Adiestramiento de soldados iraquíes por el Ejército español.
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Adiestramiento de soldados iraquíes por el Ejército español.

España debe mantener militares en el exterior y Sánchez y Feijóo deben ponerse de acuerdo

martes 13 de enero de 2026, 09:13h

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En enero de 1989 el Gobierno de Felipe González, con Narcís Serra como ministro de Defensa, envía a Luanda, la capital de Angola, al teniente coronel José Rodríguez, al comandante José Segura y al capitan Fernando Gutiérrez para que supervisen, dentro de la misión de Naciones Unidas, la retirada de las tropas cubanas que había en ese país. España llevaba siete años dentro de la OTAN pero aquella fue la primera vez que mandos militares españoles actuaban fuera de nuestras fronteras. Treinta y siete años después, otro Gobierno socialista, el de Pedro Sánchez, comienza a negociar los apoyos parlamentarios para que un número indeterminado de militares se puedan desplegar en Ucrania, dentro del marco de la OTAN, de la ONU o de la Coalición de Voluntarios, una vez que se haya firmado la paz entre ese país y la Rusia de Vladimir Putín. Siempre, claro, con la aquiescencia de los Estados Unidos.

En el Partido Popular no dicen ni sí, ni no al envío, a la espera de que pasen las elecciones autonómicas y a ser posible las generales. No se opondrán al final pero la utilización electoral de todo lo que intuyen como problemas para el Gobierno de Sánchez es prioritaria. Dejan a un lado que ahora mismo hay - con datos del. Ministerio de Defensa - cuatro ml militares españoles en misiones de paz, control, formación o disuasión en más de veinte países, y que en varias de esas misiones al frente de las mismas, bajo bandera de la OTAN , la UE o la ONU, está un mando español.

Misiones más “fáciles” como las que pueden desarrollar en Eslovaquia o en Senegal, pero muy complicadas en todo el este europeo donde los Países Bálticos están en la frontera con Rusia y los aviones de combate han tenido que despegar ante los “despistes” de cazas rusos al entrar en territorio de Letonia, por ejemplo. Las tensiones dentro del escenario mundial cambian, al igual que ya ha cambiado la relación de España dentro de Europa y la de Europa en conjunto con Estados Unidos. Es más que posible que a las formaciones políticas situadas a la izquierda del PSOE y a los nacionalismos más radicales no les guste que nuestro país tenga tropas en el exterior, pero la realidad geopolítica es otra y España no puede quedarse fuera de los movimientos estratégicos y de largo recorrido que se están produciendo en las áreas más sensibles.

Lo fácil es protestar contra la guerra, pero las guerras existen y los conflcitos bélicos, en este 2026 no van a disminuir. Con este Gobierno socialista de coalición con Sumar, al que ya se le combate de forma directa y unidireccional desde el Interior con la presentación del Manifiesto de “Socialdemocracia 21” presentado por Jordi Sevilla, o con un futuro de Núñez Feijóo y Santiago Abascal, España va a seguir enviando militares y miembros de la Guardia Civil a ese tipo de misiones. De la misma forma que va a aumentar el Presupuesto de Defensa y la compra de armas a Estados Unidos, que ya se ha asegurado ser el primer suministrador de gas a nuestro país. No ver las inevitables relaciones que existen entre la pertenencia a los bloques económicos y políticos en los que se mueve el mundo, más allá de los cambios en el nombre de sus dirigentes y en el color de los partidos al frente de los distintos países es imitar la postura del avestruz, creyendo que no viendo el problema y al enemigo, los dos desaparecen.

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