La oferta de Alberto Núñez Feijóo a Santiago Abascal, tras una hora de conversación entre los dos y un documento programático elaborado desde el PP, ha recibido una ducha de agua fría por parte del presidente de Vox. Feijóo se ha responsabilizado personalmente de las negociaciones y ha alejado de las mismas a los dirigentes autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Quiere evitar nuevas elecciones, mantener al frente de los Ejecutivos regionales a María Guardiola, a Jorge Azcón y previsiblemente a Alfonso Fernández Mañueco tras las elecciones en Castilla y León.
El presidente del PP busca un acuerdo con Abascal de largo alcance, que incluya a los futuros comicios en Andalucía y, sobre todo, que tenga validez para las elecciones generales, algo que para Abascal no es negociable. Los deseos de Feijóo hacen visible la preocupación que existe en su partido ante el crecimiento de Vox, que es muy difícil que consiga “adelantar” en las urnas al tradicional exponente de la derecha conservadora, pero que le obligará a pactos que no desea al llevar al Partido popular a las posiciones más extremas en emigración, educación y feminismo.
Pese a la guerra interna desatada en Vox por la posición de Ortega Smith en el Ayuntamiento de Madrid, que se suma a las salidas de la mayor parte de los dirigentes fundacionales del partido en el año 2014 con la elección de Santiago Abascal como presidente, como Macarena Olona, Rocio Monasterio o figuras con proyección social por haber estado secuestrado por ETA, como es el caso de Ortega Lara, la formación sigue creciendo impulsada desde Estados Unidos, Argentina, Italia y hasta Hungria.
Los tiempos de Federico Jiménez Losantos y Esperanza Aguirre como impulsores de ese movimiento contra la política de Mariano Rajoy, dejó paso al acercamiento a Hazte Oír, El Yunque y un mayor nacional catolicismo en sus postulados. La presencia de Steve Bannon, el antiguo consejero personal de Donald Trump representó la admisión de Abascal dentro del gran círculo de la derecha más dura en Europa, desde la de Marie Le Pen, en Francia, a la de Viktor Orban, en Hungria, con sus grandes diferencias dentro de la UE respecto a la posición de Occidente en Ucrania y la invasión rusa de 2022.
En el PP, cada vez más alejada de la estrategia del equipo de Feijóo, está la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que tiene su propia via de comunicación con la política internacional de USA gracias a sus muchos viajes a Estados Unidos y su presencia en los círculos más activos de la derecha lationamericana, coordinados desde Miami.