Irán: la muerte de Ebrahim Raisi, un golpe para el régimen gobernante
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Irán: la muerte de Ebrahim Raisi, un golpe para el régimen gobernante

Hamid Enayat / Atalayar

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Ibrahim Raisi, presidente del régimen iraní, y el ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, murieron en un accidente de helicóptero en el noroeste de Irán, el domingo 19 de mayo. Aunque el presidente iraní desempeña un papel funcional y el líder supremo, Alí Jamenei, conserva la máxima autoridad, la pérdida de Raisi representa un duro golpe para Jamenei y un posible factor desestabilizador para el régimen. La muerte de Raisi se produce en un momento en que el régimen iraní ya está lidiando con numerosas crisis internas y externas, lo que agrava aún más sus vulnerabilidades.

Raisi era el instrumento cuidadosamente elegido por Jamenei para reforzar la línea dura del régimen y reprimir la disidencia dentro del país. Su belicosa política exterior, especialmente en Oriente Medio, implicaba la injerencia en los asuntos internos de otros países a través de grupos interpuestos.

La decisión de Jamenei de ascender a Raisi a la presidencia estuvo motivada por su lealtad inquebrantable y su notorio pasado, incluido su papel en la masacre de unos 30.000 presos políticos en 1988. Esta masacre, ordenada por un decreto del entonces líder supremo, Ruhollah Jomeini, exigía la ejecución de cualquier preso leal a la Organización Muyahidín del Pueblo de Irán (PMOI/MEK). La implicación de Raisi en un episodio tan brutal le convirtió en una figura vilipendiada en Irán.

El riesgo calculado por Jamenei al ascender a Raisi, a pesar de su notorio historial, era crear una estructura de poder monolítica capaz de resistir las presiones internas y externas. Raisi era considerado el candidato ideal para purgar a los disidentes y garantizar la obediencia absoluta a la visión de Jamenei. Al preparar el acceso de Raisi a la presidencia, Jamenei nombró a Raisi jefe del poder judicial, poniendo este órgano bajo su propio control. Además, eliminó gradualmente a todos los posibles rivales, incluidos algunos pilares del régimen dentro de su propia facción. Raisi ha sido muy útil a Jamenei en la consecución de estos dos objetivos, por lo que su ausencia crea grandes problemas a Jamenei.

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