NACIONAL

Bravo y Montero no logran evitar el error de Feijóo en el Congreso

Raúl Heras | Jueves 28 de abril de 2022

Las cuatro condiciones que el nominado para ser ministro de Hacienda si el PP llega al Gobierno le envió por carta a la actual ministra de ese mismo Ministerio eran tan fáciles de cumplir que sonrojaban. Juan Bravo y María Jesús Montero - ambos con la misma experiencia en la Junta de Andalucía - se lo ha habían puesto muy fácil a sus jefes de fila, salvo que el miedo les llevara al enfrentamiento. Pudo el miedo y no la razón de estado.



Si los independentistas catalanes de ERC se han resistido a aprobar las medidas anticrisis - que no se justifican sólo por la guerra en Ucrania por más interés que ponga el Gobierno en repetirlo mil veces - el Partido Popular podía haber acudido a la suma de los 176 ( que habrían pasado de los 200 co su apoyo ) con el voto favorable alejándose tanto de los independentistas como de Vox. Habría sido una prueba de la necesaria audacia calculada por parte de Feijóo por sentido del Estado, o con la abstención producto de las dudas existenciales que tiene esa parte de la derecha española cuando se acerca peligrosamente al PSOE.
El decreto anticrisis, como todos los decretos, tendrá que ser revalidado por el Congreso. Pedir que sea en este periodo de sesiones es infantil. Un brindis al sol que se explica por los acuerdos previos que ya deberían haber negociado los máximos dirigentes de ambas formaciones. Se hace pública la petición tras saber por ambas partes que todos los puntos van a ser bien recibidos y asumidos. Una forma de participar en el poder que se presentará por Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo como un ejemplo de la nueva etapa que se ha abierto tras los cambios en el PP.
1.- La rebaja de impuestos a las clases medias y bajas. Dicho y escrito así, sin cifras por delante, ni niveles de renta a los que afectar, ni porcentajes que aplicar es dejarle al Ejecutivo que haga lo que quiera y que ya iba a hacer en cualquier caso. Todo lo que ha puesto Juan Bravo por escrito ya lo ha adelantado María Jesús Montero en las últimas semanas. Los dos han ocupado el mismo puesto en Andalucía, se han enfrentado a problemas muy parecidos y conocen los deseos y normas que llegan desde la Comisión Europea, desde el BC y hasta desde el FMI. Se limitan a cumplir con el guión escrito en Bruselas.
2.- Bajada del IVA para el consumo de electricidad. Un tema que ya está aprobado, que incluso desde Europa ha recibido un sí ( condicionado a aplicarlo también en otros países como Francia ) y que tiene plazos y condiciones tan cambiantes que basta con que Rusia corte el gas a Polonia y Bulgaria por negarse a pagar en rublos que hasta será difícil que llegue a cumplirse y desde luego que lo noten de verdad los consumidores, vivan donde vivan y voten a quien voten. Los precios de la energía seguirán subiendo tanto por el corte de los gasoductos rusos como por el mayor incremento que tienen los vascos metámeros que llegan desde USA o desde Nigeria.
3.- Gestión eficiente de los fondos europeos. Así, sin concretar ni el cómo, ni el cuándo, ni quién los supervisará, ni a dónde llegarán… El Gobierno dirá siempre que su gestión es eficiente. Sería de tontos decir lo contrario. Protestarán las Comunidades Autónomas, protestarán desde todos los sectores industriales. Se encargarán los bancos de intentar controlar el reparto e incluso de financiar los previsibles adelantos. No como en el caso de las gasolineras, que se resisten a financiar por adelantado la rebaja decretada por el Gobierno.
4.- Reducir la estructura burocrática del Gobierno. Salvo que Pedro Sánchez decida eliminar Ministerios y dejar fuera a sus actuales socios esa medida es imposible de cumplir en el fondo pero muy fácil de cumplir en las declaraciones y en la suma del laberinto de los números. Esas cantidades que se diluyen en partidas destinadas a miles de epígrafes que aparecen en los Presupuestos Generales del Estados. Bravo y Montero saben, al igual que todos los responsables públicos que a España le sobra burocracia desde siempre y ahora más.
Ha salido el Decreto anticrisis adelante. Europa lo exigía y tanto el Gobierno como el principal partido de la oposición lo necesitaban. Al igual que lo necesitan el resto de las formaciones políticas, sean del color que sean y digan en público lo que digan. Se busquen la excusa de unas supuestas escuchas ilegales, pidan dimisiones ministeriales y se rasguen las vestiduras como si fueran doncellas mancilladas por haberles visto el tobillo.
Núñez Feijóo y su partido han perdido una estupenda oportunidad para mandar un mensaje. Los votantes de centro, que es donde se ganan las elecciones, y a la Europa económica y política. El no es no pertenece a épocas pasadas que el nuevo presidente de los populares debería cerrar cuando antes. Su postura, si lo ha hecho pensando en los comicios andaluces y en la alargada sombre de los votantes de Vox, ha dejado abierta la puerta para que Ciudadanos se mantenga y no se produzca el trasvase de votos de los que tan necesitado está Juanma Moreno. Lo descubrirán dentro de mes y medio.

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