La actual presidenta de La Comisión Europea, ex Ministra de Defensa, de Trabajo y de Asuntos Sociales, desde 2005 a 2019 en varios Gobiernos de Angela Merkel en Alemania, rompió ayer todas las reglas de la diplomacia y apoyó de forma rotunda la estratagia de Donald Trump sobre el fin del Derecho Internacional y la aceptación de la ley del más fuerte como norma en las relaciones internacionales. Ursula von der Leyen, sin consultar con el resto de La Comisión, se ha convertido en el nuevo “halcón” de Europa. La crisis más aguda dentro del organismo europeo debería llevar a si dimisión, salvo que los 27 países que integran la UE acepten, con su silencio y falta de medidas contra esa declaración que, de mantenerse, acabaría con la propia democracia y la legalidad jurídica internaciona
La sorprendente declaración se justifica dentro de los nuevos escenarios que se han creado tras los ataques de Estados Unidos en Venezuela, con la detención del presidente Nicolás Maduro y de si esposa - que fueron trasladados a una prisión de Nueva York - y los ataques de USA e Israel a Irán, con la muerte del Líder Supremo de este país y la devastación de una guerra que no tiene fecha para terminar y está causando una crisis de alcance global que afecta a todos los sectores, con el de la energia y los combustibles a la cabeza.
La política alemana afirma que Europa no puede defender un Orden Mundial que ya ha desaparecido y que debe unirse a la nueva realidad definida por Donald Trump y que tiene en el uso de la fuerza su mayor argumento. Lo hace cuando esta misma Europa, dentro del marco de la OTAN, ha puesto en marcha el mayor dispositivo militar en el Mediterráneo desde el fin de la Gran Guerra. Con declaraciones, como las del presidente francés, Macron, que pronostican cambios radicales en torno al Golfo Pérsico, desde posiciones de fuerza. Un escenario que justificaría la guerra en Ucrania y la postura de Vladimir Putin, así como las reividicaciones de China sobre Taiwan.
Si se vuelve a la forma de hacer política de hace siglo, donde la fuerza era el único y más eficaz de los ingredientes en las relaciones entre países y territorios, bajo el uso de la religión como escudo de los dirigentes - Putin lo hace con su fervient apoyo a la Iglesia ortodoxa y Trump con los evangelistas, con los que se pone a rezar en el Despacho Oval de la Casa Blanca - habrá que ver el actual escenario en Oriente Medio como la X Cruzada y con los mismos protagonistas de hace más de quinientos años: cristianos, hebreos y árabes, las tres religiones del Libro. ¿Será la baronesa Von der Leyen la nueva Judith pidiendo al Holofernes Trump las cabezas de sus enemigos?