Televisión española está siendo dirigida en antena por unos mediocres fracasados en otros medios privados que se han topado con su gran oportunidad para hacer de mamporreros del Gran dictador.
Nadie como Jesús Cintora y Javier Ruiz podía pastorear a un par de viejos gruñones y amargados (siempre hay un argentino antiespañol y una amiga exuberante en las tertulias) para convertir en amargura lo que pasa en España por culpa de los demás.
No citaré a “la mejor pagá” que demasiado problema tiene la pobre con su rebaja de sueldo, pero si a los periodistas y técnicos de RTVE que están relegados a espacios de segunda en la antena y pelean por recuperar una dosis de dignidad de la Radio Televisión Pública que está siendo vendida a unos pocos cuando debería ser de todos los españoles.
Me reconforta leer de vez en cuando la reacción honorable de los sindicatos de RTVE que se resisten a ser cómplices de los abusos delictivos que promueve la dirección política de la empresa.
La Radio Televisión Pública en Europa ha tenido como referente a la BBC británica que es una institución con su estatuto, sus principios de pluralidad y su independencia al servicio de los oyentes, pero desde hace unos años RTVE empieza a parecerse un desecho de tienta en manos del gobierno más sectario.
Es España los medios de comunicación viven un momento no muy honorable comparado con etapas anteriores en los que la pluralidad era compatible con el respeto a la objetividad de los hechos. Hoy los datos son una materia prescindible y lo único que importa es la opinión–
Hay más indigentes intelectuales sentando cátedra que periodistas independientes contando noticias acreditadas como ciertas.