Oliver Hart y Bengt Holmström

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Estaba en último año de la carrera, me acuerdo como si fuera ayer, cuando salió publicadoFirms, Contracts, and Financial Structure, de Oliver Hart. Impulsado por una reseña muy favorable del mismo, lo compré casi de inmediato. El libro no era muy largo, un poco más de 200 páginas, pero su lectura me causó un efecto enorme. De manera clara, Hart empleaba lateoría de los contratos incompletos para explicar una cantidad tremenda de observaciones sobre la estructura interna de las empresas, cómo estas se financiaban o el procedimiento de bancarrota. El momento, además, no podía ser más propicio. En una clase detrás de otra del último año de carrera hablábamos de la empresa y de su gestión pero no eran más que ideas deshilvanadas, carentes de estructura teórica y sin soporte empírico. Hart, en cambio, me enseñaba que uno puede pensar en cómo funcionan las empresas de manera sistemática y abría, aunque él no lo hiciera de manera extensa en el libro, un programa de investigación empírica.

Luego, al llegar al doctorado en Minnesota, Tom Holmes empleó el libro casi completo para la secuencia de organización industrial de segundo año, una secuencia en la que aprendí muchísimo y donde releyendo el libro de Hart me di cuenta de mil cosas que solo dos años antes se me habían escapado. Realmente el primer año de doctorado en una universidad como Minnesota le cambia a uno la cabeza de manera profunda.

No he trabajado académicamente ni en organización industrial ni en teoría de contratos incompletos, no por falta de ganas, mas por falta de tiempo (aunque ahora justo estoy intentando acabar un papel con Pat Bajari sobre el tema). En los próximos días, otros colaboradores de este blog que conocen la literatura mejor que yo escribirán entradas más elaboradas que la mía (incluyendo una descripción del trabajo de Bengt R. Holmström, que también ha tenido aportaciones fundamentales), pero quería aprovechar esta entrada para resaltar varias ideas.

Primero, con la anécdota de mi lectura del libro de Hart señalar como toda una generación de economistas ha crecido bebiendo de Hart y Holmström. Como me decía esta mañana un amigo ¿pero no tenían ya el nobel?

Segundo, que el prestigio del premio se fundamenta en la cuidadosa selección de premiados. Cuando uno mira a los nombres de los últimos años, desde Hansen a Tirole, pasando por Roth o Sims (y tantos otros que me dejo), es casi imposible pensar en que es factible hacerlo mejor. Excepto Myrdal en 1974 (al que le concedieron el premio porque les daba apuro dárselo a Hayek en solitario, pero así, entre nosotros, no se lo merecía), el comité una y otra vez ha demostrado un gusto excepcional. Aquí hay un episodio de Freakonomics que explica muy bien cómo se concede el premio: si algo queda demostrado en el mismo es la profesionalidad del comité.

Como decía antes, tiempo habrá de escribir con más calma, pero mientras tanto, una lista básica de enlaces:

La explicación de la academia sueca, como todos los años muy bien escrita. Si yo tuviese que dar clase sobre este tema mañana, esta sería mi “lectura” para los estudiantes.

La explicación y enlaces en MarginalRevolution, así como una aplicación concreta.

Sobre el impacto de los contratos incompletos en economía: aquí.

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