NACIONAL

El mayor atentado terrorista cambió España para siempre

Tur Torres | Lunes 11 de marzo de 2024
El 31 de octubre de 2007 el magistrado Javier Gómez Bermudez leía la sentencia del juicio por los atentados contra los trenes de cercanías que tenían que llegar a la estación de Atocha a primera hora del 11 de marzo de 2004. En la sentencia se atribuía el asesinato de 192 personas, con 1865 heridos a una “célula de tipo yihadista” y se descartaba cualquier intervención de ETA. Ese día de octubre había un presidente socialista al frente del Gobierno y el candidato del PP, que ya había perdido las elecciones generales de 2004, Mariano Rajoy, estaba a unos pocos años de volver a perder su segundo intento. Hoy, 20 años más tarde, la verdad policial y judicial sigue siendo criticada y puesta en duda.

Tres condenados por el tribunal que componían Gómez Bermudez, Fernando García Nicolás y Alfonso Guevera siguen en prisión y les quedan otros veinte años por cumplís. Al minero español José Emilio Suárez Trashorras y a los marroquíes Jamal Zougani y Athena el Gnaoui les condenaron a 34.751 años de cárcel, al primero, y a 42.922 a los otros dos. Por la Sala y durante el 15 de febrero al 2 de julio de 2007 pasaron cuatro fiscales, 26 abogados defensores, 650 testigos y 94 peritos.

El mayor atentado sufrido por nuestro país y la insistencia del Gobierno de José María Aznar de mantener la versión de que los culpables eran terroristas de ETA hizo que lo que parecía un seguro triunfo del Partido Popular sobre el PSOE de José Luís Rodríguez Zapatero se convirtiera en una derrota.

Puede que fuera la primera derrota del partido en el Gobierno y la primera victoria del candidato de la oposición que se gestó a través de las redes sociales, con la Universidad y la Facultad de Políticas - la misma dejas de la que nacería años más tarde Podemos con Pablo Iglesias e Iñigo Errejón - como centro neurálgico de los breves mensajes llamando mentiroso al Gobierno. Convocados por SMS las manifestaciones delante de la sede central del PP llevaron al candidato Rajoy a salir en televisión para reivindicar su persona y los planes de futuro de su partido.

De nada sirvió, la presencia española junto a Estados Unidos en la guerra/invasión de Irak y las imágenes de Aznar en el rancho del entonces presidente USA, George Bush, con los pies encima de la mesa convirtieron la verdad que defendían Angel Acebes y Eduardo Zaplana, junto al resto de ministros, se convirtiera en una gran mentira para los votantes.

Los servicios secretos españoles que dirigía Jorge Dezcallar ya habían avisado de las altas probabilidades de un atentado de carácter islamista en nuestro país. No se les hizo caso, de la misma manera que en la reunión de Aznar con su núcleo de confianza, en el palacio de La Moncloa el mismo día del atentado, no se le hizo caso al entonces director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivieso, que les trasladó este escueto mensaje: “han sido los moros”.

Desde el lejano Afganistan el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, ya había amenazado directamente a España.El 14 de marzo de ese 2004 votó el 77,2% del censo electoral y el PSOE logró 164 escaños mientras el PP se quedaba en 148, un bipartidismo producto de la tensión generada por los atentados que polarizó a los votantes.

Comenzaba una nueva y más dura forma de entender la política y las disputas entre partidos. Rodríguez Zapatero se mantendría siete años en el poder, tendría que adelantar el final de su segunda Legislatura y Mariano Rajoy ganaría, por fin y con mayoría absoluta. Otros siete años, más elecciones, nuevos partidos, nuevas reivindicaciones territoriales, un Referendum fantasma en Cataluña, juicios, huídas de presidente y una. Monarquía que cambiaba de titular para salvar la Corona de los ataques que la conducta de su titular durante casi cuarenta años habían desatado.

España cambió y mucho, ya nada ha sido igual desde la muerte de 192 ciudadanos que iban a su trabajo, de dos versiones opuestas sobre la autoría de los crímenes. Grandes verdades y grandes mentiras se instalaron en la forma de entender la política y la Democracia. En 20 años la España que se construyó desde 1977 con las primeras elecciones generales ha desaparecido.


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