NACIONAL

Los 38 asientos en el Congreso que Yolanda quiere mantener

Raúl Heras | Lunes 12 de junio de 2023
odo el abanico político que Yolanda Díaz ha conseguido englobar bajo el difuso paraguas de Sumar logró en las elecciones de noviembre de 2019 tan sólo 38 escaños, los 35 de Unidas Podemos, los dos de Más Madrid y el solitario de Compromís. Esa es la cifra casi imposible que la actual vicepresidenta del Gobierno espera alcanzar. Para llegar a ese objetivo no basta con que sume los votos conseguidos por las formaciones muy pequeñas que se quedaron sin escaños, merced al castigo de la Ley D´Hont, debería “recibir” desde el área del actual PSOE un flujo de votos que es más ilusión que realidad.


Luchar por un buen puesto en las listas, que es lo mismo que luchar por un puesto de trabajo bien remunerado para los próximos cuatro años, es sencillamente una trampa para incautos o soñadores. Lo más probable, a la vista de los resultados de las últimas elecciones municipales y autonómicas y los posteriores enfrentamientos y divisiones que se han generado en ese espacio llamado Sumar, es que la izquierda que se aglutina a la izquierda del PSOE no alcance ese número de escaños.
El experimento de Yolanda Díaz e Iñigo Errejón - que está en la sombra, que es desde donde se ejecutan las venganzas - no es nuevo y cada vez que se ha intentado ha terminado en fracaso. Lo intentó la entonces militante comunista con las Mareas en Galicia hasta subirse al carro de Unidas Podemos a nivel estatal, cuando ya Pablo Iglesias había cambiado por completo la dirección colegiada del primitivo Podemos y se había quedado con el santo y la peana del M15.
Los escaños del Congreso conseguidos en 2019, Autonomía a Autonomía y provincia a provincia, permiten ver la fotografía exacta de lo que puede lograr el nuevo nombre de la suma de formaciones que se han integrado bajo la marca ideada por la vicepresidenta de Pedro Sánchez y heredera de Pablo Iglesias como representante de los acuerdos entre los dos líderes políticos, tras la imposibilidad del dirigente socialista de lograr la mayoría absoluta em los comicios de abril de 2019. En la repetición de noviembre tuvo que pactar y “utilizar” al entonces dirigente de la izquierda radical para que se sumarán los votos parlamentarios de los nacionalistas.
La distribución de escaños logrados por Unidas Podemos en las últimas elecciones generales hasta llegar a los 35 asientos en el Hemiciclo fue la siguiente: seis escaños en Andalucía, siete por Cataluña, cinco por Madrid, dos por Canarias, uno por Aragón, uno por Navarra, y cuatro por la Comunidad valenciana. A esa cifra se sumarían los dos que consiguió la formación de Iñigo Errejón por Madrid y el uno de Joan Balldoví en representación de Compromís. En total 38 escaños, un poco más de la mitad de lo que Podemos, en solitario, habia conseguido tres años antes, cuando la ya Izquierda Unida de Alberto Garzón se tuvo que conformar con tan sólo dos representantes.
Los datos por provincias son aún peores para las expectativas de Sumar de cara al 23 de julio y la posición de sus candidatos en las listas. Así fué la asignación se escaños en noviembre de 2019: en Andalucía, uno por Córdoba, uno por Cádiz, uno por Granada, uno por Málagay dos por Sevilla. El solitario de Aragón lo consiguió en Zaragoza; los dos Canarias fueron en Las Palmas y en Tenerife; los siete de Cataluña se distribuyero en cinco por Barcelona, uno por Girona y uno por Tarragona; los cinco de Madrid y el uno por Navarra, al igual que el uno de Asturias y el uno por Murcia respondieron al caracter uniprovincial de esas Autonomías; en Galicia logró uno por A Coruña y otro por Pontevedra, sin representación ni en Orense, ni en Lugo; en Euskadi alcanzó uno por cada provincia; y en Baleares lo mismo.
¿Pueden cambiar los malos resultados del resto de las provincias en 2019 tras la integración en una única lista lo que entonces se disperso en varias propuestas muy minoritarios?. En teoría sí, pero habrá que tener en cuenta las cifras del resto de partidos que concurren a las urnas el 23 de julio, con especial atención a la nueva realidad del Partido Popular que ha conseguido “quedarse” con casi todos los votos que obtuvo Ciudadanos y que pueden llevar a la formación de Núñez Feijóo a rentabilizarlos más allá de los diez asientos que logró Inés Arrimadas.
Hubo cinco provincias y dos ciúdades autónomas en las que Unidas Podemos se tuvo que conformar con se dos ceros en el casillero del Congreso: Cantabria, las dos Castillas, Extremadura, La Rioja, Ceuta y Melilla. Puede que la unión de lo que fueron los votos dispersos s consiga la reprewentación soñada pero será difícil si se ven los resultados de las elecciones municipales, en las que el bajón de los votos conseguidos por ese bloque se orientan en sentido contrario.
Más que en otras convocatorias lo que vamos a comprobar a finales de julio es la utilización del voto de castigo hacia el actual Gobierno, incluso dentro del propio ámbito socialista, de ahí las llamadas a la unidad por encima de las personas que se lanzaron en la última reunión de la dirección socialista.

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