NACIONAL

Feijóo tiene prisa, pero Abascal no

Rafael Gómez Parra | Jueves 29 de enero de 2026

Si antes era Feijóo el que no tenía claro relacionarse con Santiago Abascal, lo que le perjudicó gravemente en las elecciones de 2023 dando nueva vida a Pedro Sánchez, ahora dos años y medio después cuando el PP ha entendido que si Meloni gobierna en Italia no tiene ningún sentido rechazar como socio a Vox en España, ahora es el propio Abascal el que parece que no tiene claro que una unión con el PP, en plena campaña electoral en Aragón y enseguida en Castilla y León, para terminar en el verano con los comicios andaluces, no le vaya a perjudicar en las urnas. En dos palabras, que le ha ido bien criticar y marcar distancias con el PP en las elecciones extremeñas y quiere aprovechar el tirón.



Todo el mundo creía que el fenómeno Vox, como le pasó al fenómeno Ciudadanos o a Podemos, iba a ser como las estrellas fugaces, que llenan el cielo nocturno pero que a la mañana siguiente ya nadie se acordará de ellas. La diferencia con Ciudadanos y Podemos, se llama Donald Trump que decidió en su día que su hombre en España no iba a ser Feijóo sino Abascal y eso se va a notar en los tres años que le quedan al presidente norteamericano.

No es lo mismo ser ultraderechista que ser trampista y a eso se ha agarrado Abascal para no ser víctima de un presidente imperialista que solo acepta el apoyo incondicional a todo lo que hace. Eso es lo que ha permitido a Giorgia Meloni fortalecerse al frente de Italia y lo que está a punto de hacer caer a Marie Le Pen en Francia.

Abascal y Meloni han apostado por Trump, mientras que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, parece más cercano a Putin, lo que de alguna manera también le sitúa en la órbita de Trump. Si el presidente norteamericano logra cargarse la Unión Europea, bien porque la ponga a sus órdenes o porque se divida en trozos –cosa nada imposible después de la marcha del Reino Unido- puede poner al frente de muchos países a los que le hayan acompañado en su viaje.

No es un proceso que vaya a ocurrir de hoy para mañana, pero a Abascal le interesa más lograr y mantener un resultado electoral superior a los 60 diputados que desgastarse entrando a gobernar con el PP y esperar a una victoria de Trump frente a Europa. En contra tiene lo de siempre, que los miembros de su partido tienen prisa por “tocar” gobierno y repartirse los jugosos sillones de ministros o de directores generales a cien mil euros al año.


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