oxígeno necesario para cumplir con más tranquilidad los cuatro años de legislatura.

Si finalmente no se puede formar un gobierno de izquierdas en Madrid por culpa del poco tirón de Gabilondo .que ganó en escaños al PP en 2019- Pablo Iglesias no va a perder la ocasión de echárselo en cara a Sánchez y hasta puede que su sucesora Yolanda Díaz se ponga incluso más exigente en el Consejo de Ministros.

En la primera parte del debate, dedicado casi en exclusiva a la gestión de la pandemia, Gabilondo siempre fue por detrás de Mónica García y del propio Iglesias en las acusaciones contra Ayuso de haber dejado morir en la residencias a muchos ancianos –como denunció el consejero de Políticas Sociales del Ciudadanos-, o de descuidar la sanidad pública.

“Lo que hace Ayuso no es gestión, sino ideología”, le espetó a Ayuso, sin que ésta sin dignara contestar, seguramente porque en un debate se exige a los contendientes que hablen de ideología y no de gestión.

Otra de sus ocurrencias fue decir que Rocío Monasterio y Ayuso transmitían “soledad” y que quizás por ello se “van a juntar en el próximo gobierno, si ganan. Luego lo repitió con Edmundo Bal.

Y cuando llevaba más de quince minutos sin abrir la boca y así se lo recordaba el moderador, volvió a bromear: “Estaba aprendiendo” escuchando lo que decía los demás. Para después volver a los muertos en las residencias y a las colas del hambre ante una Ayuso cuya cara cada vez se parecía más a la de una esfinge egipcia.

Y cada vez que hablaba de lo mal que se estaban haciendo mal las cosas en Madrid, Ayuso y Monasterio, le contestaban con que peor lo estaba haciendo su jefe Pedro Sánchez. ¿Por qué no habla usted de los muertos en España”?, le decían y él vuelta a la ocurrencia: “Porque me gusta hablar de Madrid”.

Dispuesto a poner tierra por medio entre Iglesias y él, Gabilondo estuvo siempre presto a matizar sus “cordiales relaciones”. Como cuando el líder morado aseguró que estaba convencido de poder al socialista de hacer una ley de alquiler y éste le contestó que lo importante era el objetivo de abaratar la vivienda, pero que había que encontrar antes una solución jurídica adecuada.

Lo mismo ocurrió cuando Iglesias aludió a la necesidad de imponer de nuevo el impuesto de sucesiones para patrimonios de más de un millón de euros, cuestión que volvió a matizar Gabilondo sin querer mojarse en el controvertido tema de la subida de tasas.

El candidato socialista hizo un llamamiento público a Mas Madrid y a Unidas Podemos para conseguir ganar a Ayuso: “Pablo, tenemos doce días para ganar las elecciones”, pero ya en la rueda de prensa posterior matizó que lo que les pedía era el apoyo para ser investido no para gobernar juntos.

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