Únicamente la ministra de Sanidad, Mónica García, dirigente de Más Madrid parece dispuesta a respetar a la ministra de Trabajo como líder de una candidatura única de toda la izquierda del PSOE, mientras que el secretario general de IU, Maillo, ya a avanzado que su organización medirá mucho las fuerzas a la hora de decidir con quien va y cómo se elaboran las listas electorales, algo en lo que los miembros del PCE son auténticos expertos.
Una candidatura del equipo de Yolanda Díaz con Más Madrid es lo único posible si Sánchez decide adelantar las elecciones, quedando en el aire la participación de Izquierda Unida, que es la única organización con representación en todas las provincias y que seguramente jugaría a presentarse en unas de ellas con Podemos, como hizo en Extremadura, y en otras con En Comú, Compromís o con Sumar y Más Madrid. Un galimatías que solo ahondaría en la pérdida de escaños.
Existe también un peligro nuevo para Sumar, que sus simpatizantes acaben prefiriendo votar al propio Sánchez, si éste se presenta por considerar que su voto es más útil de esa forma, algo que ya le vino ocurriendo a Izquierda Unida durante toda la transición, validando así una vuelta al bipartidismo.
Para que la unidad de los grupos de la izquierda se unan tiene que haber un objetivo electoral muy claro: que sumen los suficientes escaños como para ser decisivos en la formación de un nuevo gobierno de coalición con los socialistas, algo que lograron, por muy poco, en los comicios de 2023 ya que Pedro Sánchez tuvo que meter en la ecuación también a los partidos de derecha vasco y, sobre todo, al catalán Junts de Puigdemont, rebajando la importancia de los escaños de esa izquierda.
El actual gobierno de Sánchez ha entrado en una vía muerta desde que los cuatro diputados de Podemos y los siete de Puigdemont han empezado a marcar sus diferencias con La Moncloa. Es verdad que ni siquiera la abstención de estos dos partidos en una hipotética moción de censura presentada por Feijóo puede echar al dirigente socialista de La Moncloa, A los 171 votos del PP y Vox les faltan cinco que sólo se les puede dar, hoy por hoy, el PNV o Junts.