Oriol Junqueras y Carles Puigdemont cuando gobernaban juntos.
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Oriol Junqueras y Carles Puigdemont cuando gobernaban juntos.

Dos camas políticas para un matrimonio a tres en Cataluña

jueves 18 de marzo de 2021, 07:51h

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Para gobernar Cataluña sólo hay dos caminos o dos sumas de escaños: la más posible, la de los independentistas de ERC, JxCat y la Cup; y la españolista que pueden representar el PSC y En Común Podem pero con la absoluta necesidad de que se sumase ERC. La suma de las dos opciones es la misma, 74 escaños, seis más de los necesarios. Dos camas políticas para un trío necesario.

Ni Junqueras, desde la cárcel, ni Puigdemont, desde Bruselas pueden llegar a acuerdos por sí solos. Se quedan en 65 asientos en el Parlament. Y por el lado de los socialistas, el ex ministro Illa se quedaría en 61 aunque sumase a sus 33 compañeros de candidatura los 8 de ECP, los 11 de Vox, los 6 de Ciudadanos y los 3 del PP.

En la Cataluña anterior a las elecciones del pasado 14 de febrero, anterior al Referéndum, a la declaración de independencia, a la aplicación del 155 y a la huída y la presencia ante la Justicia y la carcel de los principales cargos de la Generalitat y el Parlament, quien gobernaba era una suma de tres partidos: la antigua CiU de Artur Más transformada por Carles Puigdemont y Quim Torra en JuntsxCat, la Esquerra Republicana de Pere Aragonés y Oriol Junqueras y la CUP de Carles Riera y la “exiliada”Anna Gabriel.

Era un matrimonio a tres tan raro políticamente como raros lo pueden ser ese tipo de convivencia en la vida real y familiar. Su único punto de unión, la única razón que les unía era el deseo independentista. Y la comodidad de los sillones para los que los consiguieran. Constituido el nuevo Parlament puede que ese tripartito se vuelva a poner en marcha en parecidas condiciones.

Más allá de querer una Cataluña independiente muy poco más les llevaba a esas tres fuerzas a trabajar en una misma dirección. Económicamente, socialmente, culturalmente eran muy distintas y lo siguen siendo. Tal vez por esa razón han gobernado mal y han elegido peor el camino para el futuro de su tierra, que no está en ver por dónde se corta y se resta respecto al resto del estado, sino por mantener la suma - desigual pero suma - que hemos tenido en los últimos centenares de año en este espacio territorial, político y cultural que se llama España.

Dentro de unos días, cuando de verdad comiencen a poner nombres y apellidos a los asientos del Govern, se va a plantear el mismo dilema y se tendrá que revolver con una situación "matrimonial" muy parecido. Ninguna fuerza política tiene mayoría para gobernar, ni la va a tener la suma de dos, ya sea mirando hacia la izquierda o hacia la derecha. Pueden darse sumas más o menos coherentes o puede que volvamos a la mezcla sociológica contra natura con el único hilo común en el independentismo.

Vayan juntos o separados en sus ambiciones de separarse del resto de España, los actuales partidos que representan ese sentimiento en Cataluña mantienen una suma de diputados muy parecida a la de la anterior Legislatura. Pueden colocar encima de la utópica mesa negociadora que las urnas (con una participación muy baja rayando el 50% por ciento) , les han llevado hasta los 74 escaños, seis por encima de los 68 que dan la mayoría absoluta en el Parlament. Es lo que dicen los votos de la parte más comprometida con el independentismo, la más fiel a la hora de votar.

Hasta ahora, todas las elecciones autonómicas en Cataluña se han movido entre el sesenta por ciento de participación en 2010, el 78% de 2015, y el 82% de 2017. Nada que ver con el exiguo 53,5 de la última convocatoria, y que ha modificado la adjudicación de escaños de forma importante debido a la aplicación de la Ley D´Hont en las cuatro provincias.

De los 135 diputados que component el Parlament, 85 corresponden a Barcelona, 18 a Tarragona, 17 a Gerona y 15 a Lérida. Sobre esa base de representación, en 2015 y en Barcelona la coalición Junts pel Si obtuvo 32 escaños, que eran seis menos que los que tuvieron tres años antes por separado CiU y Esquerra Republicana; el segundo partido fue Ciudadanos que logró 17 escaños, nueve más que en 2012.

El tercero fue el PSC que perdió dos; el cuarto puesto con 9 parlamentarios fue para la coalicción de izquierdas en la que estaban Podemos e Izquierda Unida que consiguió nueve, uno menos de lo que en 2012 había obtenido ICV; con el PP que se quedaba en ocho tras perder cuatro escaños; y la CUP que subía de tres a siete parlamentarios.

En las otras tres provincias los resultados de 2015 sufrieron variaciones muy parecidas respecto a 2012: en Gerona, la coalición del PDC y Esquerra perdió uno; el PSC perdió otro, al igual que el PP, mientras que Ciudadanos ganaba dos y la izquierda repetía resultados.

En Tarragona pasaba lo mismo con Junts pel Si, que perdía uno; el PSC otro y el PP dos; con Ciudadanos que ganaba 3 y la antigua ICV se quedaba igual con un único reporesentante. Y en Lérida, más de lo mismo, perdidas pequeñas para la antigua CiU y Esquerra, por un lado, y para el PSC y el PP, por otro, con Ciudadanos ganando lo que los otros perdían.

Con la perspectiva de esos cinco años de distancia las sumas de independentistas y españolistas es muy parecida. Los primeros han ganado dos escaños y los segundos han perdido esos mismos dos. Engañan las elecciones intermedias. A mayor participación menor porcentaje y menos escaños en el parlament para los que defienden la separación.

Se mezclen como se mezclen en el futuro, vayan en solitario o en coalicciones, lo seguro es que ninguna será suficiente para gobernar, que al menos se necesitarán tres partidos para conseguir la ansiada mayoría absoluta y que habrá un periodo de negociación duro y complicado en el que las fuerzas que tienen representación en toda España estarán mirando el futuro de Cataluña pero también lo que les puede pasar en el resto del estado en razón de sus votos y alianzas para superar o mantener la crisis catalana.

¿Podemos pensar que dentro de cuatro años, si es que se agotase la Legislatura, en otras sumas de escaños más clásicas de derechas e izquierdas?. Podemos hacerlo, pero es dificil imaginar que la conservadora JxCat se vaya a sumar al PP y a los restos de Ciudadanos y totalmente imposible a VOX. O que a ese centro derecha se vaya a sumar, de forma necesaria, el PSC.

Por el centro izquierda ocurre lo mismo si contamos la posibilidad de En Común, más el PSC. Y desde la izquierda, izquierda es imposible: el PSC, más En Común y la CUP no parece que estén en condiciones de superar los 50 escaños en el mejor de los casos, que es lo que han conseguido.

Surgen y se hacen necesarias las preguntas incómodas: ¿qué ocurre si no se logra una mayoría de gobierno por la Imposibilidad de acuerdos entre las distintas fuerzas representadas en el Parlament?. ¿Cuánto tiempo se mantendría la actual situación de "gobierno intervenido" y con un Parlamento elegido y sin mayorías?.¿Habría que convocar nuevas elecciones?. La salida del laberinto de Cataluña no esté tan cerca, ni será tan fácil como algunos iluminados pueden creer.

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