NACIONAL

La reina de las amazonas rojas necesita un “padrino” que la defienda

Raúl Heras | Lunes 18 de septiembre de 2023

Sin el apoyo constante de su gran “padrino” la vicepresidenta en funciones y líder de ese partido recién nacido que es Sumar no podría hacer frente a sus antiguas compañeras de Podemos. Yolanda Díaz necesita más que nunca a Pedro Sánchez y éste, a su vez, es consciente que el papel de negociador e intermediario co el nacionalismo vasco y catalán que hacia Pablo Iglesias no lo puede hacer la que a sí misma se ve como la auténtica reina roja de la izquierda patria. Pablo la quiso utilizar, al igual que está haciendo con Ione, Irene y Lilith. Pedro, más pronto que tarde, tendrá que prescindir de sus servicios. Es la ley de la selva, la que rige dentro de las manada.



La Historia de las historias ya está contada en todos los tratados políticos y en todas las historias noveladas. En este siglo XXI, en España, asistimos a la misma representación que se dio en Alemania con Angela Merkel y ahora en la Europa que cree liderar Ursula Von der Layen. También en la Italia de Giorgia Meloni e incluso en los USA a los que desea presidir Kamala Harris, en el caso de que Joe Biden caiga por el impeachment presentado por los republicanos, o por convertirse dentro de año y medio en la mejor de las opciones de los demócratas para conservar el poder en Washington.

Habrá que mirar en estos días de septiembre, mientras la derecha del PP deshoja la margarita de quién manda en su propia manada, ya con una ”alfa” dispuesta y preparada para convertirse más en jefa de lo que ya lo es, en la malparada, dividida, exhausta izquierda: durante siete años, los que van del 17 de enero de 2014 a mayo de 2021, Pablo Iglesias ha sido el discutido pero indiscutible “macho alfa“ de Podemos y del resto de confluencias territoriales del partido.

Fue así desde el principio, con un “ macho beta”, Iñigo Errejón, como segundo al frente de la manada y obligados ambos a cumplir con todas las leyes y principios que dos especialistas en los comportamientos de los animales sociales como David Mech y Rick McIntyre atribuyen al liderazgo que se da en algunas especies. Ni uno, ni otro contaban con la irrupción en la lucha por el poder de las amazonas que estaban creciendo en el interior de la izquierda.

El alfa deposita en el beta toda su confianza pese a saber que éste, en un momento determinado, querrá quitarle el puesto de jefe o abandonará la manada para crear la suya propia, con él como nuevo alfa. Ocurre entre los lobos, y dentro de los primates con los chimpancés y con los bonobos, si bien en estos últimos Mech descubrió una forma primitiva pero eficaz de alcanzar el poder aunque no se tenga las cualidades iniciales para conseguirlo: algunos betas son capaces de desarrollar pactos dentro del grupo para quitarle el puesto al alfa y así ocupar su lugar.

Si pasamos de la Etología a la Política es muy fácil comprobar como los grupos humanos han ido reproduciendo a lo largo de milenios ese comportamiento social. Al lado de cada líder siempre ha estado un segundo que en la mayoría de los casos se enfrentaba al mismo dilema, con tres soluciones posibles al mismo: peleaba por la jefatura e intentaba alcanzarla con cualquier método posible, incluida la traición y el asesinato, se marchaba al exilio o abandonaba el núcleo del poder para conseguir lejos el suyo propio, o aceptaba su propia muerte por encargo de su jefe cuando no de sus propias manos.

Contra el alfa Adolfo Suárez conspiraron todos los que se creían betas hasta que acabaron con su poder; Felipe González, alfa entre los alfas, expulsó de su lado al beta, Alfonso Guerra, que le había acompañado en su ascenso al mando; José María Aznar premió al beta más imprevisible, Mariano Rajoy, una vez que el beta que aparecía como heredero, Rodrigo Rato, demostrase que deseaba crear su propia familia de primates agradecidos.

Es a partir de José Luís Rodríguez Zapatero cuando aparecen en primera línea de la política española las “hembras alfa y beta”, que vendrían a ser las modernas amazonas que aparecen en los escritos clásicos de Herodoto combatiendo en la Guerra de Troya; habitando en exclusiva una isla de Asia si creemos a Marco Polo; y dando su nombre al rio de América del Sur tras las cartas que sobre ellas escribe Hernán Cortés al emperador Carlos V.

Zapatero coloca de vicepresidenta del Gobierno a una “ alfa madre”, María Teresa Fernández de la Vega, con la idea de que lo proteja de cualquier beta ambicioso, que los había entre sus ministros, desde una beta con la ambición fuerza suficientes como para disputar la jerarquía a cualquier “ macho alfa” que se pusiese en su camino, hasta otro que lo habÍa sido en un territorio menor y que aspiraba a llegar a lo más alto como José Bono. Una auténtica amazona que podría compararse a la Pentiselea que combate contra Aquiles, y otra que llegará a serlo siete años más tarde, ,.

La llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa introduce unas variantes dignas de un beta laborioso al que el papel de macho alfa le produce una enorme desazón. Con su paso por varios Ministerios con Aznar como temible jefe de la manada no entraba en sus cálculos llegar a la cumbre. Se sentía cómodo como un eficiente y leal beta. Era desde el punto de vista de la Etología de los primates más bonobo que chimpancé. Bonobo pero tan listo como los chimpancés de cara a conservar el mando. Dos ambiciosas betas son colocadas frente a frente, Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal. Son betas pero se sienten alfas, una ya lo ha sido en Toledo, y comienzan a busc ar los apoyos necesarios para suceder a su presidente. El resultado es la consecuencia de esa pequeña “guerra civil” que se produce mientras se autoexilia el ideador de los dos clanes: aparece el chimpancé junior que no duda en convertirse en un joven alfa con todo el tiempo por delante. Al menos así lo piensa. La llegada inesperada de una impetuosa “hembra alfa” como Isabel Díaz Ayuso, auténtica amazona de derechas sin complejos, una moderna Talestris, a la que los griegos colocaron como aspirante al amor de Alejandro Magno, no estaba en el guión.

Nuestro actual presidente del Gobierno, que sin duda ha leído o le han leído los dos episodios que Boccaccio dedica a las amazonas Lampedo y Marpasia, coloca de beta cortafuegos a la experimentada y conocedora de las costumbres y usos tribales del socialismo como Carmen Calvo, y deja que haga méritos como aspirante a María Jesus Montero, sabedor que buscará alianzas pero siempre que él renuncie a competir. Su jugada maestra, con la que cree que puede controlar al grupo y a las ambiciones del resto de las tribus con machos alfa de menor tamaño, como son las de Castilla la Mancha, Aragón, Extremadura y Comunidad Valenciana, es crear a su propio y singular primate social, Ivan Redondo, ajeno a la tribu y que desaparecería antes o después de su puesto privilegiado en el palacio de La Moncloa.

Si los cambios en los dobles equilibrios entre alfas y betas y entre machos y hembras, por mantener la terminología de Mech y McIntyre, se producían con la cadencia de una o dos generaciones, el estallido del 15M y la creación de Podemos aceleró la historia. El comportamiento de cánidos y primates trasladado a hombres y mujeres en su lucha por el poder y el control sigue siendo el mismo, así como los rituales por los que los “súbditos” llegan hasta la máxima humillación, que es convertirse en “omegas”, el último escalón de la especie.

En Podemos se da el equilibrio inicial y el reparto del poder entre Iglesias y Errejón. Cuando éste empieza a cuartearse se producen dos fenómenos determinanates de lo que ha ocurrido en este Primavera de 2021. Primero salen de la manada todos aquellos que creían estar en una democracia plebiscitaria en la que el jefe se limitaba a cumplir con los acuerdos que se tomaban en grupo. Equivocación grave. Son expulsados o exterminados, sólo hay un líder.

Es más interesante la situación que se plantea a nivel femenino. Hoy se ven “hembras alfa” o amazonas guerreras que han conquistado el poder en distintos niveles. Las hay en las Autonomías, desde las Islas Baleares a Navarra pasando por Barcelona hasta llegar a la Andalucía de Teresa Rodríguez, una vez sacrificada Susana Díez desde dentro de su propia manada socialista. Y aparecen en todo su esplendor en la izquierda de la izquierda con un triunvirato que va a ensayar una opción que, entre varones, siempre ha fracasado: Ione Belarra, Irene Montero y Lilith Verstrynge que no contaban con la auténtica “alfa” que estaba dispuesta a crear su propia manada, Yolanda Díaz, al precio que fuese y dejando fuera del amparo colectivo a sus antiguas compañeras.

Para ser “alfa”, conviene que lo piensen los que a ello aspiran, hay que tener el instituto asesino que caracteriza a aquellos y aquellas que alcanzan el liderazgo desde que el antiguo mono se puso en pie con un hueso del animal abatido dispuesto/a a romper los créenos de los enemigos. Ellas son, sobre todo, el mejor ejemplo de que el mito de las amazonas es hoy una realidad. Tendrán que saber los hombres, políticos o no, que Heredoto las llamó “Andróctonas”, que viene a ser algo así como “ matadoras de hombres”.


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